viernes, 7 de noviembre de 2014

La maternidad me ha desquiciado

Acude a consulta una muchacha de 23 años que lleva 28 días de haber dado a luz acompañada por su madre quien refiere que han decidido solicitar la ayuda psicológica pues ve a la hija muy deprimida y estresada desde el parto lo cual manifiesta con llanto frecuente e inmotivado , irritabilidad y gran susceptibilidad ante cualquier situación cotidiana de la convivencia.
La muchacha refiere que el embarazo no fue planificado pues le habían diagnosticado infertilidad por enfermedad crónica de  los ovarios, ante lo cual había desechado cualquier proyecto de maternidad y tanto ella como su pareja se habían adaptado tanto a la idea  que no le afectaba e incluso le choqueo la noticia del embarazo, el cual al principio tendió a rechazar por no estar en sus proyectos de vida. Sin embargo ya a los pocos meses de embarazo estaba muy feliz con el mismo.
Refiere que se siente muy sobrecargada, la mayor parte de las veces no sabe qué hacer, cree que esta situación de la maternidad le queda muy grande, se siente incapaz y sin recursos para afrontarla, cualquier detalle del niño la afecta y preocupa mucho. Además está actualmente viviendo nuevamente con sus padres, después de muchos años de convivir sola con su pareja, lo cual le ha traído problemas en la convivencia y siente que todo el tiempo tiene que estar de mediadora entre los padres y su pareja, aunque de manera general las relaciones familiares no son malas y la madre le brinda una gran ayuda con el niño recién nacido. 

Que pienso:
Esta muchacha está atravesando una etapa llamada puerperio en que las mujeres son muy susceptibles y tienen muchas veces inestabilidad en sus emociones, además en este momento de la vida se siente una sensación de responsabilidad inmensa que a la mayoría de las madres asusta,  mucho más  si se es primeriza y se enfrenta por primera vez a un niño recién nacido con toda la carga real de tareas y responsabilidades que esto representa.
En estos momentos esta pareja está atravesando una crisis familiar conocida como nacimiento del primer hijo que exige una gran cantidad de reajustes, cambios, asunción de nuevos roles y tareas que genera indiscutiblemente un momento de tensión, no necesariamente negativo.
En este caso hay que tener en cuenta la situación de convivencia con la familia de origen, no deseada por la pareja, lo cual aunque puede servir de ayuda en el manejo del niño  les impide sentirse independientes y les genera conflictos en la interacción familiar. 

Que le aconsejo:
Tener en cuenta que esas sensaciones de inseguridad, incapacidad, insuficiencia de recursos para ser mamá, no es algo real, que es una sensación que experimentan todas las madres principalmente las primerizas. Que ella tiene recursos suficientes, pues en su vida lo ha comprobado,  para asumir este momento como un  reto más de la vida,  que es un momento muy hermoso y que poco a poco va a ir cogiendo soltura y adiestramiento en el manejo de su hijo.
Debe pensar que la gran sensación de angustia y responsabilidad que siente y el temor y los deseos de distanciamiento ante la misma no está basada en un rechazo a su hijo, por lo que no  debe evaluarse como mala madre por ello. Esta es debida estar frente  a una situación muy novedosa, que es muy significativa para ella y que como todas las madres tienen que ir aprendiendo a enfrentar poco a poco en el propio proceso  de crecimiento y desarrollo de su hijo.
Que serán muchas las veces que no sepa cómo actuar, esto es común a todos los padres en el proceso de educación y crianza de sus hijos, que confié en sus recursos y busque orientación en personas más calificadas y/o experimentadas.
Por último le aconseje que en la medida de sus posibilidades tratara de volver a vivir de forma independiente, con su esposo e hijo, lo cual le aliviaría mucho la tensión por los problemas de mediación y convivencia; y le permitirían educar a su hijo a su manera y sin mucha intervención de los abuelos, que  aunque son una fuente de apoyo tienden a ser sobre protectores y a interferir en los métodos educativos de los padres propiciando muchas veces inconsistencias en la educación.
Toda mujer que  ha sido madre por primera vez ha sentido ese peso y esa responsabilidad, y por  lo general ha salido airosa de esa tarea. ¿Qué le pueden sugerir a esta muchacha para que se sienta más segura en su nuevo rol de mamá?, ¿Cómo afrontar el novedoso momento del nacimiento del primer hijo?

jueves, 2 de octubre de 2014

Que podrá mas el amor o los celos



Acude a consulta una mujer de 56 años muy compungida y alterada refiriendo que está muy preocupada pues después de un buen tiempo sin pareja había comenzado hace 6 meses una nueva relación con un  hombre que  siempre le había gustado y  donde le va muy bien. Están viviendo juntos, él se ocupa mucho de ella, la ayuda económicamente muchísimo, la lleva a pasear a lugares muy hermosos y caros y la hace sentir muy bien en todos los sentidos; sin embargo ella está atravesando ahora una crisis de celos que no puede controlar y siente que lo va a perder si sigue así, pues él ya le ha dicho que si para ella es un problema la relación él se verá obligado a irse  de la casa. 
Esta señora ha tenido una vida bastante libre, ha tenido varias parejas, siempre fue muy tiposa, con mucha chispa, segura de sí  y luchadora. Aún a su edad se mantiene  muy agradable, bonita y con buen cuerpo. No sabe porque ésta crisis de celos, le revisa el teléfono, piensa que esta con otras mujeres, le pelea y le da escándalos por suposiciones de ella, sin prueba alguna. Cree que esto se incrementó desde que una pariente de él le comentó que era muy mujeriego.
Ante esta situación el hombre se fue de la casa y ella salió a buscarlo desesperada pues no lo quiere perder y por eso decidió pedir ayuda al psicólogo. 

Que pienso:
Esta señora tiene la oportunidad de vivir un nuevo amor, lo que  puede ser muy grato y sin embargo no lo está disfrutando preocupada por celos que no puede controlar y para los cuales no tiene más fundamento que el comentario de una persona, quien sabe con cuales intenciones.
Los celos constituyen una respuesta emocional que  la mayoría de las veces no responde a razones reales y afecta mucho a la persona que lo siente haciéndolo muy infeliz e impidiéndole disfrutar de los momentos hermosos de la relación
Ella siempre ha sido una persona segura de sí y ahora evidentemente está bajando mucho su auto estima y dudando de sus encantos y de la posibilidad de ser atractiva para su pareja,  lo que la hace temer mas una posible traición y comportarse de manera tal que propicie la ruptura de la relación por esta causa y no  por la presencia de una tercera persona.

Que le recomiendo:
Ante todo debe recuperar la confianza en sí misma. Sentirse segura, si este hombre está con ella no es precisamente por alguna ganancia o beneficio que obtenga en la relación, pues la mayoría de los aportes los está haciendo él, entonces debe reconocer que algo encuentra en ella que lo atrae y lo mantiene a su lado. 
Debe tener y mostrar  confianza en su pareja, respetar los  espacios de él, no querer posesionarse totalmente de su vida y controlarlo.  Esto lo asfixiará y hará que no se sienta a gusto en la relación e incluso buscar momentos propios sin incluirla.
Nunca debe dejarse provocar por comentarios sobre su pareja, la mayor parte de las veces son mal intencionadas. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

viernes, 22 de agosto de 2014

¡Mi trabajo me estresa!


Acude a consulta una mujer de 35 años,  casada hace 15 y con una niña de 7 años quien refiere buenas relaciones familiares y que por lo general se ha caracterizado siempre por ser muy estable y ecuánime.  Sin embargo dice sentirse muy alterada, grita por todo, se siente muy inestable pues en ocasiones está bien y de pronto se siente mal sin que nada haya sucedido que lo provoque . No tiene deseos de hacer nada y no está durmiendo bien.
Esta mujer es de profesión peluquera hace 12 años  y siempre ha trabajado en su negocio propio. Sin embargo considerando una mejora económica hace aproximadamente dos meses dejó su trabajo particular y se incorporó a una cadena hotelera de gran renombre, también como peluquera. Considera que al poco tiempo de estar trabajando allí  comenzó a sentirse mal  en el trabajo por no acostumbrarse a los horarios rígidos que se le exigen, porque la gerente constantemente le está cuestionando su trabajo y no respeta su s autonomía profesional, lo que la hace sentir constantemente evaluada y le ha generado un gran temor al fracaso. Siente que no puede concentrarse en el trabajo y que está muy estresada. 

Que pienso: 
 
Esta persona ha estado acostumbrada por muchos años a trabajar según su propio criterio, sin someterse a las exigencias de ningún jefe y decidiendo por sí misma como y cuando hacer las cosas.  No ha tenido la evaluación constante de nadie, ni se ha visto en la necesidad de ser extremadamente competitiva.  Sin embargo en esta forma laboral , aunque ha logrado vivir y asegurar el mantenimiento de la familia por 12 años los beneficios económicos no son tan grandes,  lo que la hizo decidirse a entrar en otro sistema de trabajo con condiciones y métodos  muy diferentes  a su estilo de trabajo habitual pero que le garantizarían un incremento salarial considerable.
Está por tanto sometida a cambios de vida importantes, donde  además le exigen gran competitividad, limitan su independencia y la  cuestionan y evalúan constantemente. Todo lo cual impone una alta carga de estrés  que en estos momentos la esta desequilibrando emocionalmente.
Todos los cambios importantes en la vida generan momentos de crisis, hay que adaptarse, hay que reajustar hábitos y costumbres, hay que aprender nuevas formas de afrontar la situación. Sin embargo no necesariamente tienen que afectarnos, pues en la medida que aprendemos y somos capaces de solucionar los nuevos retos y adaptarnos a las nuevas situaciones, nos crecemos como personas y nos hacemos más fuertes. Aun que no es menos cierto que si no somos capaces de adaptarnos  esto puede generar problemas de salud de todo tipo.

Que le recomiendo:

Esta señora debe  ante todo saber que esta transitando un proceso de adaptación que puede durar de 3 a 6 meses y que es normal que en estos momentos se desequilibre algo.
Debe tratar de no desesperarse, todos los cambios son difíciles, generan mucha ansiedad, aunque sean deseados. Mas cuando se ha llevado mucho tiempo acostumbrado a otro estilo de vida y de trabajo.
Debe confiar en su decisión  de que este cambio es lo más conveniente para ella y su familia y debe confiar en su capacidad profesional y de que será capaz de demostrar sus conocimientos y capacidades con el tiempo por  se le tendrá más confianza y será menos presionada.
Debe confiar también en ella misma, en su capacidad de adaptarse a la nueva situación  siempre que sepa que para esto debe dejar trascurrir algo de tiempo y no exigirse adaptarse desde el primer momento.
Y es muy importante que no se sienta sin soluciones ante esta situación, pues si a la larga realmente no logra adaptarse a este nuevo sistema de trabajo, siempre podrá retornar a su oficio y su negocio particular donde ya se ha probado a sí misma que es muy capaz y aunque con menos retribución monetaria le ha mantenido un ingreso estable para llevar adelante su vida y su familia.
A veces pensamos que el dinero es la mejor solución a los problemas y desestimamos la paz y la seguridad con la que hemos vivido.  Sin dejar de valorar el dinero en su justa medida   a la hora de tomar decisiones en la vida hay que saber poner también en la balanza  aspectos más subjetivos como la tranquilidad, la paz interna, la independencia y muchas otras que son muy  importantes para vivir felices .
¿Qué piensan ustedes? ¿Se han visto en una situación así? ¿Qué le sugerirían a esta persona?

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi papá se fue por que ya no me quiere



Acude a consulta una mujer joven quien refiere que hace un año el esposo, padre de su hijo de 6 años emigró de manera rápida , sin mucha preparación familiar, sin darle ninguna explicación al niño, ni despedirse, refiriendo no tener valor para ello.

Este viaje era una alternativa pensada por ellos como pareja y necesaria para el desarrollo del esposo que se había aplazado por no resolverse en su momento,  pero repentinamente se había facilitado la solución, por lo que el esposo en una semana había preparado el viaje que sería definitivo, sin regreso, con la esperanza de una reunificación familiar futura.

A la mañana siguiente de la salida del padre la mamá le dijo al niño que su papá se había ido y que no volvería, que en algún momento ellos irían para donde estaba él. Aparentemente el niño no reaccionó de manera importante a la noticia. Sin embargo a los pocos meses comenzó a notarse un cambio en su comportamiento en la escuela, se mostraba desinteresado, distraído, le costaba trabajo relacionarse con los amiguitos. Comenzó a presentar miedos en la noche y a manifestar a su maestra que tiene ganas de morirse.

Aunque la madre refiere que no es así normalmente; en consulta se observa que el niño está muy retraído y expresa que teme que su papá no lo quiera más a él, ni a su mamá, que él quiere estar ya con su papá  y que su mamá le lea cuentos antes de dormir. Se observa un niño muy ansioso y angustiado, muy cerrado en sí mismo y con grandes preocupaciones por la salud de su mamá.


Que pienso:


A este niño no lo prepararon adecuadamente para asumir un cambio tan importante como la separación de su papá. Tuvo que enfrentar la situación de manera brusca y sin mucha explicación, no pudiendo realizar un duelo anticipado a la misma.

Ante la vivencia de la soledad y el distanciamiento imprevisto de la figura paterna el niño está presentando una reacción de adaptación, lo cual lo ha desestabilizado emocionalmente y ante lo cual siente una gran carencia afectiva.

El sentir que ha perdido al padre, le ha generado gran preocupación por la salud de la madre temiendo quedarse solo si la pierde a ella también.


Que le recomiendo a esta mamá:


Debe buscar mayor acercamiento a su hijo en estos momentos, ya que él incluso lo demanda abiertamente deseando que su mama le lea cuentos y esté más tiempo a su lado. La madre debe buscar un espacio diario para compartir con el niño y suplir esta necesidad afectiva que quedó insatisfecha por la ausencia del padre.

Al niño hay que explicarle bien las expectativas futuras y no dejarle abierta e imprecisa la posibilidad de reunificación, pues esta incertidumbre genera mayor ansiedad en él, deseando que ésta se produzca de manera inmediata, lo cual no va a suceder así.

Hay que darle una medida palpable del tiempo que trascurrirá de la manera más real posible y la posibilidad de un marcador para que él solo pueda ir evaluando el paso del tiempo y la distancia que media aún para reunificarse. O sea, decirle por ejemplo que cuando termine los dos cursos escolares siguientes y termine el 3er grado ya es más probable esta reunificación. Esto evitará una mantenida frustración de expectativas.

De ser posible mantener un contacto cercano con el padre con llamadas telefónicas frecuentes para que no sienta que el afecto se pierde y probar que su papá lo sigue queriendo. Y darle garantías de que la madre no tiene ningún problema de salud y que nunca le va a faltar, ni lo abandonará.

A los adultos nos es difícil separarnos de los hijos pequeños, a veces no pensamos que a ellos les es muy difícil también, creemos que no lo notarán, que no sufrirán tanto la distancia. Sin embargo esa es una mirada muy estrecha. Si la vida impone esta separación, por la cusa que sea, hay que velar por preparar bien a los hijos para que puedan adaptarse mejor al cambio y a la carencia de apoyo y afecto que esto les presupone, independientemente de que queden bajo la protección del otro padre.
Muchos son los casos que vemos de conflictos familiares por problemas migratorios. ¿Como lo han enfrentado otras personas? ¿Como lo ha enfrentado usted si lo ha vivido? ¿Qué podría recomendarle a esta mamá?

viernes, 1 de agosto de 2014

¡Qué fácil sería todo si yo desapareciera!





Acude a consulta una joven de 22 años con una cara muy compungida refiriendo que no sabe por dónde comenzar a hablar y diciendo que le ha dado por tomar pastillas para matarse. Que ya lo ha hecho en varias ocasiones y que también se le ocurrió tirarse delante de un coche en marcha.

Cuenta esta joven que ya ha tenido tres impulsos suicidas, uno hace 4 años cuando ante un error laboral fue reprendida delante de sus amigos y compañeros, lo cual le generó gran vergüenza y depresión y que ante esa situación se tomó varias pastillas, delante de una amiga refiriéndole que eran para el dolor de cabeza, pero mostrándole la mano llena de píldoras.  La reacción de la amiga fue hacerla vomitar y así evitaron  males mayores.

La segunda ocasión (hace tres meses) fue debido a una discusión insignificante con su novio pero él se puso muy bravo y le dijo que no saldría más con ella,  por lo que una vez en su casa y a la hora de dormir se tomó tres pastillas de somníferos. Refiriendo que pensó que lo quería era “dormir y no despertar más, no morirse” y  al amanecer del otro día se levanto normal, algo somnolienta y sin sufrimiento por la discusión con el novio, pero le contó lo sucedido a un amigo de éste, según refiere “porque tenía que conversarlo con alguien”.

La última vez, muy reciente,  refiere que tras una discusión también muy superficial con el padre se puso a pensar que la culpa de estas discusiones era de ella y que lo mejor que podía hacer era morirse para que su papá no peleara más. Por lo que estando en compañía de una amiga se abalanzó delante de un carro al cruzar la calle y que solo comprendió lo que hacia cuando el carro frenó y la amiga le dio un grito de alerta, trayéndola nuevamente a la realidad.

Esta joven se acaba de graduar de ingeniería en la universidad y enfrenta un futuro laboral prometedor. Tiene una hermana  10 años mayor que no se le enfrenta al padre y ella lo hace por ambas, aunque refiere que por lo general en la casa hay armonía y la madre asume como mediadora en estas discusiones con el padre. Actualmente lleva 10 meses de relación con este novio, quien cambió y reconsideró la idea de dejarla tras conocer de su intento suicida.

Que pienso:

Muchas personas, y esta joven es una de ellas, utilizan la conducta suicida como un juego de manipulación para lograr mover el comportamiento o juicio de las demás personas a su favor, o para tratar de dar solución a problemáticas que no saben enfrentar. Pero realmente no se quieren morir, por lo que asumen métodos muy blandos o en presencia de otras personas que puedan evitar que se complete el acto suicida.

Este tipo de manejo es un riesgo importante, porque a pesar de ser una conducta manipuladora puede llevar por error a la muerte, no deseada en realidad, o puede establecerse como patrón de afrontamiento inadecuado ante las situaciones de vida, hasta el día que falle y ya realmente no haya solución posible.

Este tipo de conducta, por muy manipuladora que parezca, hay que tenerla en cuenta, hay que tratar de modificarla, y hay que evitar que se siga repitiendo como medida de prevención de un acto suicida.

Que le sugiero a la muchacha:


Ante todo debe saber que la muerte no es para nada una forma de resolver los problemas, es una forma de evadirlos y estas no es la mejor manera de afrontar la vida. Hay que fortalecerse y aprender a comunicarse y negociar.

Hay que hacerle comprender su real mecanismo de acción donde ella lo que desea es lograr cambios en otras personas, pero no quiere morirse y hacerle ver el riesgo real que esto puede representar para su vida.

Debe aprender a comunicarse pues es  más posible lograr cambios en otras personas de manera directa,  hablando, planteando lo que molesta y como quisiera que cambiaran las cosas, que dar mensajes indirectos con esta conducta para que las personas “supongan” que ella se siente mal y cambien. Además es mucho más seguro para su vida.

La conducta suicida no es una solución y menos una forma de controlar a los que nos rodean. Es un gran riesgo y hay que tratar de evitarla. ¿Qué le sugieren a esta muchacha? ¿Que otros consejos le pueden dar?



Lecturas recomendadas:


jueves, 24 de julio de 2014

El miedo me controla, no logro dormir


En consulta aparece un adolescente de 15 años que viene por decisión propia solicitando ayuda pues tiene mucho miedo en las noches y no puede dormir , realmente este miedo lo ha tenido siempre, desde pequeño, pero ahora siente que se ha incrementado y no logra controlarlo , cree que se va a volver loco , si no lo está ya.

Refiere que no puede dormir solo, tiene que hacerlo acompañado y esto no le es suficiente pues necesita la cercanía física de la otra persona, aunque esté en el mismo cuarto si no está abrazada a él también siente miedo.

Refiere que cuando está solo y trata de dormir siente una  ̈ presencia ̈ que no puede definir es como un  ̈algo  ̈ que lo observa y que trata de tocarlo. Y que solo logra controlar el temor que esto le causa cubriéndose con la sábana y la almohada desde la cabeza, hasta los pies pues si no lo hace teme que esa  ̈presencia ̈ le corte un pie o una mano si la deja afuera. Refiere que se pasa la noche abriendo los ojos para comprobar si hay alguien o no y ya no sabe distinguir si lo que siente es real o si lo está soñando. Relata que una noche sintió la presencia y se tapo como acostumbra, pero seguía con los ojos abiertos por lo que consideraba que no estaba dormido, y sintió que lo tocaban por la espalda , y se la recorrían, pero que trató de no hacerle caso y esa sensación táctil cesó, él se destapó a ver si había alguien y como siempre no había nada, por supuesto esta vivencia no le permitió dormir mas en toda la noche del susto que tenía.

Tratando de profundizar más en la experiencia y el objeto de temor le pido me defina bien si visualiza esta presencia, si tiene una imagen definida de ella, si es un extra terrestre, un fantasma o un muerto, y él me dice que no es nada de eso, que él no teme a estas cosas, que la presencia por lo general puede ser cualquier persona real, viva, pero casi siempre con alguna mutilación o ausencia de un miembro preferentemente las piernas. Y que por lo general está en silla de ruedas. Tiende a ser una mujer mayor, cualquiera, a veces incluso su abuela, que no necesariamente es una vieja fea ni tipo bruja, podría ser normal, pero lo que más le atemoriza es que se le queda observando, o al menos él siente que lo está observando, aunque esta visión o sensación solo dura segundos. También puede ser un hombre que lo observa desde el pasillo.

Este muchacho se caracteriza por ser muy asustadizo, incluso las bromas de la hermana cuando se pone crema y se le presenta como fantasma, pues ya sabe de su temor, le da mucho miedo aunque sabe que es ella, pero trata de hacerle ver que no lo asusta aunque le cuesta gran esfuerzo, y así logra que ella lo deje tranquilo. También cuando está oyendo música o trabajando en la PC, y alguien se le acerca por atrás y lo toca para llamar su atención, le genera gran sobresalto.

Profundizando en el origen de estos sueños , vivencias, o sensaciones que provocan su miedo recordó que cuando era pequeño un amiguito lo invitó a su casa y al llegar le impactó mucho ver al padre de éste en una silla de ruedas pues le faltaba una pierna, nunca había visto una persona así, sin piernas y desde esa noche comenzó a tener estas sensaciones y un miedo inmenso a las personas discapacitadas y mutiladas que le dura hasta el día de hoy y que hace que cuando por casualidad topa con alguien así en la calle no pueda mirarlo y trate de evadir su cercanía. El dice que sabe que nada de esto es real y que comprueba constante mente que no hay nadie cuando esto sucede pero no puede evitar temerle.

Explorando la presencia de creencias místicas o religiosas que puedan fundamentar este tipo de visiones, el adolescente refiere no tener creencias de ningún tipo, y que en su familia tampoco las hay. También refiere haber sido adicto a películas de terror en un tiempo pero que ya no las veía precisamente por el miedo que estas le causaban.

Que pienso:

Este muchacho está presentando un trastorno fóbico que cada vez involucra mas con su fantasía y le está provocando importantes trastornos en el sueño.

Es una persona muy temerosa, susceptible e impresionable que ha creado una fantasía muy estructurada que cada vez elabora mas, llegando a mantenerla como foco persistente en el pensamiento, lo cual no solo le genera gran ansiedad, sino que le hace tener sueños recurrentes con el tema, que interpreta como vivencias y en ocasiones no logra distinguir estos sueños de la realidad.

La huella psicotraumática que le ocasiono la visión de aquella persona mutilada fue muy fuerte y le generó este gran temor que cada día ha ido tomando más y más fuerza por la constante reiteración del tema en el pensamiento y la extensión que le ha dado en sus fantasías.

Que le sugerí a este muchacho:

Ante todo explicarle que los miedos son irracionales, que aunque uno sepa que no son reales esto no basta para eliminarlos. Que existen tratamientos para superar los miedos que son muy efectivos, que todas las personas tienen algún tipo de temor y que esto no los hace ni más ni menos cobardes.

Que no debe pensar que está enfermo de los nervios o  ̈loco  ̈ como teme, que el tener miedos es una conducta muy común en los humanos e incluso en los animales pues es parte de la conducta de auto protección e instinto de conservación.

Que los miedos se pueden enfrentar y que esta es la mejor forma de controlarlos, que hay que ir acercándose poco a poco a el objeto de temor y sobre todo ir rebajando la carga de ansiedad que este representa, lo que se logra minimizando la importancia que se le da y restándole centralidad a la situación temida.

Para lograr este acercamiento paulatino le recomendé dos tareas; la primera fue dibujar a esa imagen que se representa como  ̈presencia ̈ en todas sus posibles manifestaciones con el objetivo de posteriormente irse familiarizando con estas figuras e irles perdiendo el respeto poco a poco. La segunda tarea que le recomendé fue tratar de interactuar con estas presencias, que en lugar de esconderse y taparse, les diera el mismo tratamiento que da a su hermana cuando esta trata de asustarlo y al evitar que ella se de cuenta de su miedo ella desiste. O sea lo que le sugerí fue que le hiciera la misma señal de OK a la persona que siente que lo observa e incluso le pregunte que quiere y si puede ayudarlo en algo. Esta última tarea aunque puede parecer algo rara y más irracional aún que el propio miedo, es precisamente una forma de combatir lo irracional con lo irracional e ir desvirtuando la magnitud y seriedad que le asigna a esta fantasía.

Le sugerí también trabajar con otras formas de terapia de desensibilización progresiva en consulta y con técnicas de relajación 

¿Quién no ha sentido miedo? 
Es algo tan común que a veces ni reparamos en ello. En ocasiones no logramos controlarnos ante la ansiedad que la situación temida nos genera, o le tememos tanto que se convierte en una avalancha que nos reduce a casi nada, nos paraliza. 
Entonces, ante el miedo hay que actuar. Hay que enfrentarse y veremos como poco a poco este se va reduciendo. 
¿Qué recursos han utilizado ustedes para enfrentar sus miedos?
¿Hay algo que le puedan recomendar a este muchacho?