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sábado, 21 de marzo de 2015

Mi esposo me engaña, ¿ como lo supero ?


Acude a consulta una señora de 64 años muy apenada diciendo que a su edad no está para esta bobería y que acude al psicólogo por la insistencia de una amiga, pero que le da mucha vergüenza hacerlo.

Comenta que tras un matrimonio de 42 años de relación, hace dos años comenzó a sospechar  de que su esposo de 67 años la estaba engañando, todo comenzó con mentiras que le decía  por banalidades, comportamientos muy inusuales sobre todo en su arreglo personal y presencia para irse al trabajo y comentarios que le hacían amistades y conocidos que posteriormente  la llevaron al convencimiento que su esposo estaba en un romance con una mujer a quien veía todos los días, que era más joven que él y la cual se complacía en decir a los conocidos que tenía que cuidar al “viejito del dinero”.

Por supuesto él niega totalmente que exista otra relación, le dice que son inventos suyos y que está loca, pero ella refiere que el trato hacia ella ha cambiado sustancialmente, que ya no es tan cariñoso como antes, ya no tiene atenciones con ella e incluso le ha encontrado comprobantes de compra de objetos caros de mujer que nunca han sido para ella, que él le ha arrebatado de las manos y roto en pedazos cuando ella trató de mostrárselos. Y finalmente los ha visto juntos conversando en varias ocasiones.

Ella está muy afectada por esta situación, muy dolida y frustrada, dice que él es el amor de su vida pero que no está dispuesta a rebajarse y ser humillada, que actualmente todo lo que siente por él es ira, rabia y un asco terrible por lo que no le permite ni acercársele, ni besarla y que ante cualquier discusión  lo agrede, incluso físicamente, o  le tira lo que tenga en la mano en ese momento.

Que pienso

Es lógico que esta señora esté muy descompensada emocionalmente pues ha sufrido una frustración importante que ha derrumbado la relación de muchos años y sobre todo la imagen del hombre con quien ha compartido toda su vida.

La ira y la irritabilidad que muestra no son más que la respuesta emocional a esta situación que la hace sentirse engañada, burlada, relegada y donde además tiene que soportar que la traten de loca y le nieguen abiertamente un hecho ya confirmado por ella.

Como todo momento de pérdida debe transitar por un proceso de duelo, donde la tristeza y la irritabilidad son emociones presentes, sin embargo este duelo no ha podido transitar normalmente hasta llegar a la aceptación, pues continúan viviendo juntos y  hay discusiones por esta causa cada día. Convirtiéndose la convivencia en una dinámica totalmente disfuncional  que incrementa y mantiene latente el estrés de la situación y sus efectos.

Este es un hecho aunque ella lo considere muy vergonzoso a su edad es muy propio de esta etapa de la vida, donde las personas que están envejeciendo (y principalmente los hombres) tratan de buscar nuevas experiencias que le permitan probarse a sí mismos que la vida no se acaba y que pueden renacer y sentirse nuevamente jóvenes con nuevas relaciones y emociones. Lo que es causa de muchas rupturas matrimoniales en esta edad cuando el matrimonio se siente como una monotonía y no brinda a los miembros de la pareja vivencias que los mantengan unidos y gratificados en la relación.

Que recomiendo

Ante todo hay que ayudar a esta señora a tener un mayor control de sus emociones, tratando de reevaluar la situación de modo que se le haga menos frustrante y buscar una forma de afrontamiento más adecuada a la  misma.

 Hay que tratar de acompañarla en este proceso de duelo de manera que pueda transitar finalmente hacia la aceptación y para ello sería muy adecuado lograr un  dialogo en otros términos con la pareja y la toma de decisiones con relación al futuro de la relación de manera consensada.

Es necesario que se logre un cierre del evento, ya sea por que se separen definitivamente o se renueve la relación (lo que actualmente veo bastante difícil) pero es importante no seguir viviendo cada día esta situación conflictiva pues solo así  se podrá lograr una  paulatina adaptación y la disminución de la intensidad de la respuesta emocional.
Ella debe saber que su vida no acaba con esta ruptura, pues puede incorporarse a otras actividades, mantener y aprovechar sus amistades para mantenerse activa, y evitar por todos los medios caer en la rutina y la soledad.  Debe buscar nuevos proyectos de vida que la estimulen y le permitan disfrutar la vida una vez superada esta gran frustración.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

viernes, 11 de julio de 2014

¿Cómo mi novio me soporta?



Hoy vi en consulta a una muchacha de 24 años que no es la primera vez que viene, de hecho esta acudiendo de manera recurrente desde que tenía 19 años, aunque al final siempre abandona el tratamiento y solo regresa cuando se siente muy alterada.

Ella refiere desde la primera consulta que se siente muy mal pues está muy triste y siempre está de mal humor, se molesta por todo, cambia frecuentemente de ánimo, todo la irita y se muestra agresiva con las pocas personas con que se relaciona. Le cuesta trabajo dormir, concentrarse en sus tareas, la mayor parte del tiempo se siente cansada y sin ánimo. Lo que más le preocupa es su novio, con quien lleva ya 8 años de una relación estable, pero que no sabe por qué la aguanta, porque ella reconoce ser insoportable, peleona, aburrida, y sobre todo celosa, al extremo de no dejarlo vivir, le revisa el teléfono cada vez que llega del trabajo para ver llamadas y mensajes hechos, quiere controlarle las relaciones y las actividades, sospecha siempre que la está engañando y en ocasiones ha llegado hasta a agredirlo físicamente en ataques de ira que refiere  no puede controlar.

Esta muchacha es muy poco sociable, tiene problemas por esto en la vecindad, de quienes no se fía y refiere que  están en contra de ella.   Tiene en su patio árboles frutales y cuando su novio llama a los niños del barrio y reparte frutas ella se pone muy brava con él diciéndole que es muy bueno  y que la gente no amerita esa acción. No saluda a la mayoría y se molesta con las personas que le piden favores a su novio y les dice, delante de él,  que se busquen a otra persona y no usen a su hombre, refiriendo que lo suyo nadie se lo toca. Mostrándose así  de posesiva en esto y otras muchas cosas, lo que molesta enormemente a su novio. Él ha hablado mucho con ella para que cambie y ella sabe que tiene razón en lo que le dice, pero a la larga se sigue comportando igual.

Ella sufre mucho por su forma de ser, refiere tener deseos de cambiar, siente que su futuro será un fracaso si sigue así, sin embargo es muy testaruda, caprichosa, se aferra a sus puntos de vista y no asume realmente la necesidad de cambio, pues en el fondo, aunque sufre,  no acepta ser de otra manera, es muy soberbia, defiende mucho sus posiciones y muestra un pensamiento muy rígido.

Es una buena muchacha,  trabajadora, cuidadosa de las cosas del hogar, pero su carácter, según refiere, es su perdición. Siente que no se puede controlar, que es muy impulsiva que es realmente insoportable y que no sabe por qué él la aguanta, por lo que siempre piensa que la engaña o que pronto se aburrirá de ella y la dejará. 

Refiere que esta forma de ser le está dando problemas desde niña y que ya a la edad de 8 ó 10 años la mamá la llevaba al psicólogo por presentar problemas en la escuela, en sus relaciones y en su participación en las actividades escolares.

Que pienso:

Esta muchacha tiene un problema importante en su carácter que puede estar bordeando un trastorno de personalidad. Por lo que es bastante difícil que cambie, aunque su forma de ser no le guste.

Ella tiene también grandes dificultades en su auto estima, valorándose siempre en negativo, viendo solo sus defectos, considerándose poco atractiva y  poco inteligente. Esta auto estima tan baja es lo que provoca que se muestre tan insegura y celosa en la relación, pues considera que siempre habrá alguien mucho mejor que ella y que su novio la sustituirá pronto.

En este caso también se pueden apreciar déficits en habilidades sociales como el establecimiento y manejo de  las relaciones interpersonales  y el control de los impulsos.

Ella tiende a depositar los problemas en las demás personas y responsabilizarles por su actitud. Justificando su forma de actuar y asumiendo los comentarios y consejos que se le hacen según su conveniencia y coincidencia o no con su forma de pensar.  Mostrando muy poca receptividad ante aquello con lo que no concuerda.

Que le recomiendo a esta muchacha:

Ante todo explicarle lo estable que se hacen a estas edades las características de personalidad para reajustar sus expectativas de cambio, ella debe saber que no le será fácil cambiar, aunque se lo proponga, aunque en realidad no lo ha hecho. Ella debe conocerse y aceptarse tal y como es y tratar de asumir su forma de ser. Aprendiendo a controlar sus impulsos y a aceptar otros puntos de vista.

Debe valorar con más profundidad sus aspectos positivos, que tiene muchos, hay que insistir en que busque sus cualidades y no centrarse tanto en sus defectos. Posiblemente su pareja le vea más cualidades de las que ella misma es capaz de verse. Además ella es una joven bonita, cuidadosa de su imagen, responsable y trabajadora. Una relación de ocho años  no se sustenta si no se encuentra en la persona que tenemos al lado suficientes aspectos favorables que palien sus defectos. Todos tenemos defectos hay que aceptarlos y saber lidiar con ellos.

Dentro de los aspectos que debe trabajar para cambiar está esa necesidad de control sobre su novio, debe tener más confianza en que si llevan ocho años de relación ha de haber algo que lo ata. Que si no encontrara en ella algo gratificante no mantendría la relación. Pues no hay ninguna ganancia de otro tipo, ni más compromiso que el deseo de llevar un proyecto de vida en común y él es un joven con sus virtudes que muy bien encontraría una nueva relación si se lo propusiera.

Ella debe ser más receptiva a las recomendaciones e indicaciones de los profesionales pues es la única manera de lograr mayor control sobre sus impulsos y emociones y de lograr desarrollar las habilidades sociales que necesita, que son  posibles de lograr si realmente asume la necesidad de cambio y deja de justificar su conducta. Debe asumir con más responsabilidad su propio cambio, no atribuyendo las causas de lo que pasa a los que la rodean.

A veces sufrimos en la vida porque no aceptamos como somos, a veces sufrimos porque queremos cambiar pero no hacemos mucho por lograrlo. Los celos y la inseguridad lejos de ayudarnos nos afectan y esta muchacha sufre, pero en el fondo se mantiene igual porque rígidamente considera que tiene la razón en su forma de pensar y actuar. ¿Quién no ha tropezado de cerca con personas así? ¿Qué mas orientarle para ayudarla?