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miércoles, 29 de abril de 2015

¿Mi hija es anormal o yo no sé cómo tratarla?


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Acude a consulta  una mujer de 27 años  quien refiere,  muy alterada,  que su niña de dos años y medios  no es normal, o que ella no sabe cómo tratarla,  que no le hace ningún caso ni a ella ni a nadie en la casa, es muy desobediente, no quiere dormir, ni hacer nada de lo que ella le manda. Le dan perretas con mucha frecuencia, donde grita de una forma loca e irracional.  Esto ha hecho que ella se sienta muy frustrada como madre, alterada, deprimida e insatisfecha con la vida. Se siente incomprendida, con muy poco apoyo familiar y sin recursos para llevar adelante la educación de su hija.

Esta muchacha refiere que este no fue un embarazo planificado, ni deseado. Que decidió mantenerlo por  estar estudiándose nódulos en la tiroides y temer  algún trastorno endocrino que la dejara infértil en un futuro. Que la pareja aceptó la decisión de ella pero sin mucho entusiasmo. Se define como  una persona muy inestable emocionalmente, que se deprime con mucha frecuencia, que tiende a tener un temperamento muy colérico y agresivo y ser muy susceptible.

Que pienso:

Ante todo hay que tener en cuenta que la familia funciona como un sistema y que si ella está alterada, se encoleriza y se muestra agresiva esto afecta al resto de la familia y sobre todo  a la niña pequeña quien se mostrará de la misma manera o sea colérica (perretas y gritos), agresiva y negativista (negarse a hacer las cosas que se le indican, no hacer caso) y no respetará a una madre que no tiene control de la situación.

Que la madre tiene 27 años,  sin experiencias y sin una planificación, ni un proyecto elaborado sobre la maternidad, ni por ella ni por el padre. Lo que hace más difícil la dura tarea de educar a un hijo. Los hijos solo se deben tener cuando se quieren tener y hay condiciones para ello y cuando se tiene bien definido el proyecto familiar futuro y aun así se hace difícil la tarea de ser padre. Evidentemente esta muchacha no está preparada para asumir la  maternidad.  Pero ya es tarde para cambiar de idea y nunca es tarde para aprender a ser un buen padre. 

La niña está en una etapa del desarrollo psicológico conflictiva que se conoce como la crisis de los tres años o crisis de la personalidad. La niña tiene 2 años y medio y puede perfectamente estar dando manifestaciones de esta crisis que se caracteriza por la imposición de sus deseos y criterios, mostrarse voluntariosos, querer hacer las cosas solos y a su manera y sobre todo por las perretas como método utilísimo para conseguir lo que desean.

Que le recomiendo a esta mamá:

Ante todo no pensar que su niña no es normal, al contrario está dando muestras de reaccionar completamente en correspondencia a su edad psicológica  y a la situación o entorno familiar agresivo en que se encuentra. La niña está reaccionando y comportándose normalmente.

La madre tiene que aprender a controlar sus estados emocionales para lo que le vendría bien un  tratamiento psicoterapéutico de manera individual y la familia debe aprender a tratar con una niña de 2 años y medio, en plena crisis de desarrollo, para lo que vendría muy bien una consejería y orientación psicológica familiar. 

Orientarla para interactuar correctamente con la niña en esta etapa, ante todo debe tenerse respeto por la individualidad y el espacio personal de la niña, pues es lo que exigen fundamentalmente con esta conducta , al haber descubierto ya el ¨yo mismo¨ que es lo que da origen a esta crisis. Debe tenerse en cuenta su criterio, darle participación en algunas cosas,  no imponerle las tareas, negociarlas y tener claro siempre ambas que la decisión final recae en el adulto.

Con relación a las perretas, la mejor manera de erradicarlas de la conducta es ignorándolas, no alterarse, no reaccionar ante su llanto y gritos.  No agredirla. No regañarla ni culparla de majadera, no decirle que no se le querrá mas por eso, no darle lo que pretende obtener mientras no esté calmada. Realmente es muy difícil pero hay que ignorar totalmente esta conducta hasta que cese. Si no se tiene resistencia ante ella esta conducta manipuladora puede aumentar en frecuencia y tiempo e incluso llegar a convertirse en una forma de solución a los problemas.

Que madre no ha sufrido una perreta que difícil se hace a veces controlar esto. ¿Han tenido ustedes la experiencia? ¿Han logrado controlarla de otra manera? ¿Qué consejos le darían a esta madre inexperta?

miércoles, 8 de abril de 2015

Han traumatizado a mi hijo

violencia infantil
 
En consulta veo a una mamá que trae a su niño de 4 años pues cree que el niño ha quedado traumatizado después de una situación de abuso lascivo que sufrió hace seis meses cuando una vecina lo puso a realizar juegos sexuales con una niña de cinco años, también vecina, mientras ella miraba lo que sucedía. La madre se enteró de esta situación pues el niño se lo contó e inmediatamente hizo una denuncia a la policía y a menores para que tomaran medidas con esta adulta. La situación conllevó que los niños fueran entrevistados por personal calificado en un centro  especializado de violencia infantil y la vecina fuera sancionada a 7 años de privación de libertad tras un juicio.

Los especialistas de dicho centro no le dieron seguimiento al niño pues según expresa la madre le explicaron que en ese momento no era necesario y que lo observara a ver si tras un tiempo el niño  presentaba algún problema y en ese caso lo atenderían.

Han trascurrido seis meses de la situación y la madre está muy preocupada pues el niño tiene ideas y juegos sexuales muy frecuentes, casi todo el día se lo pasa en esa actividad,  acosa a sus amiguitas y vecinas diciéndoles que son sus novias y les quiere dar besos en la boca. Se frota contra la pared y la besa, se manipula los genitales y busca que su hermanito de un año también lo haga en forma de juego.   Toda esta explicación la da la madre delante del niño quien se muestra en todo momento muy interesado en lo que están hablando de él. Le pregunté a la madre si esta preocupación sobre el niño la comentaban en la familia  o con otras personas delante del niño y dijo que sí, que todo el mundo estaba muy preocupado por eso y que en la casa ese era el tema central de conversación.

Que pienso:

Indiscutiblemente esta vivencia ha dejado una huella importante en este niño que le ha provocado un trastorno de las emociones y el comportamiento.

La constante conversación de la familia  y los vecinos sobre el tema no ha permitido que el niño olvide lo sucedido y lo mantenga aun fresco y vivo en su memoria.

No se puede dejar de tener en cuenta que esto sucedió a los 6 meses de nacido su nuevo hermano y le dio nuevamente la centralidad que había perdido con su nacimiento.

Que recomiendo:

La situación debe dejar de ser tratada constantemente y cuidarse mucho de que el niño escuche nuevos comentarios u opiniones sobre lo sucedido, para poder enfriar la situación y que vaya poco a poco perdiendo centralidad e importancia  a los ojos del niño.

Los padres deben darle mucha atención y afecto para que sienta que su familia lo apoya porque lo quiere y porque es muy importantes para ellos, pero no porque tienen lastima o están muy preocupados por lo que le pasó. Esto ayudaría a que no buscara centralidad con conductas llamativas. También ayudaría a que no se sienta desplazado por el nuevo hermano.

Hay que tratar de mostrarse indiferente y brindarle actividades más motivantes en los momentos que él está con estas conductas sexuales para desviarle la atención de la misma de una manera indirecta, sin regañarlo ni decirle que no haga eso y así evitar un reforzamiento de la misma.

Hay que brindar a este niño una estimulación activa, desarrollar nuevos intereses, buscar juegos y actividades nuevas que lo mantengan entusiasmado, entretenido y que le sirvan de aprendizaje de nuevas formas de distracción  e interacción  con otros niños y adultos.

En caso que el niño no mejore con lo orientado debe ser seguido por ese centro especializado para revertir el daño ocasionado en el desarrollo de su personalidad.

miércoles, 1 de abril de 2015

Dice mi abuela que yo soy homosexual


adolescencia, homosexualidad, problemas familiares, confianza

Viene a consulta una señora refiriendo que su nieta de 8 años hace más o menos 15 días está presentando una gran desmotivación hacia la escuela, no quiere ir a la escuela, se muestra distante en el aula, no quiere participar en las actividades y está muy intranquila. A la niña siempre le había gustado la escuela, y no había presentado ningún problema de rechazo nunca. Vive con su abuela desde los 3 años cuando sus padres se divorciaron y cada uno formó una nueva familia.

También relató la abuela que en la escuela una niña la llamo aparte y le dijo que su nieta era novia de otra niña del aula y que se había besado en la boca con ella. Pero que esta situación ella la había resuelto hablando con la maestra y llamando a los padres de la otra niña para  una reunión en la escuela, con este tema como punto central. (A partir de lo cual la situación se hizo de dominio público y todos los niños del aula la manejan).

En entrevista con la niña se observa el tema de la sexualidad es algo muy motivante para ella, refiere que sabe que está en el psicólogo por la situación que se dio de “hacer el amor con otra niña” pero que lo había hecho obligada porque esa niña era más gorda que ella y la amenazó con pegarle.  La niña se mantuvo todo el tiempo muy motivada a hablar del tema de la sexualidad y que ella sabia como se hacía porque una amiguita había visto a sus padres y le contó y que ella también había visto a su mamá hacerlo; además porque ella veía películas donde salía la gente desnuda y haciendo el amor, pero que primero había que ponerse un condón para no tener hijos. 

 Al preguntarle que era hacer el amor, ella no supo responder y dijo que eso de besar a otra niña era hacer el amor, que ella lo hacía desde el circulo infantil (o guardería) y sus amiguitos tambien, que se escondían en el baño y a veces algunas niñas hasta se quitaban la ropa, pero ella no y que en el círculo ella lo hacía con hembras, pero también con varones por lo que no le gustaba que sus amiguitos le dijeran “tortillera” y que por eso no quería ir a la escuela

La niña comentó que su abuela le había regañado y explicado que hacer eso era ser “homosexual” y además no la dejaba hablar de esas cosas, ni que su prima, que ya había tenido su primera menstruación, le explicara qué era eso pues ella era muy niña aun para saber esas cosas. 

La madre expresó que lo que más le preocupaba era que lo hiciera con niñas y no con niños y que realmente fuera homosexual y negó que la niña la hubiera visto nunca en esa situación. 

Que pienso: 

Ha habido manejo inadecuado de la situación  lo que avergonzó a  la niña y generó que fuera objeto de burla, evaluación y crítica de sus compañeritos de aula.

Los familiares tienen muchos prejuicios con el tema de la sexualidad que les impide dar una adecuada orientación sexual a la niña, provocando mayor motivación y morbo hacia estos temas. Además  de no protegerla de contenidos televisivos inadecuados para su edad.
La niña realmente no tiene una desmotivación hacia los estudios, sino que esta rechazando la interacción social con estos compañeros que la ofenden y se burlan de ella y no sabe cómo afrontar esta situación tan bochornosa.

Que recomiendo: 

Ante todo hay que trabajar con esa familia para que sean capaces de darle una adecuada orientación sexual, posibilitar la comunicación sobre estos temas y eliminar muchos prejuicios y desconocimientos que pudieran afectar la futura vida sexual de la niña.

La familia debe saber que la conducta manifestada por la niña no es una respuesta a su orientación sexual sino un juego, más agradable por ser prohibido, pero que en el fondo no es más que una imitación de la conducta adulta propia del juego infantil a estas edades. 

Que la orientación sexual no se definirá hasta que haya un mayor desarrollo de su personalidad, pero que ante todo deben evitar confundirla metiendo en su cabeza que es homosexual o dándole tanta relevancia al asunto. Aunque si en un futuro lo fuera habría que aceptar su orientación sexual y ayudarla a ser feliz , pero que los acontecimientos actuales no apuntaban necesariamente a esto.

La niña debe saber que no ha hecho nada malo y que no tiene nada de que avergonzarse pero que debe evitar volver a hacerlo dado sus amiguitos se seguirían burlando de ella si esto sucede y que es mal visto.

A la niña se le explicó todo esto y se le dieron recursos para evitar ser importunada por sus amiguitos, sobre todo no mostrándose molesta, ni responder a estas provocaciones infantiles pues ellos están equivocados en sus acusaciones.

Deben velar por los contenidos de las películas y materiales que la niña ve en la televisión y evitar exponerla a situaciones de adultos.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi papá se fue por que ya no me quiere



Acude a consulta una mujer joven quien refiere que hace un año el esposo, padre de su hijo de 6 años emigró de manera rápida , sin mucha preparación familiar, sin darle ninguna explicación al niño, ni despedirse, refiriendo no tener valor para ello.

Este viaje era una alternativa pensada por ellos como pareja y necesaria para el desarrollo del esposo que se había aplazado por no resolverse en su momento,  pero repentinamente se había facilitado la solución, por lo que el esposo en una semana había preparado el viaje que sería definitivo, sin regreso, con la esperanza de una reunificación familiar futura.

A la mañana siguiente de la salida del padre la mamá le dijo al niño que su papá se había ido y que no volvería, que en algún momento ellos irían para donde estaba él. Aparentemente el niño no reaccionó de manera importante a la noticia. Sin embargo a los pocos meses comenzó a notarse un cambio en su comportamiento en la escuela, se mostraba desinteresado, distraído, le costaba trabajo relacionarse con los amiguitos. Comenzó a presentar miedos en la noche y a manifestar a su maestra que tiene ganas de morirse.

Aunque la madre refiere que no es así normalmente; en consulta se observa que el niño está muy retraído y expresa que teme que su papá no lo quiera más a él, ni a su mamá, que él quiere estar ya con su papá  y que su mamá le lea cuentos antes de dormir. Se observa un niño muy ansioso y angustiado, muy cerrado en sí mismo y con grandes preocupaciones por la salud de su mamá.


Que pienso:


A este niño no lo prepararon adecuadamente para asumir un cambio tan importante como la separación de su papá. Tuvo que enfrentar la situación de manera brusca y sin mucha explicación, no pudiendo realizar un duelo anticipado a la misma.

Ante la vivencia de la soledad y el distanciamiento imprevisto de la figura paterna el niño está presentando una reacción de adaptación, lo cual lo ha desestabilizado emocionalmente y ante lo cual siente una gran carencia afectiva.

El sentir que ha perdido al padre, le ha generado gran preocupación por la salud de la madre temiendo quedarse solo si la pierde a ella también.


Que le recomiendo a esta mamá:


Debe buscar mayor acercamiento a su hijo en estos momentos, ya que él incluso lo demanda abiertamente deseando que su mama le lea cuentos y esté más tiempo a su lado. La madre debe buscar un espacio diario para compartir con el niño y suplir esta necesidad afectiva que quedó insatisfecha por la ausencia del padre.

Al niño hay que explicarle bien las expectativas futuras y no dejarle abierta e imprecisa la posibilidad de reunificación, pues esta incertidumbre genera mayor ansiedad en él, deseando que ésta se produzca de manera inmediata, lo cual no va a suceder así.

Hay que darle una medida palpable del tiempo que trascurrirá de la manera más real posible y la posibilidad de un marcador para que él solo pueda ir evaluando el paso del tiempo y la distancia que media aún para reunificarse. O sea, decirle por ejemplo que cuando termine los dos cursos escolares siguientes y termine el 3er grado ya es más probable esta reunificación. Esto evitará una mantenida frustración de expectativas.

De ser posible mantener un contacto cercano con el padre con llamadas telefónicas frecuentes para que no sienta que el afecto se pierde y probar que su papá lo sigue queriendo. Y darle garantías de que la madre no tiene ningún problema de salud y que nunca le va a faltar, ni lo abandonará.

A los adultos nos es difícil separarnos de los hijos pequeños, a veces no pensamos que a ellos les es muy difícil también, creemos que no lo notarán, que no sufrirán tanto la distancia. Sin embargo esa es una mirada muy estrecha. Si la vida impone esta separación, por la cusa que sea, hay que velar por preparar bien a los hijos para que puedan adaptarse mejor al cambio y a la carencia de apoyo y afecto que esto les presupone, independientemente de que queden bajo la protección del otro padre.
Muchos son los casos que vemos de conflictos familiares por problemas migratorios. ¿Como lo han enfrentado otras personas? ¿Como lo ha enfrentado usted si lo ha vivido? ¿Qué podría recomendarle a esta mamá?

viernes, 1 de agosto de 2014

¡Qué fácil sería todo si yo desapareciera!





Acude a consulta una joven de 22 años con una cara muy compungida refiriendo que no sabe por dónde comenzar a hablar y diciendo que le ha dado por tomar pastillas para matarse. Que ya lo ha hecho en varias ocasiones y que también se le ocurrió tirarse delante de un coche en marcha.

Cuenta esta joven que ya ha tenido tres impulsos suicidas, uno hace 4 años cuando ante un error laboral fue reprendida delante de sus amigos y compañeros, lo cual le generó gran vergüenza y depresión y que ante esa situación se tomó varias pastillas, delante de una amiga refiriéndole que eran para el dolor de cabeza, pero mostrándole la mano llena de píldoras.  La reacción de la amiga fue hacerla vomitar y así evitaron  males mayores.

La segunda ocasión (hace tres meses) fue debido a una discusión insignificante con su novio pero él se puso muy bravo y le dijo que no saldría más con ella,  por lo que una vez en su casa y a la hora de dormir se tomó tres pastillas de somníferos. Refiriendo que pensó que lo quería era “dormir y no despertar más, no morirse” y  al amanecer del otro día se levanto normal, algo somnolienta y sin sufrimiento por la discusión con el novio, pero le contó lo sucedido a un amigo de éste, según refiere “porque tenía que conversarlo con alguien”.

La última vez, muy reciente,  refiere que tras una discusión también muy superficial con el padre se puso a pensar que la culpa de estas discusiones era de ella y que lo mejor que podía hacer era morirse para que su papá no peleara más. Por lo que estando en compañía de una amiga se abalanzó delante de un carro al cruzar la calle y que solo comprendió lo que hacia cuando el carro frenó y la amiga le dio un grito de alerta, trayéndola nuevamente a la realidad.

Esta joven se acaba de graduar de ingeniería en la universidad y enfrenta un futuro laboral prometedor. Tiene una hermana  10 años mayor que no se le enfrenta al padre y ella lo hace por ambas, aunque refiere que por lo general en la casa hay armonía y la madre asume como mediadora en estas discusiones con el padre. Actualmente lleva 10 meses de relación con este novio, quien cambió y reconsideró la idea de dejarla tras conocer de su intento suicida.

Que pienso:

Muchas personas, y esta joven es una de ellas, utilizan la conducta suicida como un juego de manipulación para lograr mover el comportamiento o juicio de las demás personas a su favor, o para tratar de dar solución a problemáticas que no saben enfrentar. Pero realmente no se quieren morir, por lo que asumen métodos muy blandos o en presencia de otras personas que puedan evitar que se complete el acto suicida.

Este tipo de manejo es un riesgo importante, porque a pesar de ser una conducta manipuladora puede llevar por error a la muerte, no deseada en realidad, o puede establecerse como patrón de afrontamiento inadecuado ante las situaciones de vida, hasta el día que falle y ya realmente no haya solución posible.

Este tipo de conducta, por muy manipuladora que parezca, hay que tenerla en cuenta, hay que tratar de modificarla, y hay que evitar que se siga repitiendo como medida de prevención de un acto suicida.

Que le sugiero a la muchacha:


Ante todo debe saber que la muerte no es para nada una forma de resolver los problemas, es una forma de evadirlos y estas no es la mejor manera de afrontar la vida. Hay que fortalecerse y aprender a comunicarse y negociar.

Hay que hacerle comprender su real mecanismo de acción donde ella lo que desea es lograr cambios en otras personas, pero no quiere morirse y hacerle ver el riesgo real que esto puede representar para su vida.

Debe aprender a comunicarse pues es  más posible lograr cambios en otras personas de manera directa,  hablando, planteando lo que molesta y como quisiera que cambiaran las cosas, que dar mensajes indirectos con esta conducta para que las personas “supongan” que ella se siente mal y cambien. Además es mucho más seguro para su vida.

La conducta suicida no es una solución y menos una forma de controlar a los que nos rodean. Es un gran riesgo y hay que tratar de evitarla. ¿Qué le sugieren a esta muchacha? ¿Que otros consejos le pueden dar?



Lecturas recomendadas:


jueves, 24 de julio de 2014

El miedo me controla, no logro dormir


En consulta aparece un adolescente de 15 años que viene por decisión propia solicitando ayuda pues tiene mucho miedo en las noches y no puede dormir , realmente este miedo lo ha tenido siempre, desde pequeño, pero ahora siente que se ha incrementado y no logra controlarlo , cree que se va a volver loco , si no lo está ya.

Refiere que no puede dormir solo, tiene que hacerlo acompañado y esto no le es suficiente pues necesita la cercanía física de la otra persona, aunque esté en el mismo cuarto si no está abrazada a él también siente miedo.

Refiere que cuando está solo y trata de dormir siente una  ̈ presencia ̈ que no puede definir es como un  ̈algo  ̈ que lo observa y que trata de tocarlo. Y que solo logra controlar el temor que esto le causa cubriéndose con la sábana y la almohada desde la cabeza, hasta los pies pues si no lo hace teme que esa  ̈presencia ̈ le corte un pie o una mano si la deja afuera. Refiere que se pasa la noche abriendo los ojos para comprobar si hay alguien o no y ya no sabe distinguir si lo que siente es real o si lo está soñando. Relata que una noche sintió la presencia y se tapo como acostumbra, pero seguía con los ojos abiertos por lo que consideraba que no estaba dormido, y sintió que lo tocaban por la espalda , y se la recorrían, pero que trató de no hacerle caso y esa sensación táctil cesó, él se destapó a ver si había alguien y como siempre no había nada, por supuesto esta vivencia no le permitió dormir mas en toda la noche del susto que tenía.

Tratando de profundizar más en la experiencia y el objeto de temor le pido me defina bien si visualiza esta presencia, si tiene una imagen definida de ella, si es un extra terrestre, un fantasma o un muerto, y él me dice que no es nada de eso, que él no teme a estas cosas, que la presencia por lo general puede ser cualquier persona real, viva, pero casi siempre con alguna mutilación o ausencia de un miembro preferentemente las piernas. Y que por lo general está en silla de ruedas. Tiende a ser una mujer mayor, cualquiera, a veces incluso su abuela, que no necesariamente es una vieja fea ni tipo bruja, podría ser normal, pero lo que más le atemoriza es que se le queda observando, o al menos él siente que lo está observando, aunque esta visión o sensación solo dura segundos. También puede ser un hombre que lo observa desde el pasillo.

Este muchacho se caracteriza por ser muy asustadizo, incluso las bromas de la hermana cuando se pone crema y se le presenta como fantasma, pues ya sabe de su temor, le da mucho miedo aunque sabe que es ella, pero trata de hacerle ver que no lo asusta aunque le cuesta gran esfuerzo, y así logra que ella lo deje tranquilo. También cuando está oyendo música o trabajando en la PC, y alguien se le acerca por atrás y lo toca para llamar su atención, le genera gran sobresalto.

Profundizando en el origen de estos sueños , vivencias, o sensaciones que provocan su miedo recordó que cuando era pequeño un amiguito lo invitó a su casa y al llegar le impactó mucho ver al padre de éste en una silla de ruedas pues le faltaba una pierna, nunca había visto una persona así, sin piernas y desde esa noche comenzó a tener estas sensaciones y un miedo inmenso a las personas discapacitadas y mutiladas que le dura hasta el día de hoy y que hace que cuando por casualidad topa con alguien así en la calle no pueda mirarlo y trate de evadir su cercanía. El dice que sabe que nada de esto es real y que comprueba constante mente que no hay nadie cuando esto sucede pero no puede evitar temerle.

Explorando la presencia de creencias místicas o religiosas que puedan fundamentar este tipo de visiones, el adolescente refiere no tener creencias de ningún tipo, y que en su familia tampoco las hay. También refiere haber sido adicto a películas de terror en un tiempo pero que ya no las veía precisamente por el miedo que estas le causaban.

Que pienso:

Este muchacho está presentando un trastorno fóbico que cada vez involucra mas con su fantasía y le está provocando importantes trastornos en el sueño.

Es una persona muy temerosa, susceptible e impresionable que ha creado una fantasía muy estructurada que cada vez elabora mas, llegando a mantenerla como foco persistente en el pensamiento, lo cual no solo le genera gran ansiedad, sino que le hace tener sueños recurrentes con el tema, que interpreta como vivencias y en ocasiones no logra distinguir estos sueños de la realidad.

La huella psicotraumática que le ocasiono la visión de aquella persona mutilada fue muy fuerte y le generó este gran temor que cada día ha ido tomando más y más fuerza por la constante reiteración del tema en el pensamiento y la extensión que le ha dado en sus fantasías.

Que le sugerí a este muchacho:

Ante todo explicarle que los miedos son irracionales, que aunque uno sepa que no son reales esto no basta para eliminarlos. Que existen tratamientos para superar los miedos que son muy efectivos, que todas las personas tienen algún tipo de temor y que esto no los hace ni más ni menos cobardes.

Que no debe pensar que está enfermo de los nervios o  ̈loco  ̈ como teme, que el tener miedos es una conducta muy común en los humanos e incluso en los animales pues es parte de la conducta de auto protección e instinto de conservación.

Que los miedos se pueden enfrentar y que esta es la mejor forma de controlarlos, que hay que ir acercándose poco a poco a el objeto de temor y sobre todo ir rebajando la carga de ansiedad que este representa, lo que se logra minimizando la importancia que se le da y restándole centralidad a la situación temida.

Para lograr este acercamiento paulatino le recomendé dos tareas; la primera fue dibujar a esa imagen que se representa como  ̈presencia ̈ en todas sus posibles manifestaciones con el objetivo de posteriormente irse familiarizando con estas figuras e irles perdiendo el respeto poco a poco. La segunda tarea que le recomendé fue tratar de interactuar con estas presencias, que en lugar de esconderse y taparse, les diera el mismo tratamiento que da a su hermana cuando esta trata de asustarlo y al evitar que ella se de cuenta de su miedo ella desiste. O sea lo que le sugerí fue que le hiciera la misma señal de OK a la persona que siente que lo observa e incluso le pregunte que quiere y si puede ayudarlo en algo. Esta última tarea aunque puede parecer algo rara y más irracional aún que el propio miedo, es precisamente una forma de combatir lo irracional con lo irracional e ir desvirtuando la magnitud y seriedad que le asigna a esta fantasía.

Le sugerí también trabajar con otras formas de terapia de desensibilización progresiva en consulta y con técnicas de relajación 

¿Quién no ha sentido miedo? 
Es algo tan común que a veces ni reparamos en ello. En ocasiones no logramos controlarnos ante la ansiedad que la situación temida nos genera, o le tememos tanto que se convierte en una avalancha que nos reduce a casi nada, nos paraliza. 
Entonces, ante el miedo hay que actuar. Hay que enfrentarse y veremos como poco a poco este se va reduciendo. 
¿Qué recursos han utilizado ustedes para enfrentar sus miedos?
¿Hay algo que le puedan recomendar a este muchacho?


miércoles, 25 de junio de 2014

¿Soy un súper papá?



Acude a consulta un padre joven de 35 años que tiene gran preocupación por su niña de cinco años por que no quiere comer si no es con él , no quiere que nadie más la lleve a la escuela siempre está pegada a él , para dormir tiene que ser con él en su cama , sobre su brazo como almohada. A pesar de

que vive también con su mamá y su hermana más pequeña. Esta situación le preocupa, cree que no es normal, en ocasiones no sabe cómo manejar la situación, sin embargo la regaña con frecuencia, siente que la niña no le hace caso y solo le queda el remedio de regañarla fuerte o darle una nalgada y ha llegado a tener con la madre discusiones y hasta exabruptos violentos en presencia de la niña por no estar de acuerdo con la forma de crianza de esta, de quien refiere se pasa el día regañando a la niña.

La niña se relaciona bien con otros niños pero todos del entorno cercano, su hermana menor y los primitos que viven cerca, refiere el padre que es muy inquieta y juguetona en la casa pero no se relaciona bien con potros niños menos conocidos. Tampoco se relaciona con otras personas que no sean sus familiares conocidos, con lo que el padre está muy satisfecho pues considera que así está menos expuesta a los peligros que puedan traerle a una niña de cinco años este tipo de relaciones con adultos extraños.
En la escuela, donde comenzó hace 8 meses la adaptación fue muy mala, lloraba todos los días, vomitaba el desayuno antes de salir a la escuela, actualmente la maestra dice que no quiere participar, que habla muy bajito, que no juega con los otros niños y no quiere permanecer en la escuela, por

lo que el papá la recoge a medio día y la lleva para la casa.

En la consulta, durante el interrogatorio al padre, la niña se mantuvo todo el tiempo sentada sobre él, abrazada fuertemente a él y sin interactuar con más nadie, ni responder ninguna pregunta o comentario que se le realizara. La madre nunca ha acudido a consulta, según refiere el padre por estar en meses avanzados de su tercer embarazo y estar cuidando a la niña más pequeña.
El pregunta que hacer. Que si su niña tiene un problema y como la puede ayudar.
Que pienso:
Esta niñita de cinco años si puede estar presentando un problema emocional y dificultades importantes para socializar. Pero este problema es generado directamente por los métodos educativos que emplean sus padres.
El padre presenta una conducta extremadamente sobreprotectora e inconsistente pues aunque trata de proteger al máximo a su niña, a su vez la maltrata con manifestaciones de violencia como regaños fuertes, nalgadas y gritos. Y la expone a manifestaciones de violencia intrafamiliar al discutir  fuertemente con la madre atemorizando la niña.
El padre asume su rol paterno y de jefe de familia de forma extrema y absoluta no dejando espacio para que la madre asuma su rol, no confía en la capacidad de ésta para educar bien a las niñas. Ni considera necesario que ella acuda a consulta a recibir orientación, situación que además de hacer muy parcializada y rígida la educación, lo sobrecarga muchísimo y le estresa al punto de no poder controlar sus estados emocionales.


Que le recomiendo a este padre:
Ante todo debe saber que esta sobreprotección, para nada ayuda a su niña ni la protege. Esta sobreprotección es un recurso para protegerse él de la angustia que le genera el pensar que a la niña pueda pasarle algo. Esa es la esencia de la sobreprotección pues se brinda afecto con angustia.
Esta angustia es trasmitida a la niña quién al ver al padre tan temeroso de que le pase algo malo, considera al mundo como una constante amenaza ante la cual debe protegerse; y donde mejor que en los brazos de ese padre que tanto la cuida. Lo que provoca que no se relacione con nadie, limitando así las posibilidades de un desarrollo armónico de su personalidad. Y generándole una fuerte sensación de angustia ante personas y situaciones extrañas o nuevas. Que es precisamente lo que le está sucediendo con la escuela.
La verdadera educación no puede pretender mantener a los niños alejados de los riesgos, si no enseñarle donde están esos riesgos y como evitarlos. Solo así se logrará que tenga conocimientos que lo autoprotejan y le permitan tener control sobre las situaciones de vida que enfrenta y enfrentará.
La creencia del padre sobre la conveniencia de que no se relacione con extraños por que estos pueden ser fuente de violencia sexual hacia la niña, (como el mismo refirió) es completamente errónea. Está probado que las personas que cometen abuso sexual con menores en la mayoría de los casos son del entorno cercano al niño y no extraños.
La niña debe adaptarse a estar en la escuela el tiempo requerido, y no sacarla antes de hora reglamentada pues así no solo no aprenderá el contenido docente con efectividad, sino que tampoco le será posible lograr características necesarias para su desarrollo como tener auto control, desarrollar la voluntad, el respeto de las reglas, no sabrá afrontar las situaciones poco agradables, y no logrará una integración a la vida escolar favorable para su aprendizaje.
Es muy conveniente también que sea más coherente en su manejo y evite la violencia con la niña, esto solo hará que lo respete menos y por consiguiente le sea más difícil manejarla.
También es muy necesario que concilie con la madre los manejos evitando discrepancias que los desmoralicen como padres, permitiéndole a la madre mayor poder de decisión y respetando sus métodos educativos.
Este papá, en fin, creo que se pasa de preocupado, creo que es más angustiado que otra cosa y está transmitiendo esa angustia a la niña. Este papá por más que quiere lo mejor para su niña y la adora, le está haciendo mucho daño. Debe dejarla más libre, debe enseñarla a valerse por sí misma y a hacerse fuerte ante las situaciones que la vida nos depara a todos y por supuesto a ella también. Solo así la podrá ayudar a crecer.
¿Qué creen ustedes? ¿Qué otras cosas le aconsejarían a este papá?