martes, 12 de mayo de 2015

Un viaje de placer y dolor


 

Acude a consulta una mujer de 65 años, a quien se le nota fuertemente deprimida, refiriendo que ha sufrido la pérdida de su esposo hace unos 6 meses  en circunstancias muy estresantes. Ambos  se encontraban en el extranjero visitando a una hija y nietos y en ese periodo ocurre la muerte súbita del esposo, quien padecía de problemas cardíacos, aunque el médico le autorizó a  viajar (viaje que por demás este añoraba hace años para poder volver a ver a su hija y conocer a sus nietos). Ante esta situación, además del propio sufrimiento por la pérdida,  se vio envuelta en engorrosos trámites para poder trasladar el cadáver del esposo a su país de origen, donde  los esperaban  su otra hija y sus otros nietos. Y tuvo que viajar todo el tiempo con los restos del esposo en una urna.

Esta señora proviene de una familia campesina con muy bajo nivel cultural y a duras penas logro terminar, ya adulta, el 6to grado o nivel primario de educación. Toda su vida se dedicó a trabajos de limpieza y no tiene muchos recursos intelectuales para afrontar la vida. Actualmente al regreso vive sola, en una casa que se le queda inmensa y vacía, añorando la presencia de su esposo con quien llevó una relación de toda una vida y que recientemente se había jubilado para poder estar, finalmente, más tiempo juntos.

Refiere que no sabe qué hacer , que trata de no estar en su casa y se va a visitar amistades o sentarse en el parque a ver la gente pasar, no tiene intereses que le permitan una distracción, no le gusta la Televisión, ni la lectura,  dice que solo se distrae cuando limpia y se mete de lleno en las tareas del hogar, por lo que va durante el día para casa de su hija y le mantiene la limpieza de la casa , le hace la comida y hasta le deja preparado el baño para cuando ella llegue, aunque en este tiempo esté sola pues la hija está trabajando y los nietos en la escuela. Se ha dedicado a limpiar casas solo para distraerse pues no tiene necesidad económica alguna, pero no le ha ido bien pues las personas con que ha trabajado son muy exigentes y ella no se siente con fuerzas para tanto, pues se siente vieja y cansada.

Está muy preocupada porque extraña mucho al esposo, refiere que siente una ¨cosa¨ muy rara, que no sabe explicar, que no la deja en paz, que no puede calmarse, no duerme desde entonces.  Tiene mucha angustia y teme volver a caer enferma de los nervios dado que una vez en su vida anterior había tenido necesidad de tratamiento psiquiátrico.

También es fuente de gran preocupación su nieto de cinco años, quien aparentemente no acepta la muerte de su abuelo y trata de mantenerlo vivo llevándole tazas de café a una piedra donde solía sentarse y refiriendo que no acepta lo que le dicen  de que está en el cielo, pues entonces él tendrá que morirse para volverlo a ver.

Que pienso:

Ante todo no se puede ignorar que esta señora está presentando una fuerte depresión que no solo puede ser tratada con psicoterapia y necesita un tratamiento farmacológico para poder superar esta etapa. Más cuando tiene antecedentes de trastornos psiquiátricos previos.

La pérdida de la pareja en la tercera edad es un hecho muy importante y significativo que se considera como una crisis familiar, ante la cual las reacciones de duelo son lógicas y las personas deben ser apoyadas por los hijos o personas queridas y cercanas, para poder paliar  y superar esta pérdida y los sentimientos y emociones negativas que conlleva y le posibilite encontrar nuevos objetivos de vida.

Que recomiendo:

Sería muy bueno para esta señora que lograra una reunificación con su hija para poder vivir en familia y con sus nietos y así sentirse útil y evitar la soledad. Y si no quiere perder su autonomía, o ser carga para la hija, como expresa, reunificarse al menos por el momento  hasta que logre una mejor adaptación a su situación actual y posteriormente regresar a su hogar y lograr seguir una vida independiente.

  Hay que trabajar con ella el proceso de duelo para que no se haga patológico y logre transitar de manera adecuada por él y aceptar esta pérdida y su nueva situación de vida.

Hay que reformular la forma de ver la situación y buscar argumentos más confortables que le permitan aliviar en algo el sufrimiento, como podría ser la posibilidad que tuvo su esposo de cumplir sus sueños de conocer a sus nietos y ver a su hija antes de morir. Tal vez hubiera muerto igual aquí si no iban.

Puede seguir en sus tareas de limpieza, si esto le representa un alivio espiritual, pero buscar opciones que sean menos exigentes, dado que ella lo hace por satisfacción, no por una remuneración monetaria. Aunque debe buscar nuevos objetivos de vida, que se unan y complementen esta tarea, incorporándose, por ejemplo, a los grupos de adultos mayores de la comunidad, que posibilitan nuevas redes de apoyo y nuevas actividades culturales y recreativas que la ayudarían grandemente  a no sentirse tan sola y a cambiar el contenido depresivo de sus pensamientos.

Con relación al nieto y la preocupación que tiene por este,  hay que orientar a la familia para el manejo adecuado de la muerte con el niño. Situación a la que esta preparado por su nivel de desarrollo psicológico a los cinco años de edad, donde ya se tiene concepto de vida y muerte , aunque a los padres y abuelos les parezca muy pequeño para hablarle de estas cosas, hay que sentarse con él , explicarle lo sucedido , explicarle lo que sucede cuando alguien fallece, que

no se le verá mas, aunque nunca se le olvidará y que se puede seguir pensando y hablando del abuelo para recordar las cosas buenas que se vivieron con él.   No evadir preguntas, ni recuerdos del abuelo, tratar la muerte como un suceso, desgraciadamente,  normal y cotidiano.

miércoles, 29 de abril de 2015

¿Mi hija es anormal o yo no sé cómo tratarla?


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Acude a consulta  una mujer de 27 años  quien refiere,  muy alterada,  que su niña de dos años y medios  no es normal, o que ella no sabe cómo tratarla,  que no le hace ningún caso ni a ella ni a nadie en la casa, es muy desobediente, no quiere dormir, ni hacer nada de lo que ella le manda. Le dan perretas con mucha frecuencia, donde grita de una forma loca e irracional.  Esto ha hecho que ella se sienta muy frustrada como madre, alterada, deprimida e insatisfecha con la vida. Se siente incomprendida, con muy poco apoyo familiar y sin recursos para llevar adelante la educación de su hija.

Esta muchacha refiere que este no fue un embarazo planificado, ni deseado. Que decidió mantenerlo por  estar estudiándose nódulos en la tiroides y temer  algún trastorno endocrino que la dejara infértil en un futuro. Que la pareja aceptó la decisión de ella pero sin mucho entusiasmo. Se define como  una persona muy inestable emocionalmente, que se deprime con mucha frecuencia, que tiende a tener un temperamento muy colérico y agresivo y ser muy susceptible.

Que pienso:

Ante todo hay que tener en cuenta que la familia funciona como un sistema y que si ella está alterada, se encoleriza y se muestra agresiva esto afecta al resto de la familia y sobre todo  a la niña pequeña quien se mostrará de la misma manera o sea colérica (perretas y gritos), agresiva y negativista (negarse a hacer las cosas que se le indican, no hacer caso) y no respetará a una madre que no tiene control de la situación.

Que la madre tiene 27 años,  sin experiencias y sin una planificación, ni un proyecto elaborado sobre la maternidad, ni por ella ni por el padre. Lo que hace más difícil la dura tarea de educar a un hijo. Los hijos solo se deben tener cuando se quieren tener y hay condiciones para ello y cuando se tiene bien definido el proyecto familiar futuro y aun así se hace difícil la tarea de ser padre. Evidentemente esta muchacha no está preparada para asumir la  maternidad.  Pero ya es tarde para cambiar de idea y nunca es tarde para aprender a ser un buen padre. 

La niña está en una etapa del desarrollo psicológico conflictiva que se conoce como la crisis de los tres años o crisis de la personalidad. La niña tiene 2 años y medio y puede perfectamente estar dando manifestaciones de esta crisis que se caracteriza por la imposición de sus deseos y criterios, mostrarse voluntariosos, querer hacer las cosas solos y a su manera y sobre todo por las perretas como método utilísimo para conseguir lo que desean.

Que le recomiendo a esta mamá:

Ante todo no pensar que su niña no es normal, al contrario está dando muestras de reaccionar completamente en correspondencia a su edad psicológica  y a la situación o entorno familiar agresivo en que se encuentra. La niña está reaccionando y comportándose normalmente.

La madre tiene que aprender a controlar sus estados emocionales para lo que le vendría bien un  tratamiento psicoterapéutico de manera individual y la familia debe aprender a tratar con una niña de 2 años y medio, en plena crisis de desarrollo, para lo que vendría muy bien una consejería y orientación psicológica familiar. 

Orientarla para interactuar correctamente con la niña en esta etapa, ante todo debe tenerse respeto por la individualidad y el espacio personal de la niña, pues es lo que exigen fundamentalmente con esta conducta , al haber descubierto ya el ¨yo mismo¨ que es lo que da origen a esta crisis. Debe tenerse en cuenta su criterio, darle participación en algunas cosas,  no imponerle las tareas, negociarlas y tener claro siempre ambas que la decisión final recae en el adulto.

Con relación a las perretas, la mejor manera de erradicarlas de la conducta es ignorándolas, no alterarse, no reaccionar ante su llanto y gritos.  No agredirla. No regañarla ni culparla de majadera, no decirle que no se le querrá mas por eso, no darle lo que pretende obtener mientras no esté calmada. Realmente es muy difícil pero hay que ignorar totalmente esta conducta hasta que cese. Si no se tiene resistencia ante ella esta conducta manipuladora puede aumentar en frecuencia y tiempo e incluso llegar a convertirse en una forma de solución a los problemas.

Que madre no ha sufrido una perreta que difícil se hace a veces controlar esto. ¿Han tenido ustedes la experiencia? ¿Han logrado controlarla de otra manera? ¿Qué consejos le darían a esta madre inexperta?

miércoles, 22 de abril de 2015

¡Qué vergüenza me da estar enfermo!


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Acude a mi consulta un adulto masculino de 68 años de edad, quien refiere estar muy afectado por su situación de vida, se siente muy triste, deprimido, refiere que se siente en una situación tan desfavorable y sin salida que  si no fuera una cobardía se quitaría la vida.

Me cuenta que  hace 3 años cuando se jubiló, con todas sus expectativas de disfrutar su vejez junto a su esposa y en plenas facultades físicas y mentales, se le presentó de pronto una situación de salud de su esposa que le generó tanto estrés que a partir de ese momento no pudo controlar más los temblores de las manos y pies, por lo que después de un tiempo decidió estudiarse el síntoma  y resultó un diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, por lo cual se atiende actualmente con el neurólogo.

Tiene varios hijos y nietos pero todos han emigrado a otro país y su esposa hace un año fue de visita a verlos y se quedó allá, por lo que ahora está solo, y se siente muy limitado por su enfermedad y sobre todo por su incapacidad genérica de hacer ninguna de las tareas de la casa como cocinarse, lavar y limpiar.  Esto lo ha dejado en una situación de desamparo, inutilidad y dependencia que le cuesta mucho trabajo asumir y afrontar. En sus planes está reunirse con su familia en el extranjero pero le han negado ya la visa en varias ocasiones y ahora debe esperar al menos un año para que su hijo logre la ciudadanía y lo reclame.

Su familia le manda una mesada económica, independientemente de su pensión de jubilación pero aún así le es insuficiente para contratar a alguien que le haga las tareas del hogar, sin embargo ha resuelto en parte este problema pues una pariente le hace comida  a veces para varios días y le lava la ropa y contrató a una persona para que le haga la limpieza en la casa. Sin embargo reconoce  que la enfermedad no lo limita para realizarlas, pero que él como hombre nunca aprendió a hacerlo y además no le gusta este tipo de tareas por lo que cada vez que termina una comida sufre pensando que tiene que hacer la próxima, pues él nunca se ha metido en la cocina porque eso es de hombres ¨cazueleros¨ y su esposa siempre lo ha tenido acostumbrado a no hacer nada de eso.  

Sin embargo lo que más le preocupa y lo atormenta es su enfermedad, en la casa se siente muy solo pero no quiere salir a ningún lado porque se avergüenza de sus temblores, le da pena que lo vean temblar, que se burlen de él  y que lo vean enfermo y frágil. Piensa que no ha podido disfrutar su jubilación pues enseguida se enfermó y ve la enfermedad, de la cual ya lleva 3 años de diagnosticado, como una desgracia de la cual  solo podrá salir con la muerte. 

Que pienso:

Esta persona adulta mayor tiene varios problemas que lo están afectando, ante todo la soledad. A esta edad la compañía es muy importante, y en su caso particular el estar alejado de su familia por causas ajenas a su voluntad  lo hacen sentirse más solo e impotente ante la situación.

El problema de la enfermedad es real, pero no lo incapacita tanto como sus prejuicios que le imponen mayor dependencia y minusvalía que la propia enfermedad.  Así como los complejos  que tiene de verse enfermo y sometido al que dirán de los demás.
 
Que le aconsejo a esta persona:

Ante todo que asuma la soledad como algo transitorio, que la futura reunificación con su familia no es algo inmediato pero si muy próximo, y que tiene por delante todo un cambio de vida rodeado de esposa, hijos y nietos. Visión de la que debe aferrarse para luchar y ver con optimismo el futuro.

Que la enfermedad,  al ser crónica lo acompañará por el resto de su vida y en esos casos la persona debe asumirla y adaptarse a ella tratando de mantener los tratamientos indicados y la salud compensada.  Que para nada debe avergonzarse por estar enfermo ya que por lo general las personas comprenden y no se burlan, y si así fuera, él tiene que pasar por encima de eso y pensar que esa persona que se burla es más infeliz que él y tiene más problemas al no ser capaz  ni de comportarse socialmente de una manera adecuada.

El debe dejar a un lado cualquier complejo con relación a sus temblores y salir a la calle, relacionarse con personas que le agraden, compartir actividades que lo relajen y motiven y así el tiempo pasará más rápido y con más calidad y satisfacción. Que nada de esto se lo impide su enfermedad, sólo su actitud y temor a la burla. 

Que muchas enfermedades crónicas empiezan en la tercera edad, como a él, pero muchas otras comienzan antes y que él ha podido tener una vida activa y fructífera disfrutando cada momento, que esto no debe detener su disfrute de la vida, pues solo debe mantener su tratamiento y cuidarse más, no limitarse.

Que aunque sus prejuicios de género lo han invalidado bastante, por ahora ha encontrado cierta solución a la realización de las tareas del hogar y que debe decidir si prefiere seguir así, aunque sea más dependiente de otras personas, o pasar por alto estos prejuicios machistas y asumir estas labores a su manera y logrando más independencia. 

Creo que estos prejuicios de género también están en la base de sus complejo por la enfermedad al exigirse como hombre la imagen de alguien siempre fuerte, invulnerable, y con control, haciéndolo sentir muy mal la vulnerabilidad que siente ahora, el poco control de sus extremidades, y la sensación de debilidad que proyecte a los que lo rodean, afectando la imagen de ¨hombre¨ con la que ha vivido. Tiene que comprender que ser hombre o mujer no exime de ser un ser humano y que ante todo debemos saber que somos vulnerables, que no siempre tenemos que ser fuertes, que tenemos derecho a mostrar debilidad, que no siempre hay que estar y mostrarse como  una columna  de mármol.

La enfermedad presupone la pérdida de la salud y ante toda pérdida se asume un proceso de duelo, sin embargo  hay que saber adaptarse a ella y sobrellevarla, no permitiendo que afecte  más de lo necesario y en ese proceso hay que tratar evitar que muchos otros factores como los miedos, los prejuicios y las circunstancias de la vida  incrementen los daños que la enfermedad pueda ocasionar. 

Todos estamos expuestos a padecer cualquier enfermedad. ¿Cómo la hemos asumido? ¿Cómo la asumiremos? Cada uno ha buscado sus recursos propios, a partir de ahí? ¿Qué podemos aportarle a esta persona que lo ayude a afrontar de manera más eficiente su enfermedad? ¿Qué le sugerirían?

miércoles, 15 de abril de 2015

¿Cómo puedo ayudar a mi hija?

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Llega a consulta una madre con su hija de 15 años refiriendo que la adolescente es muy dependiente de ella, que está presentando muchos temores y preocupaciones por su salud y su estado físico. Que ya le han dado varios desmayos  y tiene mucho miedo de que le pase algo en la calle, pero que le han hecho todo tipo de estudios  y no encuentran una razón médica que justifique estos desmayos  por lo que le recomendaron ir a un psicólogo.

Refiere que esto comenzó hace aproximadamente 3 años a raíz del  fallecimiento de la abuela quien estuvo en la casa en estado terminal por varios meses, siendo este un periodo  muy fuerte para toda la familia que demandó mucho esfuerzo y dedicación a la madre por ser la principal cuidadora. A partir de esta fecha la hija comenzó a presentar los desmayos, el temor a salir a la calle pues no solo le preocupaba su salud, sino que también le daba mucha pena que esto le sucediera en público.  Está muy irritable y demanda mucho la compañía y atención de la madre.

Por lo que se pudo explorar en consulta esta adolescente ha presentado siempre dificultades para relacionarse con las personas , refiere que los demás la miran mal, que la creen pesada y que no cae bien, por lo que evita las relaciones. Refiere que se siente insegura, con poca confianza en sí misma y que se altera fácilmente cuando no puede hacer todo lo que quiere.  Sufre por no ser perfecta o alguien “grande” como desearía.  No tiene resultados satisfactorios en la escuela porque no está muy motivada  y no se esfuerza  en los estudios,  lo cual reconoce y refiere además tener varios novios lo cual la hace sentir muy importante y bella.

Que pienso:

Esta adolescente esta en un periodo muy importante del desarrollo psicológico, lo que pudiera justificar en alguna medida parte de los síntomas o comportamientos que preocupan a la madre que son propios de la adolescencia como la inseguridad, las dificultades en las relaciones interpersonales, la auto exigencia exagerada, la inestabilidad en las relaciones de pareja  y la dependencia.

Es importante tener en cuenta el momento de aparición de los desmayos  que coincide con la muerte de la abuela, lo cual puede ser un acontecimiento muy estresante y más aun si se valora el sobre estrés familiar mantenido durante el período final de la vida de la misma. Este espacio de tiempo hizo que la madre priorizara y derivara los cuidados y la atención hacia la abuela, lo cual puede haber sido percibido por la adolescente como un alejamiento afectivo o poca atención a ella y sus problemas por parte de la madre. Esto puede ser suficiente causa para que la adolescente de manera inconsciente busque en esos desmayos un mecanismo para llamar nuevamente la atención de la madre hacia su persona. 

 Esta muchacha, aunque aun es muy joven está muy inmadura todavía, lo que se observa en la necesidad de atención que busca en la madre y en las varias parejas que tiene como fuente de  auto afirmación. También se observa en las metas futuras ilusorias y vanas que se traza como ser alguien grande y ser perfecta y en la intolerancia que muestra ante las frustraciones, al alterarse cuando las cosas no salen como desea  o no puede hacer todo lo que quiere.

Que le aconsejaría a esta madre:

Ante todo reforzarle la idea de que la hija debe seguir un tratamiento psicoterapéutico para evitar que esta conducta se mantenga y se convierta en un síntoma ansioso que la lleve, en un futuro, a un trastorno de ansiedad mas estructurado.

Este tratamiento psicoterapéutico también iría encaminado a lograr una maduración personológica de la muchacha. Reforzando la confianza en sí misma, potenciando su independencia, enseñándole a ajustar sus expectativas futuras y a  fortalecerse ante las frustraciones de la vida.

La madre debe tratar de dar atención a la hija, sin mostrar mucha angustia por la situación para que no le demuestre que puede ser manipulada por ella, ni pueda interpretarlo como una ganancia secundaria. Debe atender sus necesidades materiales y afectivas de manera real pero sin desbordamiento y ayudarla a relacionarse mejor y a ser más estable  en sus relaciones de pareja, exigiéndole más dedicación a sus estudios.

Los hijos son una gran fuente de preocupación, a veces nos sentimos sin recursos para ayudarlos. Es muy válido en estos casos buscar ayuda especializada.  ¿Qué consejos le darían ustedes a esta mamá?

miércoles, 8 de abril de 2015

Han traumatizado a mi hijo

violencia infantil
 
En consulta veo a una mamá que trae a su niño de 4 años pues cree que el niño ha quedado traumatizado después de una situación de abuso lascivo que sufrió hace seis meses cuando una vecina lo puso a realizar juegos sexuales con una niña de cinco años, también vecina, mientras ella miraba lo que sucedía. La madre se enteró de esta situación pues el niño se lo contó e inmediatamente hizo una denuncia a la policía y a menores para que tomaran medidas con esta adulta. La situación conllevó que los niños fueran entrevistados por personal calificado en un centro  especializado de violencia infantil y la vecina fuera sancionada a 7 años de privación de libertad tras un juicio.

Los especialistas de dicho centro no le dieron seguimiento al niño pues según expresa la madre le explicaron que en ese momento no era necesario y que lo observara a ver si tras un tiempo el niño  presentaba algún problema y en ese caso lo atenderían.

Han trascurrido seis meses de la situación y la madre está muy preocupada pues el niño tiene ideas y juegos sexuales muy frecuentes, casi todo el día se lo pasa en esa actividad,  acosa a sus amiguitas y vecinas diciéndoles que son sus novias y les quiere dar besos en la boca. Se frota contra la pared y la besa, se manipula los genitales y busca que su hermanito de un año también lo haga en forma de juego.   Toda esta explicación la da la madre delante del niño quien se muestra en todo momento muy interesado en lo que están hablando de él. Le pregunté a la madre si esta preocupación sobre el niño la comentaban en la familia  o con otras personas delante del niño y dijo que sí, que todo el mundo estaba muy preocupado por eso y que en la casa ese era el tema central de conversación.

Que pienso:

Indiscutiblemente esta vivencia ha dejado una huella importante en este niño que le ha provocado un trastorno de las emociones y el comportamiento.

La constante conversación de la familia  y los vecinos sobre el tema no ha permitido que el niño olvide lo sucedido y lo mantenga aun fresco y vivo en su memoria.

No se puede dejar de tener en cuenta que esto sucedió a los 6 meses de nacido su nuevo hermano y le dio nuevamente la centralidad que había perdido con su nacimiento.

Que recomiendo:

La situación debe dejar de ser tratada constantemente y cuidarse mucho de que el niño escuche nuevos comentarios u opiniones sobre lo sucedido, para poder enfriar la situación y que vaya poco a poco perdiendo centralidad e importancia  a los ojos del niño.

Los padres deben darle mucha atención y afecto para que sienta que su familia lo apoya porque lo quiere y porque es muy importantes para ellos, pero no porque tienen lastima o están muy preocupados por lo que le pasó. Esto ayudaría a que no buscara centralidad con conductas llamativas. También ayudaría a que no se sienta desplazado por el nuevo hermano.

Hay que tratar de mostrarse indiferente y brindarle actividades más motivantes en los momentos que él está con estas conductas sexuales para desviarle la atención de la misma de una manera indirecta, sin regañarlo ni decirle que no haga eso y así evitar un reforzamiento de la misma.

Hay que brindar a este niño una estimulación activa, desarrollar nuevos intereses, buscar juegos y actividades nuevas que lo mantengan entusiasmado, entretenido y que le sirvan de aprendizaje de nuevas formas de distracción  e interacción  con otros niños y adultos.

En caso que el niño no mejore con lo orientado debe ser seguido por ese centro especializado para revertir el daño ocasionado en el desarrollo de su personalidad.

miércoles, 1 de abril de 2015

Dice mi abuela que yo soy homosexual


adolescencia, homosexualidad, problemas familiares, confianza

Viene a consulta una señora refiriendo que su nieta de 8 años hace más o menos 15 días está presentando una gran desmotivación hacia la escuela, no quiere ir a la escuela, se muestra distante en el aula, no quiere participar en las actividades y está muy intranquila. A la niña siempre le había gustado la escuela, y no había presentado ningún problema de rechazo nunca. Vive con su abuela desde los 3 años cuando sus padres se divorciaron y cada uno formó una nueva familia.

También relató la abuela que en la escuela una niña la llamo aparte y le dijo que su nieta era novia de otra niña del aula y que se había besado en la boca con ella. Pero que esta situación ella la había resuelto hablando con la maestra y llamando a los padres de la otra niña para  una reunión en la escuela, con este tema como punto central. (A partir de lo cual la situación se hizo de dominio público y todos los niños del aula la manejan).

En entrevista con la niña se observa el tema de la sexualidad es algo muy motivante para ella, refiere que sabe que está en el psicólogo por la situación que se dio de “hacer el amor con otra niña” pero que lo había hecho obligada porque esa niña era más gorda que ella y la amenazó con pegarle.  La niña se mantuvo todo el tiempo muy motivada a hablar del tema de la sexualidad y que ella sabia como se hacía porque una amiguita había visto a sus padres y le contó y que ella también había visto a su mamá hacerlo; además porque ella veía películas donde salía la gente desnuda y haciendo el amor, pero que primero había que ponerse un condón para no tener hijos. 

 Al preguntarle que era hacer el amor, ella no supo responder y dijo que eso de besar a otra niña era hacer el amor, que ella lo hacía desde el circulo infantil (o guardería) y sus amiguitos tambien, que se escondían en el baño y a veces algunas niñas hasta se quitaban la ropa, pero ella no y que en el círculo ella lo hacía con hembras, pero también con varones por lo que no le gustaba que sus amiguitos le dijeran “tortillera” y que por eso no quería ir a la escuela

La niña comentó que su abuela le había regañado y explicado que hacer eso era ser “homosexual” y además no la dejaba hablar de esas cosas, ni que su prima, que ya había tenido su primera menstruación, le explicara qué era eso pues ella era muy niña aun para saber esas cosas. 

La madre expresó que lo que más le preocupaba era que lo hiciera con niñas y no con niños y que realmente fuera homosexual y negó que la niña la hubiera visto nunca en esa situación. 

Que pienso: 

Ha habido manejo inadecuado de la situación  lo que avergonzó a  la niña y generó que fuera objeto de burla, evaluación y crítica de sus compañeritos de aula.

Los familiares tienen muchos prejuicios con el tema de la sexualidad que les impide dar una adecuada orientación sexual a la niña, provocando mayor motivación y morbo hacia estos temas. Además  de no protegerla de contenidos televisivos inadecuados para su edad.
La niña realmente no tiene una desmotivación hacia los estudios, sino que esta rechazando la interacción social con estos compañeros que la ofenden y se burlan de ella y no sabe cómo afrontar esta situación tan bochornosa.

Que recomiendo: 

Ante todo hay que trabajar con esa familia para que sean capaces de darle una adecuada orientación sexual, posibilitar la comunicación sobre estos temas y eliminar muchos prejuicios y desconocimientos que pudieran afectar la futura vida sexual de la niña.

La familia debe saber que la conducta manifestada por la niña no es una respuesta a su orientación sexual sino un juego, más agradable por ser prohibido, pero que en el fondo no es más que una imitación de la conducta adulta propia del juego infantil a estas edades. 

Que la orientación sexual no se definirá hasta que haya un mayor desarrollo de su personalidad, pero que ante todo deben evitar confundirla metiendo en su cabeza que es homosexual o dándole tanta relevancia al asunto. Aunque si en un futuro lo fuera habría que aceptar su orientación sexual y ayudarla a ser feliz , pero que los acontecimientos actuales no apuntaban necesariamente a esto.

La niña debe saber que no ha hecho nada malo y que no tiene nada de que avergonzarse pero que debe evitar volver a hacerlo dado sus amiguitos se seguirían burlando de ella si esto sucede y que es mal visto.

A la niña se le explicó todo esto y se le dieron recursos para evitar ser importunada por sus amiguitos, sobre todo no mostrándose molesta, ni responder a estas provocaciones infantiles pues ellos están equivocados en sus acusaciones.

Deben velar por los contenidos de las películas y materiales que la niña ve en la televisión y evitar exponerla a situaciones de adultos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Dra., ¡Exíjale a mi hija que se ocupe de mí!

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Asiste a consulta una señora de 65 años con evidente deterioro físico, y bastante descuidada refiriendo que está muy mal, que está enferma y no tiene quien la ayude, que ella viene a ver si la pueden ayudar a convencer a su hija, de 50 años, que se ocupe de ella. Que tiene pendientes muchos exámenes médicos para confirmarle un diagnóstico y ponerle un tratamiento pero que no ha podido realizarlos por no tener quien la acompañe.

Esta señora refiere que tuvo esta hija muy joven, a los 15 años producto de una violación, que la crió sola, con ayuda de su mamá y que lleva sus apellidos pues la persona que la violó, aunque era conocido, negó toda responsabilidad en el hecho y jamás se ocupó de esa niña. Esta señora se enorgullece contando que nunca ha trabajado, que toda su vida la ha dedicado al cuidado de otras personas, de una tía enferma, de su madre anciana hasta que falleció, y de algunos familiares que necesitaban de ella. Sin embargo lamenta que ahora que está vieja y enferma no tiene a nadie pues su hija no la quiere ayudar, se va varios días seguidos de la casa, no le quiere cocinar, solo está pendiente de la ropa de moda, los maridos y su negocio  y se muestra muy ambivalente con ella dándole afecto y besos en ocasiones y en otras dejándola totalmente desamparada. Ahora ha vendido los artículos electrodomésticos  de la casa pues refiere que le va mal en el negocio, ella no se explica en que gasta ese dinero, pues no trae, ni aporta nada para la casa.

Por lo que me explica se puede apreciar que la relación familiar siempre fue conflictiva entre estas tres mujeres (abuela-madre-hija) la casa la tienen dividida a la mitad para no chocar y cada una tiene su parte; la madre vivía con la abuela  a quien cuidaba y la hija vivía en el otro espacio con su pareja de turno, ésta nunca hizo familia,  ni tuvo hijos. La señora expresa de manera solapada un reproche a su hija diciendo que ya la perdonó, pero que ella teme que dejó morir a su abuela y muestra cierta sospecha de que no fue totalmente accidental, refiriendo que ella siempre la cuidaba y estaba bien pero tuvo que ausentarse tres días y la dejó al cuidado de la hija y cuando regresó ésta había fallecido. Refiere también que la hija expresaba en aquel momento que se alegraba que la abuela hubiese muerto pues era una carga muy grande e iba a acabar con ellas y que la odiaba mucho. Que ella no entiende por qué su hija actuaba de esa manera. También le reprocha el tener relaciones muy cercanas actualmente con su padre biológico, cuando él fue tan malo con ella y nunca les ayudó en su infancia, pero que también ya lo ha perdonado.

Indagando en otras posibles fuentes de apoyo la señora me refiere que es cristiana y que ha pedido ayuda a su congregación pero no la recibe por  lo que se ha distanciado de ellos. También refiere que las pocas amistades que tenía se han muerto o tienen sus propios problemas y no la pueden ayudar y que los vecinos todos son nuevos y no sienten ningún compromiso con ella como para ayudarla. Que quien único la puede ayudar es su hija y que ella quiere que yo la cite y la convenza de que tiene que hacerlo.

Al explorar las fuentes de ingreso refiere que tiene un seguro social que la ampara económicamente aunque es insuficiente. Le sugiero comenzar a hacer la gestión para que se le incorpore al hogar de ancianos de forma semipresencial,  asistiendo durante el día y regresando en la noche a la casa, donde le garantizan almuerzo, merienda, compañía  y actividades , pero se negó rotundamente alegando que allí solo hay viejos achacosos y que ella no puede estar entre esa gente. Así como también se negó a la idea de integrarse al grupo de abuelos de la comunidad, donde se realizan actividades frecuentes y hay mucha cohesión grupal y ayuda mutua, refiriendo que todo eso le quedaba muy lejos de su casa.
 
Que pienso:

Esta señora aunque aparenta un deterioro físico grande y mucha más edad de la que tiene, solo tiene 65 años por lo que, aunque es adulta mayor, aun tiene vida por delante y posibilidades de valerse por sí misma.

Ella tiene una dependencia muy grande de la hija, al parecer siempre fue dependiente de alguien, nunca trabajo,  no hizo una vida propia, siempre se dedicó a otras personas principalmente a la madre. Y ahora no halla un soporte, al no encontrar en su hija la conducta que ella considera adecuada, dedicándole la vida a ella.

Esta señora niega toda posibilidad de ayuda de otras personas, al considerar que es obligación de su hija hacerlo, limitándose así las  posibilidades de apoyo social que tanto necesita. Y quiere lograr esta ayuda, aunque sea imponiéndoselo y acudiendo a  otras personas y profesionales para que se lo exijan.

La señora está centrada en la única idea de que su hija es la responsable de ocuparse de ella. Renunciando a la toma de una postura activa en su auto cuidado y desechando todas las alternativas que le ofrece la comunidad para ayudarla. Es posible que sea esta característica de dominancia, imposición y rigidez en la forma de pensar lo que haya deteriorado desde mucho antes las relaciones madre –hija.

Que le sugerí a esta señora:

Ante todo  le expliqué que el cariño no se exige, que los profesionales de la salud poco derecho tenemos a exigirle a su hija esa dedicación que ella desea y no ha sabido o podido cultivar. Que trataría de hablar con su hija para comprender mejor la situación y escuchar su punto de vista, aunque no podía exigirle lo que ella deseaba.

Que realmente considero que necesita ayuda, pues está muy carente de apoyo social, pero que tiene que tratar  de buscar nuevas redes para esto y no depositar todas las expectativas en su hija. Por lo que debe reconsiderar la posibilidad de integrarse a algunas de las opciones que se le ofrecieron  en la comunidad para tener un nuevo entorno, otras personas a su alrededor y muchas de sus necesidades de compañía, afecto e incluso alimentación cubiertas de esta manera. Que no debe cerrarse a esa posibilidad pues estas opciones mejorarían mucho su calidad de vida.

Que deje de observarse en posición de víctima y asuma una postura más activa e independiente, responsabilizándose con su vida, acercándose nuevamente a su congregación religiosa,  interactuando con los vecinos, buscando nuevas personas que puedan darle cierta ayuda, para poder prescindir de la ayuda de su hija como único recurso.

Llegar a la vejez no es un problema, es un éxito. La familia es una importantísima fuente de apoyo en cualquier etapa de la vida y en la adultez mayor se potencia su importancia. Sin embargo debemos recurrir a todas las fuentes de apoyo posibles para obtener en estas edades una vida con la mayor calidad y disfrute posible.  ¿Qué piensan de este caso? ¿Esta situación podría resolverse de otras maneras? ¿Qué le sugerirían a esta señora?

sábado, 21 de marzo de 2015

Mi esposo me engaña, ¿ como lo supero ?


Acude a consulta una señora de 64 años muy apenada diciendo que a su edad no está para esta bobería y que acude al psicólogo por la insistencia de una amiga, pero que le da mucha vergüenza hacerlo.

Comenta que tras un matrimonio de 42 años de relación, hace dos años comenzó a sospechar  de que su esposo de 67 años la estaba engañando, todo comenzó con mentiras que le decía  por banalidades, comportamientos muy inusuales sobre todo en su arreglo personal y presencia para irse al trabajo y comentarios que le hacían amistades y conocidos que posteriormente  la llevaron al convencimiento que su esposo estaba en un romance con una mujer a quien veía todos los días, que era más joven que él y la cual se complacía en decir a los conocidos que tenía que cuidar al “viejito del dinero”.

Por supuesto él niega totalmente que exista otra relación, le dice que son inventos suyos y que está loca, pero ella refiere que el trato hacia ella ha cambiado sustancialmente, que ya no es tan cariñoso como antes, ya no tiene atenciones con ella e incluso le ha encontrado comprobantes de compra de objetos caros de mujer que nunca han sido para ella, que él le ha arrebatado de las manos y roto en pedazos cuando ella trató de mostrárselos. Y finalmente los ha visto juntos conversando en varias ocasiones.

Ella está muy afectada por esta situación, muy dolida y frustrada, dice que él es el amor de su vida pero que no está dispuesta a rebajarse y ser humillada, que actualmente todo lo que siente por él es ira, rabia y un asco terrible por lo que no le permite ni acercársele, ni besarla y que ante cualquier discusión  lo agrede, incluso físicamente, o  le tira lo que tenga en la mano en ese momento.

Que pienso

Es lógico que esta señora esté muy descompensada emocionalmente pues ha sufrido una frustración importante que ha derrumbado la relación de muchos años y sobre todo la imagen del hombre con quien ha compartido toda su vida.

La ira y la irritabilidad que muestra no son más que la respuesta emocional a esta situación que la hace sentirse engañada, burlada, relegada y donde además tiene que soportar que la traten de loca y le nieguen abiertamente un hecho ya confirmado por ella.

Como todo momento de pérdida debe transitar por un proceso de duelo, donde la tristeza y la irritabilidad son emociones presentes, sin embargo este duelo no ha podido transitar normalmente hasta llegar a la aceptación, pues continúan viviendo juntos y  hay discusiones por esta causa cada día. Convirtiéndose la convivencia en una dinámica totalmente disfuncional  que incrementa y mantiene latente el estrés de la situación y sus efectos.

Este es un hecho aunque ella lo considere muy vergonzoso a su edad es muy propio de esta etapa de la vida, donde las personas que están envejeciendo (y principalmente los hombres) tratan de buscar nuevas experiencias que le permitan probarse a sí mismos que la vida no se acaba y que pueden renacer y sentirse nuevamente jóvenes con nuevas relaciones y emociones. Lo que es causa de muchas rupturas matrimoniales en esta edad cuando el matrimonio se siente como una monotonía y no brinda a los miembros de la pareja vivencias que los mantengan unidos y gratificados en la relación.

Que recomiendo

Ante todo hay que ayudar a esta señora a tener un mayor control de sus emociones, tratando de reevaluar la situación de modo que se le haga menos frustrante y buscar una forma de afrontamiento más adecuada a la  misma.

 Hay que tratar de acompañarla en este proceso de duelo de manera que pueda transitar finalmente hacia la aceptación y para ello sería muy adecuado lograr un  dialogo en otros términos con la pareja y la toma de decisiones con relación al futuro de la relación de manera consensada.

Es necesario que se logre un cierre del evento, ya sea por que se separen definitivamente o se renueve la relación (lo que actualmente veo bastante difícil) pero es importante no seguir viviendo cada día esta situación conflictiva pues solo así  se podrá lograr una  paulatina adaptación y la disminución de la intensidad de la respuesta emocional.
Ella debe saber que su vida no acaba con esta ruptura, pues puede incorporarse a otras actividades, mantener y aprovechar sus amistades para mantenerse activa, y evitar por todos los medios caer en la rutina y la soledad.  Debe buscar nuevos proyectos de vida que la estimulen y le permitan disfrutar la vida una vez superada esta gran frustración.

viernes, 7 de noviembre de 2014

La maternidad me ha desquiciado

Acude a consulta una muchacha de 23 años que lleva 28 días de haber dado a luz acompañada por su madre quien refiere que han decidido solicitar la ayuda psicológica pues ve a la hija muy deprimida y estresada desde el parto lo cual manifiesta con llanto frecuente e inmotivado , irritabilidad y gran susceptibilidad ante cualquier situación cotidiana de la convivencia.
La muchacha refiere que el embarazo no fue planificado pues le habían diagnosticado infertilidad por enfermedad crónica de  los ovarios, ante lo cual había desechado cualquier proyecto de maternidad y tanto ella como su pareja se habían adaptado tanto a la idea  que no le afectaba e incluso le choqueo la noticia del embarazo, el cual al principio tendió a rechazar por no estar en sus proyectos de vida. Sin embargo ya a los pocos meses de embarazo estaba muy feliz con el mismo.
Refiere que se siente muy sobrecargada, la mayor parte de las veces no sabe qué hacer, cree que esta situación de la maternidad le queda muy grande, se siente incapaz y sin recursos para afrontarla, cualquier detalle del niño la afecta y preocupa mucho. Además está actualmente viviendo nuevamente con sus padres, después de muchos años de convivir sola con su pareja, lo cual le ha traído problemas en la convivencia y siente que todo el tiempo tiene que estar de mediadora entre los padres y su pareja, aunque de manera general las relaciones familiares no son malas y la madre le brinda una gran ayuda con el niño recién nacido. 

Que pienso:
Esta muchacha está atravesando una etapa llamada puerperio en que las mujeres son muy susceptibles y tienen muchas veces inestabilidad en sus emociones, además en este momento de la vida se siente una sensación de responsabilidad inmensa que a la mayoría de las madres asusta,  mucho más  si se es primeriza y se enfrenta por primera vez a un niño recién nacido con toda la carga real de tareas y responsabilidades que esto representa.
En estos momentos esta pareja está atravesando una crisis familiar conocida como nacimiento del primer hijo que exige una gran cantidad de reajustes, cambios, asunción de nuevos roles y tareas que genera indiscutiblemente un momento de tensión, no necesariamente negativo.
En este caso hay que tener en cuenta la situación de convivencia con la familia de origen, no deseada por la pareja, lo cual aunque puede servir de ayuda en el manejo del niño  les impide sentirse independientes y les genera conflictos en la interacción familiar. 

Que le aconsejo:
Tener en cuenta que esas sensaciones de inseguridad, incapacidad, insuficiencia de recursos para ser mamá, no es algo real, que es una sensación que experimentan todas las madres principalmente las primerizas. Que ella tiene recursos suficientes, pues en su vida lo ha comprobado,  para asumir este momento como un  reto más de la vida,  que es un momento muy hermoso y que poco a poco va a ir cogiendo soltura y adiestramiento en el manejo de su hijo.
Debe pensar que la gran sensación de angustia y responsabilidad que siente y el temor y los deseos de distanciamiento ante la misma no está basada en un rechazo a su hijo, por lo que no  debe evaluarse como mala madre por ello. Esta es debida estar frente  a una situación muy novedosa, que es muy significativa para ella y que como todas las madres tienen que ir aprendiendo a enfrentar poco a poco en el propio proceso  de crecimiento y desarrollo de su hijo.
Que serán muchas las veces que no sepa cómo actuar, esto es común a todos los padres en el proceso de educación y crianza de sus hijos, que confié en sus recursos y busque orientación en personas más calificadas y/o experimentadas.
Por último le aconseje que en la medida de sus posibilidades tratara de volver a vivir de forma independiente, con su esposo e hijo, lo cual le aliviaría mucho la tensión por los problemas de mediación y convivencia; y le permitirían educar a su hijo a su manera y sin mucha intervención de los abuelos, que  aunque son una fuente de apoyo tienden a ser sobre protectores y a interferir en los métodos educativos de los padres propiciando muchas veces inconsistencias en la educación.
Toda mujer que  ha sido madre por primera vez ha sentido ese peso y esa responsabilidad, y por  lo general ha salido airosa de esa tarea. ¿Qué le pueden sugerir a esta muchacha para que se sienta más segura en su nuevo rol de mamá?, ¿Cómo afrontar el novedoso momento del nacimiento del primer hijo?

jueves, 2 de octubre de 2014

Que podrá mas el amor o los celos



Acude a consulta una mujer de 56 años muy compungida y alterada refiriendo que está muy preocupada pues después de un buen tiempo sin pareja había comenzado hace 6 meses una nueva relación con un  hombre que  siempre le había gustado y  donde le va muy bien. Están viviendo juntos, él se ocupa mucho de ella, la ayuda económicamente muchísimo, la lleva a pasear a lugares muy hermosos y caros y la hace sentir muy bien en todos los sentidos; sin embargo ella está atravesando ahora una crisis de celos que no puede controlar y siente que lo va a perder si sigue así, pues él ya le ha dicho que si para ella es un problema la relación él se verá obligado a irse  de la casa. 
Esta señora ha tenido una vida bastante libre, ha tenido varias parejas, siempre fue muy tiposa, con mucha chispa, segura de sí  y luchadora. Aún a su edad se mantiene  muy agradable, bonita y con buen cuerpo. No sabe porque ésta crisis de celos, le revisa el teléfono, piensa que esta con otras mujeres, le pelea y le da escándalos por suposiciones de ella, sin prueba alguna. Cree que esto se incrementó desde que una pariente de él le comentó que era muy mujeriego.
Ante esta situación el hombre se fue de la casa y ella salió a buscarlo desesperada pues no lo quiere perder y por eso decidió pedir ayuda al psicólogo. 

Que pienso:
Esta señora tiene la oportunidad de vivir un nuevo amor, lo que  puede ser muy grato y sin embargo no lo está disfrutando preocupada por celos que no puede controlar y para los cuales no tiene más fundamento que el comentario de una persona, quien sabe con cuales intenciones.
Los celos constituyen una respuesta emocional que  la mayoría de las veces no responde a razones reales y afecta mucho a la persona que lo siente haciéndolo muy infeliz e impidiéndole disfrutar de los momentos hermosos de la relación
Ella siempre ha sido una persona segura de sí y ahora evidentemente está bajando mucho su auto estima y dudando de sus encantos y de la posibilidad de ser atractiva para su pareja,  lo que la hace temer mas una posible traición y comportarse de manera tal que propicie la ruptura de la relación por esta causa y no  por la presencia de una tercera persona.

Que le recomiendo:
Ante todo debe recuperar la confianza en sí misma. Sentirse segura, si este hombre está con ella no es precisamente por alguna ganancia o beneficio que obtenga en la relación, pues la mayoría de los aportes los está haciendo él, entonces debe reconocer que algo encuentra en ella que lo atrae y lo mantiene a su lado. 
Debe tener y mostrar  confianza en su pareja, respetar los  espacios de él, no querer posesionarse totalmente de su vida y controlarlo.  Esto lo asfixiará y hará que no se sienta a gusto en la relación e incluso buscar momentos propios sin incluirla.
Nunca debe dejarse provocar por comentarios sobre su pareja, la mayor parte de las veces son mal intencionadas. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

viernes, 22 de agosto de 2014

¡Mi trabajo me estresa!


Acude a consulta una mujer de 35 años,  casada hace 15 y con una niña de 7 años quien refiere buenas relaciones familiares y que por lo general se ha caracterizado siempre por ser muy estable y ecuánime.  Sin embargo dice sentirse muy alterada, grita por todo, se siente muy inestable pues en ocasiones está bien y de pronto se siente mal sin que nada haya sucedido que lo provoque . No tiene deseos de hacer nada y no está durmiendo bien.
Esta mujer es de profesión peluquera hace 12 años  y siempre ha trabajado en su negocio propio. Sin embargo considerando una mejora económica hace aproximadamente dos meses dejó su trabajo particular y se incorporó a una cadena hotelera de gran renombre, también como peluquera. Considera que al poco tiempo de estar trabajando allí  comenzó a sentirse mal  en el trabajo por no acostumbrarse a los horarios rígidos que se le exigen, porque la gerente constantemente le está cuestionando su trabajo y no respeta su s autonomía profesional, lo que la hace sentir constantemente evaluada y le ha generado un gran temor al fracaso. Siente que no puede concentrarse en el trabajo y que está muy estresada. 

Que pienso: 
 
Esta persona ha estado acostumbrada por muchos años a trabajar según su propio criterio, sin someterse a las exigencias de ningún jefe y decidiendo por sí misma como y cuando hacer las cosas.  No ha tenido la evaluación constante de nadie, ni se ha visto en la necesidad de ser extremadamente competitiva.  Sin embargo en esta forma laboral , aunque ha logrado vivir y asegurar el mantenimiento de la familia por 12 años los beneficios económicos no son tan grandes,  lo que la hizo decidirse a entrar en otro sistema de trabajo con condiciones y métodos  muy diferentes  a su estilo de trabajo habitual pero que le garantizarían un incremento salarial considerable.
Está por tanto sometida a cambios de vida importantes, donde  además le exigen gran competitividad, limitan su independencia y la  cuestionan y evalúan constantemente. Todo lo cual impone una alta carga de estrés  que en estos momentos la esta desequilibrando emocionalmente.
Todos los cambios importantes en la vida generan momentos de crisis, hay que adaptarse, hay que reajustar hábitos y costumbres, hay que aprender nuevas formas de afrontar la situación. Sin embargo no necesariamente tienen que afectarnos, pues en la medida que aprendemos y somos capaces de solucionar los nuevos retos y adaptarnos a las nuevas situaciones, nos crecemos como personas y nos hacemos más fuertes. Aun que no es menos cierto que si no somos capaces de adaptarnos  esto puede generar problemas de salud de todo tipo.

Que le recomiendo:

Esta señora debe  ante todo saber que esta transitando un proceso de adaptación que puede durar de 3 a 6 meses y que es normal que en estos momentos se desequilibre algo.
Debe tratar de no desesperarse, todos los cambios son difíciles, generan mucha ansiedad, aunque sean deseados. Mas cuando se ha llevado mucho tiempo acostumbrado a otro estilo de vida y de trabajo.
Debe confiar en su decisión  de que este cambio es lo más conveniente para ella y su familia y debe confiar en su capacidad profesional y de que será capaz de demostrar sus conocimientos y capacidades con el tiempo por  se le tendrá más confianza y será menos presionada.
Debe confiar también en ella misma, en su capacidad de adaptarse a la nueva situación  siempre que sepa que para esto debe dejar trascurrir algo de tiempo y no exigirse adaptarse desde el primer momento.
Y es muy importante que no se sienta sin soluciones ante esta situación, pues si a la larga realmente no logra adaptarse a este nuevo sistema de trabajo, siempre podrá retornar a su oficio y su negocio particular donde ya se ha probado a sí misma que es muy capaz y aunque con menos retribución monetaria le ha mantenido un ingreso estable para llevar adelante su vida y su familia.
A veces pensamos que el dinero es la mejor solución a los problemas y desestimamos la paz y la seguridad con la que hemos vivido.  Sin dejar de valorar el dinero en su justa medida   a la hora de tomar decisiones en la vida hay que saber poner también en la balanza  aspectos más subjetivos como la tranquilidad, la paz interna, la independencia y muchas otras que son muy  importantes para vivir felices .
¿Qué piensan ustedes? ¿Se han visto en una situación así? ¿Qué le sugerirían a esta persona?

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi papá se fue por que ya no me quiere



Acude a consulta una mujer joven quien refiere que hace un año el esposo, padre de su hijo de 6 años emigró de manera rápida , sin mucha preparación familiar, sin darle ninguna explicación al niño, ni despedirse, refiriendo no tener valor para ello.

Este viaje era una alternativa pensada por ellos como pareja y necesaria para el desarrollo del esposo que se había aplazado por no resolverse en su momento,  pero repentinamente se había facilitado la solución, por lo que el esposo en una semana había preparado el viaje que sería definitivo, sin regreso, con la esperanza de una reunificación familiar futura.

A la mañana siguiente de la salida del padre la mamá le dijo al niño que su papá se había ido y que no volvería, que en algún momento ellos irían para donde estaba él. Aparentemente el niño no reaccionó de manera importante a la noticia. Sin embargo a los pocos meses comenzó a notarse un cambio en su comportamiento en la escuela, se mostraba desinteresado, distraído, le costaba trabajo relacionarse con los amiguitos. Comenzó a presentar miedos en la noche y a manifestar a su maestra que tiene ganas de morirse.

Aunque la madre refiere que no es así normalmente; en consulta se observa que el niño está muy retraído y expresa que teme que su papá no lo quiera más a él, ni a su mamá, que él quiere estar ya con su papá  y que su mamá le lea cuentos antes de dormir. Se observa un niño muy ansioso y angustiado, muy cerrado en sí mismo y con grandes preocupaciones por la salud de su mamá.


Que pienso:


A este niño no lo prepararon adecuadamente para asumir un cambio tan importante como la separación de su papá. Tuvo que enfrentar la situación de manera brusca y sin mucha explicación, no pudiendo realizar un duelo anticipado a la misma.

Ante la vivencia de la soledad y el distanciamiento imprevisto de la figura paterna el niño está presentando una reacción de adaptación, lo cual lo ha desestabilizado emocionalmente y ante lo cual siente una gran carencia afectiva.

El sentir que ha perdido al padre, le ha generado gran preocupación por la salud de la madre temiendo quedarse solo si la pierde a ella también.


Que le recomiendo a esta mamá:


Debe buscar mayor acercamiento a su hijo en estos momentos, ya que él incluso lo demanda abiertamente deseando que su mama le lea cuentos y esté más tiempo a su lado. La madre debe buscar un espacio diario para compartir con el niño y suplir esta necesidad afectiva que quedó insatisfecha por la ausencia del padre.

Al niño hay que explicarle bien las expectativas futuras y no dejarle abierta e imprecisa la posibilidad de reunificación, pues esta incertidumbre genera mayor ansiedad en él, deseando que ésta se produzca de manera inmediata, lo cual no va a suceder así.

Hay que darle una medida palpable del tiempo que trascurrirá de la manera más real posible y la posibilidad de un marcador para que él solo pueda ir evaluando el paso del tiempo y la distancia que media aún para reunificarse. O sea, decirle por ejemplo que cuando termine los dos cursos escolares siguientes y termine el 3er grado ya es más probable esta reunificación. Esto evitará una mantenida frustración de expectativas.

De ser posible mantener un contacto cercano con el padre con llamadas telefónicas frecuentes para que no sienta que el afecto se pierde y probar que su papá lo sigue queriendo. Y darle garantías de que la madre no tiene ningún problema de salud y que nunca le va a faltar, ni lo abandonará.

A los adultos nos es difícil separarnos de los hijos pequeños, a veces no pensamos que a ellos les es muy difícil también, creemos que no lo notarán, que no sufrirán tanto la distancia. Sin embargo esa es una mirada muy estrecha. Si la vida impone esta separación, por la cusa que sea, hay que velar por preparar bien a los hijos para que puedan adaptarse mejor al cambio y a la carencia de apoyo y afecto que esto les presupone, independientemente de que queden bajo la protección del otro padre.
Muchos son los casos que vemos de conflictos familiares por problemas migratorios. ¿Como lo han enfrentado otras personas? ¿Como lo ha enfrentado usted si lo ha vivido? ¿Qué podría recomendarle a esta mamá?

viernes, 1 de agosto de 2014

¡Qué fácil sería todo si yo desapareciera!





Acude a consulta una joven de 22 años con una cara muy compungida refiriendo que no sabe por dónde comenzar a hablar y diciendo que le ha dado por tomar pastillas para matarse. Que ya lo ha hecho en varias ocasiones y que también se le ocurrió tirarse delante de un coche en marcha.

Cuenta esta joven que ya ha tenido tres impulsos suicidas, uno hace 4 años cuando ante un error laboral fue reprendida delante de sus amigos y compañeros, lo cual le generó gran vergüenza y depresión y que ante esa situación se tomó varias pastillas, delante de una amiga refiriéndole que eran para el dolor de cabeza, pero mostrándole la mano llena de píldoras.  La reacción de la amiga fue hacerla vomitar y así evitaron  males mayores.

La segunda ocasión (hace tres meses) fue debido a una discusión insignificante con su novio pero él se puso muy bravo y le dijo que no saldría más con ella,  por lo que una vez en su casa y a la hora de dormir se tomó tres pastillas de somníferos. Refiriendo que pensó que lo quería era “dormir y no despertar más, no morirse” y  al amanecer del otro día se levanto normal, algo somnolienta y sin sufrimiento por la discusión con el novio, pero le contó lo sucedido a un amigo de éste, según refiere “porque tenía que conversarlo con alguien”.

La última vez, muy reciente,  refiere que tras una discusión también muy superficial con el padre se puso a pensar que la culpa de estas discusiones era de ella y que lo mejor que podía hacer era morirse para que su papá no peleara más. Por lo que estando en compañía de una amiga se abalanzó delante de un carro al cruzar la calle y que solo comprendió lo que hacia cuando el carro frenó y la amiga le dio un grito de alerta, trayéndola nuevamente a la realidad.

Esta joven se acaba de graduar de ingeniería en la universidad y enfrenta un futuro laboral prometedor. Tiene una hermana  10 años mayor que no se le enfrenta al padre y ella lo hace por ambas, aunque refiere que por lo general en la casa hay armonía y la madre asume como mediadora en estas discusiones con el padre. Actualmente lleva 10 meses de relación con este novio, quien cambió y reconsideró la idea de dejarla tras conocer de su intento suicida.

Que pienso:

Muchas personas, y esta joven es una de ellas, utilizan la conducta suicida como un juego de manipulación para lograr mover el comportamiento o juicio de las demás personas a su favor, o para tratar de dar solución a problemáticas que no saben enfrentar. Pero realmente no se quieren morir, por lo que asumen métodos muy blandos o en presencia de otras personas que puedan evitar que se complete el acto suicida.

Este tipo de manejo es un riesgo importante, porque a pesar de ser una conducta manipuladora puede llevar por error a la muerte, no deseada en realidad, o puede establecerse como patrón de afrontamiento inadecuado ante las situaciones de vida, hasta el día que falle y ya realmente no haya solución posible.

Este tipo de conducta, por muy manipuladora que parezca, hay que tenerla en cuenta, hay que tratar de modificarla, y hay que evitar que se siga repitiendo como medida de prevención de un acto suicida.

Que le sugiero a la muchacha:


Ante todo debe saber que la muerte no es para nada una forma de resolver los problemas, es una forma de evadirlos y estas no es la mejor manera de afrontar la vida. Hay que fortalecerse y aprender a comunicarse y negociar.

Hay que hacerle comprender su real mecanismo de acción donde ella lo que desea es lograr cambios en otras personas, pero no quiere morirse y hacerle ver el riesgo real que esto puede representar para su vida.

Debe aprender a comunicarse pues es  más posible lograr cambios en otras personas de manera directa,  hablando, planteando lo que molesta y como quisiera que cambiaran las cosas, que dar mensajes indirectos con esta conducta para que las personas “supongan” que ella se siente mal y cambien. Además es mucho más seguro para su vida.

La conducta suicida no es una solución y menos una forma de controlar a los que nos rodean. Es un gran riesgo y hay que tratar de evitarla. ¿Qué le sugieren a esta muchacha? ¿Que otros consejos le pueden dar?



Lecturas recomendadas:


jueves, 24 de julio de 2014

El miedo me controla, no logro dormir


En consulta aparece un adolescente de 15 años que viene por decisión propia solicitando ayuda pues tiene mucho miedo en las noches y no puede dormir , realmente este miedo lo ha tenido siempre, desde pequeño, pero ahora siente que se ha incrementado y no logra controlarlo , cree que se va a volver loco , si no lo está ya.

Refiere que no puede dormir solo, tiene que hacerlo acompañado y esto no le es suficiente pues necesita la cercanía física de la otra persona, aunque esté en el mismo cuarto si no está abrazada a él también siente miedo.

Refiere que cuando está solo y trata de dormir siente una  ̈ presencia ̈ que no puede definir es como un  ̈algo  ̈ que lo observa y que trata de tocarlo. Y que solo logra controlar el temor que esto le causa cubriéndose con la sábana y la almohada desde la cabeza, hasta los pies pues si no lo hace teme que esa  ̈presencia ̈ le corte un pie o una mano si la deja afuera. Refiere que se pasa la noche abriendo los ojos para comprobar si hay alguien o no y ya no sabe distinguir si lo que siente es real o si lo está soñando. Relata que una noche sintió la presencia y se tapo como acostumbra, pero seguía con los ojos abiertos por lo que consideraba que no estaba dormido, y sintió que lo tocaban por la espalda , y se la recorrían, pero que trató de no hacerle caso y esa sensación táctil cesó, él se destapó a ver si había alguien y como siempre no había nada, por supuesto esta vivencia no le permitió dormir mas en toda la noche del susto que tenía.

Tratando de profundizar más en la experiencia y el objeto de temor le pido me defina bien si visualiza esta presencia, si tiene una imagen definida de ella, si es un extra terrestre, un fantasma o un muerto, y él me dice que no es nada de eso, que él no teme a estas cosas, que la presencia por lo general puede ser cualquier persona real, viva, pero casi siempre con alguna mutilación o ausencia de un miembro preferentemente las piernas. Y que por lo general está en silla de ruedas. Tiende a ser una mujer mayor, cualquiera, a veces incluso su abuela, que no necesariamente es una vieja fea ni tipo bruja, podría ser normal, pero lo que más le atemoriza es que se le queda observando, o al menos él siente que lo está observando, aunque esta visión o sensación solo dura segundos. También puede ser un hombre que lo observa desde el pasillo.

Este muchacho se caracteriza por ser muy asustadizo, incluso las bromas de la hermana cuando se pone crema y se le presenta como fantasma, pues ya sabe de su temor, le da mucho miedo aunque sabe que es ella, pero trata de hacerle ver que no lo asusta aunque le cuesta gran esfuerzo, y así logra que ella lo deje tranquilo. También cuando está oyendo música o trabajando en la PC, y alguien se le acerca por atrás y lo toca para llamar su atención, le genera gran sobresalto.

Profundizando en el origen de estos sueños , vivencias, o sensaciones que provocan su miedo recordó que cuando era pequeño un amiguito lo invitó a su casa y al llegar le impactó mucho ver al padre de éste en una silla de ruedas pues le faltaba una pierna, nunca había visto una persona así, sin piernas y desde esa noche comenzó a tener estas sensaciones y un miedo inmenso a las personas discapacitadas y mutiladas que le dura hasta el día de hoy y que hace que cuando por casualidad topa con alguien así en la calle no pueda mirarlo y trate de evadir su cercanía. El dice que sabe que nada de esto es real y que comprueba constante mente que no hay nadie cuando esto sucede pero no puede evitar temerle.

Explorando la presencia de creencias místicas o religiosas que puedan fundamentar este tipo de visiones, el adolescente refiere no tener creencias de ningún tipo, y que en su familia tampoco las hay. También refiere haber sido adicto a películas de terror en un tiempo pero que ya no las veía precisamente por el miedo que estas le causaban.

Que pienso:

Este muchacho está presentando un trastorno fóbico que cada vez involucra mas con su fantasía y le está provocando importantes trastornos en el sueño.

Es una persona muy temerosa, susceptible e impresionable que ha creado una fantasía muy estructurada que cada vez elabora mas, llegando a mantenerla como foco persistente en el pensamiento, lo cual no solo le genera gran ansiedad, sino que le hace tener sueños recurrentes con el tema, que interpreta como vivencias y en ocasiones no logra distinguir estos sueños de la realidad.

La huella psicotraumática que le ocasiono la visión de aquella persona mutilada fue muy fuerte y le generó este gran temor que cada día ha ido tomando más y más fuerza por la constante reiteración del tema en el pensamiento y la extensión que le ha dado en sus fantasías.

Que le sugerí a este muchacho:

Ante todo explicarle que los miedos son irracionales, que aunque uno sepa que no son reales esto no basta para eliminarlos. Que existen tratamientos para superar los miedos que son muy efectivos, que todas las personas tienen algún tipo de temor y que esto no los hace ni más ni menos cobardes.

Que no debe pensar que está enfermo de los nervios o  ̈loco  ̈ como teme, que el tener miedos es una conducta muy común en los humanos e incluso en los animales pues es parte de la conducta de auto protección e instinto de conservación.

Que los miedos se pueden enfrentar y que esta es la mejor forma de controlarlos, que hay que ir acercándose poco a poco a el objeto de temor y sobre todo ir rebajando la carga de ansiedad que este representa, lo que se logra minimizando la importancia que se le da y restándole centralidad a la situación temida.

Para lograr este acercamiento paulatino le recomendé dos tareas; la primera fue dibujar a esa imagen que se representa como  ̈presencia ̈ en todas sus posibles manifestaciones con el objetivo de posteriormente irse familiarizando con estas figuras e irles perdiendo el respeto poco a poco. La segunda tarea que le recomendé fue tratar de interactuar con estas presencias, que en lugar de esconderse y taparse, les diera el mismo tratamiento que da a su hermana cuando esta trata de asustarlo y al evitar que ella se de cuenta de su miedo ella desiste. O sea lo que le sugerí fue que le hiciera la misma señal de OK a la persona que siente que lo observa e incluso le pregunte que quiere y si puede ayudarlo en algo. Esta última tarea aunque puede parecer algo rara y más irracional aún que el propio miedo, es precisamente una forma de combatir lo irracional con lo irracional e ir desvirtuando la magnitud y seriedad que le asigna a esta fantasía.

Le sugerí también trabajar con otras formas de terapia de desensibilización progresiva en consulta y con técnicas de relajación 

¿Quién no ha sentido miedo? 
Es algo tan común que a veces ni reparamos en ello. En ocasiones no logramos controlarnos ante la ansiedad que la situación temida nos genera, o le tememos tanto que se convierte en una avalancha que nos reduce a casi nada, nos paraliza. 
Entonces, ante el miedo hay que actuar. Hay que enfrentarse y veremos como poco a poco este se va reduciendo. 
¿Qué recursos han utilizado ustedes para enfrentar sus miedos?
¿Hay algo que le puedan recomendar a este muchacho?