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miércoles, 1 de abril de 2015

Dice mi abuela que yo soy homosexual


adolescencia, homosexualidad, problemas familiares, confianza

Viene a consulta una señora refiriendo que su nieta de 8 años hace más o menos 15 días está presentando una gran desmotivación hacia la escuela, no quiere ir a la escuela, se muestra distante en el aula, no quiere participar en las actividades y está muy intranquila. A la niña siempre le había gustado la escuela, y no había presentado ningún problema de rechazo nunca. Vive con su abuela desde los 3 años cuando sus padres se divorciaron y cada uno formó una nueva familia.

También relató la abuela que en la escuela una niña la llamo aparte y le dijo que su nieta era novia de otra niña del aula y que se había besado en la boca con ella. Pero que esta situación ella la había resuelto hablando con la maestra y llamando a los padres de la otra niña para  una reunión en la escuela, con este tema como punto central. (A partir de lo cual la situación se hizo de dominio público y todos los niños del aula la manejan).

En entrevista con la niña se observa el tema de la sexualidad es algo muy motivante para ella, refiere que sabe que está en el psicólogo por la situación que se dio de “hacer el amor con otra niña” pero que lo había hecho obligada porque esa niña era más gorda que ella y la amenazó con pegarle.  La niña se mantuvo todo el tiempo muy motivada a hablar del tema de la sexualidad y que ella sabia como se hacía porque una amiguita había visto a sus padres y le contó y que ella también había visto a su mamá hacerlo; además porque ella veía películas donde salía la gente desnuda y haciendo el amor, pero que primero había que ponerse un condón para no tener hijos. 

 Al preguntarle que era hacer el amor, ella no supo responder y dijo que eso de besar a otra niña era hacer el amor, que ella lo hacía desde el circulo infantil (o guardería) y sus amiguitos tambien, que se escondían en el baño y a veces algunas niñas hasta se quitaban la ropa, pero ella no y que en el círculo ella lo hacía con hembras, pero también con varones por lo que no le gustaba que sus amiguitos le dijeran “tortillera” y que por eso no quería ir a la escuela

La niña comentó que su abuela le había regañado y explicado que hacer eso era ser “homosexual” y además no la dejaba hablar de esas cosas, ni que su prima, que ya había tenido su primera menstruación, le explicara qué era eso pues ella era muy niña aun para saber esas cosas. 

La madre expresó que lo que más le preocupaba era que lo hiciera con niñas y no con niños y que realmente fuera homosexual y negó que la niña la hubiera visto nunca en esa situación. 

Que pienso: 

Ha habido manejo inadecuado de la situación  lo que avergonzó a  la niña y generó que fuera objeto de burla, evaluación y crítica de sus compañeritos de aula.

Los familiares tienen muchos prejuicios con el tema de la sexualidad que les impide dar una adecuada orientación sexual a la niña, provocando mayor motivación y morbo hacia estos temas. Además  de no protegerla de contenidos televisivos inadecuados para su edad.
La niña realmente no tiene una desmotivación hacia los estudios, sino que esta rechazando la interacción social con estos compañeros que la ofenden y se burlan de ella y no sabe cómo afrontar esta situación tan bochornosa.

Que recomiendo: 

Ante todo hay que trabajar con esa familia para que sean capaces de darle una adecuada orientación sexual, posibilitar la comunicación sobre estos temas y eliminar muchos prejuicios y desconocimientos que pudieran afectar la futura vida sexual de la niña.

La familia debe saber que la conducta manifestada por la niña no es una respuesta a su orientación sexual sino un juego, más agradable por ser prohibido, pero que en el fondo no es más que una imitación de la conducta adulta propia del juego infantil a estas edades. 

Que la orientación sexual no se definirá hasta que haya un mayor desarrollo de su personalidad, pero que ante todo deben evitar confundirla metiendo en su cabeza que es homosexual o dándole tanta relevancia al asunto. Aunque si en un futuro lo fuera habría que aceptar su orientación sexual y ayudarla a ser feliz , pero que los acontecimientos actuales no apuntaban necesariamente a esto.

La niña debe saber que no ha hecho nada malo y que no tiene nada de que avergonzarse pero que debe evitar volver a hacerlo dado sus amiguitos se seguirían burlando de ella si esto sucede y que es mal visto.

A la niña se le explicó todo esto y se le dieron recursos para evitar ser importunada por sus amiguitos, sobre todo no mostrándose molesta, ni responder a estas provocaciones infantiles pues ellos están equivocados en sus acusaciones.

Deben velar por los contenidos de las películas y materiales que la niña ve en la televisión y evitar exponerla a situaciones de adultos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Dra., ¡Exíjale a mi hija que se ocupe de mí!

psicologia,adulto mayor, vejez satisfactoria

Asiste a consulta una señora de 65 años con evidente deterioro físico, y bastante descuidada refiriendo que está muy mal, que está enferma y no tiene quien la ayude, que ella viene a ver si la pueden ayudar a convencer a su hija, de 50 años, que se ocupe de ella. Que tiene pendientes muchos exámenes médicos para confirmarle un diagnóstico y ponerle un tratamiento pero que no ha podido realizarlos por no tener quien la acompañe.

Esta señora refiere que tuvo esta hija muy joven, a los 15 años producto de una violación, que la crió sola, con ayuda de su mamá y que lleva sus apellidos pues la persona que la violó, aunque era conocido, negó toda responsabilidad en el hecho y jamás se ocupó de esa niña. Esta señora se enorgullece contando que nunca ha trabajado, que toda su vida la ha dedicado al cuidado de otras personas, de una tía enferma, de su madre anciana hasta que falleció, y de algunos familiares que necesitaban de ella. Sin embargo lamenta que ahora que está vieja y enferma no tiene a nadie pues su hija no la quiere ayudar, se va varios días seguidos de la casa, no le quiere cocinar, solo está pendiente de la ropa de moda, los maridos y su negocio  y se muestra muy ambivalente con ella dándole afecto y besos en ocasiones y en otras dejándola totalmente desamparada. Ahora ha vendido los artículos electrodomésticos  de la casa pues refiere que le va mal en el negocio, ella no se explica en que gasta ese dinero, pues no trae, ni aporta nada para la casa.

Por lo que me explica se puede apreciar que la relación familiar siempre fue conflictiva entre estas tres mujeres (abuela-madre-hija) la casa la tienen dividida a la mitad para no chocar y cada una tiene su parte; la madre vivía con la abuela  a quien cuidaba y la hija vivía en el otro espacio con su pareja de turno, ésta nunca hizo familia,  ni tuvo hijos. La señora expresa de manera solapada un reproche a su hija diciendo que ya la perdonó, pero que ella teme que dejó morir a su abuela y muestra cierta sospecha de que no fue totalmente accidental, refiriendo que ella siempre la cuidaba y estaba bien pero tuvo que ausentarse tres días y la dejó al cuidado de la hija y cuando regresó ésta había fallecido. Refiere también que la hija expresaba en aquel momento que se alegraba que la abuela hubiese muerto pues era una carga muy grande e iba a acabar con ellas y que la odiaba mucho. Que ella no entiende por qué su hija actuaba de esa manera. También le reprocha el tener relaciones muy cercanas actualmente con su padre biológico, cuando él fue tan malo con ella y nunca les ayudó en su infancia, pero que también ya lo ha perdonado.

Indagando en otras posibles fuentes de apoyo la señora me refiere que es cristiana y que ha pedido ayuda a su congregación pero no la recibe por  lo que se ha distanciado de ellos. También refiere que las pocas amistades que tenía se han muerto o tienen sus propios problemas y no la pueden ayudar y que los vecinos todos son nuevos y no sienten ningún compromiso con ella como para ayudarla. Que quien único la puede ayudar es su hija y que ella quiere que yo la cite y la convenza de que tiene que hacerlo.

Al explorar las fuentes de ingreso refiere que tiene un seguro social que la ampara económicamente aunque es insuficiente. Le sugiero comenzar a hacer la gestión para que se le incorpore al hogar de ancianos de forma semipresencial,  asistiendo durante el día y regresando en la noche a la casa, donde le garantizan almuerzo, merienda, compañía  y actividades , pero se negó rotundamente alegando que allí solo hay viejos achacosos y que ella no puede estar entre esa gente. Así como también se negó a la idea de integrarse al grupo de abuelos de la comunidad, donde se realizan actividades frecuentes y hay mucha cohesión grupal y ayuda mutua, refiriendo que todo eso le quedaba muy lejos de su casa.
 
Que pienso:

Esta señora aunque aparenta un deterioro físico grande y mucha más edad de la que tiene, solo tiene 65 años por lo que, aunque es adulta mayor, aun tiene vida por delante y posibilidades de valerse por sí misma.

Ella tiene una dependencia muy grande de la hija, al parecer siempre fue dependiente de alguien, nunca trabajo,  no hizo una vida propia, siempre se dedicó a otras personas principalmente a la madre. Y ahora no halla un soporte, al no encontrar en su hija la conducta que ella considera adecuada, dedicándole la vida a ella.

Esta señora niega toda posibilidad de ayuda de otras personas, al considerar que es obligación de su hija hacerlo, limitándose así las  posibilidades de apoyo social que tanto necesita. Y quiere lograr esta ayuda, aunque sea imponiéndoselo y acudiendo a  otras personas y profesionales para que se lo exijan.

La señora está centrada en la única idea de que su hija es la responsable de ocuparse de ella. Renunciando a la toma de una postura activa en su auto cuidado y desechando todas las alternativas que le ofrece la comunidad para ayudarla. Es posible que sea esta característica de dominancia, imposición y rigidez en la forma de pensar lo que haya deteriorado desde mucho antes las relaciones madre –hija.

Que le sugerí a esta señora:

Ante todo  le expliqué que el cariño no se exige, que los profesionales de la salud poco derecho tenemos a exigirle a su hija esa dedicación que ella desea y no ha sabido o podido cultivar. Que trataría de hablar con su hija para comprender mejor la situación y escuchar su punto de vista, aunque no podía exigirle lo que ella deseaba.

Que realmente considero que necesita ayuda, pues está muy carente de apoyo social, pero que tiene que tratar  de buscar nuevas redes para esto y no depositar todas las expectativas en su hija. Por lo que debe reconsiderar la posibilidad de integrarse a algunas de las opciones que se le ofrecieron  en la comunidad para tener un nuevo entorno, otras personas a su alrededor y muchas de sus necesidades de compañía, afecto e incluso alimentación cubiertas de esta manera. Que no debe cerrarse a esa posibilidad pues estas opciones mejorarían mucho su calidad de vida.

Que deje de observarse en posición de víctima y asuma una postura más activa e independiente, responsabilizándose con su vida, acercándose nuevamente a su congregación religiosa,  interactuando con los vecinos, buscando nuevas personas que puedan darle cierta ayuda, para poder prescindir de la ayuda de su hija como único recurso.

Llegar a la vejez no es un problema, es un éxito. La familia es una importantísima fuente de apoyo en cualquier etapa de la vida y en la adultez mayor se potencia su importancia. Sin embargo debemos recurrir a todas las fuentes de apoyo posibles para obtener en estas edades una vida con la mayor calidad y disfrute posible.  ¿Qué piensan de este caso? ¿Esta situación podría resolverse de otras maneras? ¿Qué le sugerirían a esta señora?

viernes, 7 de noviembre de 2014

La maternidad me ha desquiciado

Acude a consulta una muchacha de 23 años que lleva 28 días de haber dado a luz acompañada por su madre quien refiere que han decidido solicitar la ayuda psicológica pues ve a la hija muy deprimida y estresada desde el parto lo cual manifiesta con llanto frecuente e inmotivado , irritabilidad y gran susceptibilidad ante cualquier situación cotidiana de la convivencia.
La muchacha refiere que el embarazo no fue planificado pues le habían diagnosticado infertilidad por enfermedad crónica de  los ovarios, ante lo cual había desechado cualquier proyecto de maternidad y tanto ella como su pareja se habían adaptado tanto a la idea  que no le afectaba e incluso le choqueo la noticia del embarazo, el cual al principio tendió a rechazar por no estar en sus proyectos de vida. Sin embargo ya a los pocos meses de embarazo estaba muy feliz con el mismo.
Refiere que se siente muy sobrecargada, la mayor parte de las veces no sabe qué hacer, cree que esta situación de la maternidad le queda muy grande, se siente incapaz y sin recursos para afrontarla, cualquier detalle del niño la afecta y preocupa mucho. Además está actualmente viviendo nuevamente con sus padres, después de muchos años de convivir sola con su pareja, lo cual le ha traído problemas en la convivencia y siente que todo el tiempo tiene que estar de mediadora entre los padres y su pareja, aunque de manera general las relaciones familiares no son malas y la madre le brinda una gran ayuda con el niño recién nacido. 

Que pienso:
Esta muchacha está atravesando una etapa llamada puerperio en que las mujeres son muy susceptibles y tienen muchas veces inestabilidad en sus emociones, además en este momento de la vida se siente una sensación de responsabilidad inmensa que a la mayoría de las madres asusta,  mucho más  si se es primeriza y se enfrenta por primera vez a un niño recién nacido con toda la carga real de tareas y responsabilidades que esto representa.
En estos momentos esta pareja está atravesando una crisis familiar conocida como nacimiento del primer hijo que exige una gran cantidad de reajustes, cambios, asunción de nuevos roles y tareas que genera indiscutiblemente un momento de tensión, no necesariamente negativo.
En este caso hay que tener en cuenta la situación de convivencia con la familia de origen, no deseada por la pareja, lo cual aunque puede servir de ayuda en el manejo del niño  les impide sentirse independientes y les genera conflictos en la interacción familiar. 

Que le aconsejo:
Tener en cuenta que esas sensaciones de inseguridad, incapacidad, insuficiencia de recursos para ser mamá, no es algo real, que es una sensación que experimentan todas las madres principalmente las primerizas. Que ella tiene recursos suficientes, pues en su vida lo ha comprobado,  para asumir este momento como un  reto más de la vida,  que es un momento muy hermoso y que poco a poco va a ir cogiendo soltura y adiestramiento en el manejo de su hijo.
Debe pensar que la gran sensación de angustia y responsabilidad que siente y el temor y los deseos de distanciamiento ante la misma no está basada en un rechazo a su hijo, por lo que no  debe evaluarse como mala madre por ello. Esta es debida estar frente  a una situación muy novedosa, que es muy significativa para ella y que como todas las madres tienen que ir aprendiendo a enfrentar poco a poco en el propio proceso  de crecimiento y desarrollo de su hijo.
Que serán muchas las veces que no sepa cómo actuar, esto es común a todos los padres en el proceso de educación y crianza de sus hijos, que confié en sus recursos y busque orientación en personas más calificadas y/o experimentadas.
Por último le aconseje que en la medida de sus posibilidades tratara de volver a vivir de forma independiente, con su esposo e hijo, lo cual le aliviaría mucho la tensión por los problemas de mediación y convivencia; y le permitirían educar a su hijo a su manera y sin mucha intervención de los abuelos, que  aunque son una fuente de apoyo tienden a ser sobre protectores y a interferir en los métodos educativos de los padres propiciando muchas veces inconsistencias en la educación.
Toda mujer que  ha sido madre por primera vez ha sentido ese peso y esa responsabilidad, y por  lo general ha salido airosa de esa tarea. ¿Qué le pueden sugerir a esta muchacha para que se sienta más segura en su nuevo rol de mamá?, ¿Cómo afrontar el novedoso momento del nacimiento del primer hijo?

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

viernes, 22 de agosto de 2014

¡Mi trabajo me estresa!


Acude a consulta una mujer de 35 años,  casada hace 15 y con una niña de 7 años quien refiere buenas relaciones familiares y que por lo general se ha caracterizado siempre por ser muy estable y ecuánime.  Sin embargo dice sentirse muy alterada, grita por todo, se siente muy inestable pues en ocasiones está bien y de pronto se siente mal sin que nada haya sucedido que lo provoque . No tiene deseos de hacer nada y no está durmiendo bien.
Esta mujer es de profesión peluquera hace 12 años  y siempre ha trabajado en su negocio propio. Sin embargo considerando una mejora económica hace aproximadamente dos meses dejó su trabajo particular y se incorporó a una cadena hotelera de gran renombre, también como peluquera. Considera que al poco tiempo de estar trabajando allí  comenzó a sentirse mal  en el trabajo por no acostumbrarse a los horarios rígidos que se le exigen, porque la gerente constantemente le está cuestionando su trabajo y no respeta su s autonomía profesional, lo que la hace sentir constantemente evaluada y le ha generado un gran temor al fracaso. Siente que no puede concentrarse en el trabajo y que está muy estresada. 

Que pienso: 
 
Esta persona ha estado acostumbrada por muchos años a trabajar según su propio criterio, sin someterse a las exigencias de ningún jefe y decidiendo por sí misma como y cuando hacer las cosas.  No ha tenido la evaluación constante de nadie, ni se ha visto en la necesidad de ser extremadamente competitiva.  Sin embargo en esta forma laboral , aunque ha logrado vivir y asegurar el mantenimiento de la familia por 12 años los beneficios económicos no son tan grandes,  lo que la hizo decidirse a entrar en otro sistema de trabajo con condiciones y métodos  muy diferentes  a su estilo de trabajo habitual pero que le garantizarían un incremento salarial considerable.
Está por tanto sometida a cambios de vida importantes, donde  además le exigen gran competitividad, limitan su independencia y la  cuestionan y evalúan constantemente. Todo lo cual impone una alta carga de estrés  que en estos momentos la esta desequilibrando emocionalmente.
Todos los cambios importantes en la vida generan momentos de crisis, hay que adaptarse, hay que reajustar hábitos y costumbres, hay que aprender nuevas formas de afrontar la situación. Sin embargo no necesariamente tienen que afectarnos, pues en la medida que aprendemos y somos capaces de solucionar los nuevos retos y adaptarnos a las nuevas situaciones, nos crecemos como personas y nos hacemos más fuertes. Aun que no es menos cierto que si no somos capaces de adaptarnos  esto puede generar problemas de salud de todo tipo.

Que le recomiendo:

Esta señora debe  ante todo saber que esta transitando un proceso de adaptación que puede durar de 3 a 6 meses y que es normal que en estos momentos se desequilibre algo.
Debe tratar de no desesperarse, todos los cambios son difíciles, generan mucha ansiedad, aunque sean deseados. Mas cuando se ha llevado mucho tiempo acostumbrado a otro estilo de vida y de trabajo.
Debe confiar en su decisión  de que este cambio es lo más conveniente para ella y su familia y debe confiar en su capacidad profesional y de que será capaz de demostrar sus conocimientos y capacidades con el tiempo por  se le tendrá más confianza y será menos presionada.
Debe confiar también en ella misma, en su capacidad de adaptarse a la nueva situación  siempre que sepa que para esto debe dejar trascurrir algo de tiempo y no exigirse adaptarse desde el primer momento.
Y es muy importante que no se sienta sin soluciones ante esta situación, pues si a la larga realmente no logra adaptarse a este nuevo sistema de trabajo, siempre podrá retornar a su oficio y su negocio particular donde ya se ha probado a sí misma que es muy capaz y aunque con menos retribución monetaria le ha mantenido un ingreso estable para llevar adelante su vida y su familia.
A veces pensamos que el dinero es la mejor solución a los problemas y desestimamos la paz y la seguridad con la que hemos vivido.  Sin dejar de valorar el dinero en su justa medida   a la hora de tomar decisiones en la vida hay que saber poner también en la balanza  aspectos más subjetivos como la tranquilidad, la paz interna, la independencia y muchas otras que son muy  importantes para vivir felices .
¿Qué piensan ustedes? ¿Se han visto en una situación así? ¿Qué le sugerirían a esta persona?

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi papá se fue por que ya no me quiere



Acude a consulta una mujer joven quien refiere que hace un año el esposo, padre de su hijo de 6 años emigró de manera rápida , sin mucha preparación familiar, sin darle ninguna explicación al niño, ni despedirse, refiriendo no tener valor para ello.

Este viaje era una alternativa pensada por ellos como pareja y necesaria para el desarrollo del esposo que se había aplazado por no resolverse en su momento,  pero repentinamente se había facilitado la solución, por lo que el esposo en una semana había preparado el viaje que sería definitivo, sin regreso, con la esperanza de una reunificación familiar futura.

A la mañana siguiente de la salida del padre la mamá le dijo al niño que su papá se había ido y que no volvería, que en algún momento ellos irían para donde estaba él. Aparentemente el niño no reaccionó de manera importante a la noticia. Sin embargo a los pocos meses comenzó a notarse un cambio en su comportamiento en la escuela, se mostraba desinteresado, distraído, le costaba trabajo relacionarse con los amiguitos. Comenzó a presentar miedos en la noche y a manifestar a su maestra que tiene ganas de morirse.

Aunque la madre refiere que no es así normalmente; en consulta se observa que el niño está muy retraído y expresa que teme que su papá no lo quiera más a él, ni a su mamá, que él quiere estar ya con su papá  y que su mamá le lea cuentos antes de dormir. Se observa un niño muy ansioso y angustiado, muy cerrado en sí mismo y con grandes preocupaciones por la salud de su mamá.


Que pienso:


A este niño no lo prepararon adecuadamente para asumir un cambio tan importante como la separación de su papá. Tuvo que enfrentar la situación de manera brusca y sin mucha explicación, no pudiendo realizar un duelo anticipado a la misma.

Ante la vivencia de la soledad y el distanciamiento imprevisto de la figura paterna el niño está presentando una reacción de adaptación, lo cual lo ha desestabilizado emocionalmente y ante lo cual siente una gran carencia afectiva.

El sentir que ha perdido al padre, le ha generado gran preocupación por la salud de la madre temiendo quedarse solo si la pierde a ella también.


Que le recomiendo a esta mamá:


Debe buscar mayor acercamiento a su hijo en estos momentos, ya que él incluso lo demanda abiertamente deseando que su mama le lea cuentos y esté más tiempo a su lado. La madre debe buscar un espacio diario para compartir con el niño y suplir esta necesidad afectiva que quedó insatisfecha por la ausencia del padre.

Al niño hay que explicarle bien las expectativas futuras y no dejarle abierta e imprecisa la posibilidad de reunificación, pues esta incertidumbre genera mayor ansiedad en él, deseando que ésta se produzca de manera inmediata, lo cual no va a suceder así.

Hay que darle una medida palpable del tiempo que trascurrirá de la manera más real posible y la posibilidad de un marcador para que él solo pueda ir evaluando el paso del tiempo y la distancia que media aún para reunificarse. O sea, decirle por ejemplo que cuando termine los dos cursos escolares siguientes y termine el 3er grado ya es más probable esta reunificación. Esto evitará una mantenida frustración de expectativas.

De ser posible mantener un contacto cercano con el padre con llamadas telefónicas frecuentes para que no sienta que el afecto se pierde y probar que su papá lo sigue queriendo. Y darle garantías de que la madre no tiene ningún problema de salud y que nunca le va a faltar, ni lo abandonará.

A los adultos nos es difícil separarnos de los hijos pequeños, a veces no pensamos que a ellos les es muy difícil también, creemos que no lo notarán, que no sufrirán tanto la distancia. Sin embargo esa es una mirada muy estrecha. Si la vida impone esta separación, por la cusa que sea, hay que velar por preparar bien a los hijos para que puedan adaptarse mejor al cambio y a la carencia de apoyo y afecto que esto les presupone, independientemente de que queden bajo la protección del otro padre.
Muchos son los casos que vemos de conflictos familiares por problemas migratorios. ¿Como lo han enfrentado otras personas? ¿Como lo ha enfrentado usted si lo ha vivido? ¿Qué podría recomendarle a esta mamá?

jueves, 24 de julio de 2014

El miedo me controla, no logro dormir


En consulta aparece un adolescente de 15 años que viene por decisión propia solicitando ayuda pues tiene mucho miedo en las noches y no puede dormir , realmente este miedo lo ha tenido siempre, desde pequeño, pero ahora siente que se ha incrementado y no logra controlarlo , cree que se va a volver loco , si no lo está ya.

Refiere que no puede dormir solo, tiene que hacerlo acompañado y esto no le es suficiente pues necesita la cercanía física de la otra persona, aunque esté en el mismo cuarto si no está abrazada a él también siente miedo.

Refiere que cuando está solo y trata de dormir siente una  ̈ presencia ̈ que no puede definir es como un  ̈algo  ̈ que lo observa y que trata de tocarlo. Y que solo logra controlar el temor que esto le causa cubriéndose con la sábana y la almohada desde la cabeza, hasta los pies pues si no lo hace teme que esa  ̈presencia ̈ le corte un pie o una mano si la deja afuera. Refiere que se pasa la noche abriendo los ojos para comprobar si hay alguien o no y ya no sabe distinguir si lo que siente es real o si lo está soñando. Relata que una noche sintió la presencia y se tapo como acostumbra, pero seguía con los ojos abiertos por lo que consideraba que no estaba dormido, y sintió que lo tocaban por la espalda , y se la recorrían, pero que trató de no hacerle caso y esa sensación táctil cesó, él se destapó a ver si había alguien y como siempre no había nada, por supuesto esta vivencia no le permitió dormir mas en toda la noche del susto que tenía.

Tratando de profundizar más en la experiencia y el objeto de temor le pido me defina bien si visualiza esta presencia, si tiene una imagen definida de ella, si es un extra terrestre, un fantasma o un muerto, y él me dice que no es nada de eso, que él no teme a estas cosas, que la presencia por lo general puede ser cualquier persona real, viva, pero casi siempre con alguna mutilación o ausencia de un miembro preferentemente las piernas. Y que por lo general está en silla de ruedas. Tiende a ser una mujer mayor, cualquiera, a veces incluso su abuela, que no necesariamente es una vieja fea ni tipo bruja, podría ser normal, pero lo que más le atemoriza es que se le queda observando, o al menos él siente que lo está observando, aunque esta visión o sensación solo dura segundos. También puede ser un hombre que lo observa desde el pasillo.

Este muchacho se caracteriza por ser muy asustadizo, incluso las bromas de la hermana cuando se pone crema y se le presenta como fantasma, pues ya sabe de su temor, le da mucho miedo aunque sabe que es ella, pero trata de hacerle ver que no lo asusta aunque le cuesta gran esfuerzo, y así logra que ella lo deje tranquilo. También cuando está oyendo música o trabajando en la PC, y alguien se le acerca por atrás y lo toca para llamar su atención, le genera gran sobresalto.

Profundizando en el origen de estos sueños , vivencias, o sensaciones que provocan su miedo recordó que cuando era pequeño un amiguito lo invitó a su casa y al llegar le impactó mucho ver al padre de éste en una silla de ruedas pues le faltaba una pierna, nunca había visto una persona así, sin piernas y desde esa noche comenzó a tener estas sensaciones y un miedo inmenso a las personas discapacitadas y mutiladas que le dura hasta el día de hoy y que hace que cuando por casualidad topa con alguien así en la calle no pueda mirarlo y trate de evadir su cercanía. El dice que sabe que nada de esto es real y que comprueba constante mente que no hay nadie cuando esto sucede pero no puede evitar temerle.

Explorando la presencia de creencias místicas o religiosas que puedan fundamentar este tipo de visiones, el adolescente refiere no tener creencias de ningún tipo, y que en su familia tampoco las hay. También refiere haber sido adicto a películas de terror en un tiempo pero que ya no las veía precisamente por el miedo que estas le causaban.

Que pienso:

Este muchacho está presentando un trastorno fóbico que cada vez involucra mas con su fantasía y le está provocando importantes trastornos en el sueño.

Es una persona muy temerosa, susceptible e impresionable que ha creado una fantasía muy estructurada que cada vez elabora mas, llegando a mantenerla como foco persistente en el pensamiento, lo cual no solo le genera gran ansiedad, sino que le hace tener sueños recurrentes con el tema, que interpreta como vivencias y en ocasiones no logra distinguir estos sueños de la realidad.

La huella psicotraumática que le ocasiono la visión de aquella persona mutilada fue muy fuerte y le generó este gran temor que cada día ha ido tomando más y más fuerza por la constante reiteración del tema en el pensamiento y la extensión que le ha dado en sus fantasías.

Que le sugerí a este muchacho:

Ante todo explicarle que los miedos son irracionales, que aunque uno sepa que no son reales esto no basta para eliminarlos. Que existen tratamientos para superar los miedos que son muy efectivos, que todas las personas tienen algún tipo de temor y que esto no los hace ni más ni menos cobardes.

Que no debe pensar que está enfermo de los nervios o  ̈loco  ̈ como teme, que el tener miedos es una conducta muy común en los humanos e incluso en los animales pues es parte de la conducta de auto protección e instinto de conservación.

Que los miedos se pueden enfrentar y que esta es la mejor forma de controlarlos, que hay que ir acercándose poco a poco a el objeto de temor y sobre todo ir rebajando la carga de ansiedad que este representa, lo que se logra minimizando la importancia que se le da y restándole centralidad a la situación temida.

Para lograr este acercamiento paulatino le recomendé dos tareas; la primera fue dibujar a esa imagen que se representa como  ̈presencia ̈ en todas sus posibles manifestaciones con el objetivo de posteriormente irse familiarizando con estas figuras e irles perdiendo el respeto poco a poco. La segunda tarea que le recomendé fue tratar de interactuar con estas presencias, que en lugar de esconderse y taparse, les diera el mismo tratamiento que da a su hermana cuando esta trata de asustarlo y al evitar que ella se de cuenta de su miedo ella desiste. O sea lo que le sugerí fue que le hiciera la misma señal de OK a la persona que siente que lo observa e incluso le pregunte que quiere y si puede ayudarlo en algo. Esta última tarea aunque puede parecer algo rara y más irracional aún que el propio miedo, es precisamente una forma de combatir lo irracional con lo irracional e ir desvirtuando la magnitud y seriedad que le asigna a esta fantasía.

Le sugerí también trabajar con otras formas de terapia de desensibilización progresiva en consulta y con técnicas de relajación 

¿Quién no ha sentido miedo? 
Es algo tan común que a veces ni reparamos en ello. En ocasiones no logramos controlarnos ante la ansiedad que la situación temida nos genera, o le tememos tanto que se convierte en una avalancha que nos reduce a casi nada, nos paraliza. 
Entonces, ante el miedo hay que actuar. Hay que enfrentarse y veremos como poco a poco este se va reduciendo. 
¿Qué recursos han utilizado ustedes para enfrentar sus miedos?
¿Hay algo que le puedan recomendar a este muchacho?


miércoles, 9 de julio de 2014

Mi niño quiere llevar a su ¨seño¨ a la policía.



Acude a consulta una madre joven preocupada porque su niño de 4 años está negado a ir al círculo infantil o guardería y le pide por favor que lleve a  ̈su seño ̈ a la policía que es donde se mandan a la gente mala.

Ella es una madre divorciada y a pesar de ser la única fuente de ingreso en el hogar y trabajar fuertemente para la manutención de ella y su hijo, ha logrado darle una adecuada educación y crearle buenos hábitos de vida, haciéndolo un niño muy sociable y comunicativo.

Como ella trabaja muy lejos y tiene que salir desde muy temprano debe dejarlo al cuidado de una segunda persona para que ésta en la mañana lo lleve al círculo infantil y lo recoja temprano, cuidándolo hasta que ella llegue. Desde hace casi un mes no pudo contar más con esta persona y aprovechando la posibilidad de que la educadora del círculo en que está su hijo vive cerca de la casa la contrató para que se ocupara de llevarlo y traerlo del centro.
La mamá refiere que el niño es muy tranquilo y obediente pero que nunca, ha logrado que duerma en el horario de la siesta. Por mas que ha tratado de formarle ese hábito. Que incluso los fines de semana, cuando ella si puede darse el lujo de dormir algo en las tardes, no logra que él se duerma con ella y lo que el niño hace es permanecer despierto a su lado.
Esta situación siempre ha sido causa de quejas sobre el niño en el círculo infantil pues a todos les exigen dormir en este horario y él no lo hace, aunque se queda tranquilo en su catre en este horario.

El niño refiere que esta educadora, que ahora además es cuidadora en horario extra al círculo infantil, le exige de mala forma que se duerma, y lo castiga si no lo hace. Y que uno de los castigos que le impone es el aislamiento prohibiéndole a los otros niños jugar y hablar con él regañándolos si lo hacen. Hace unos días la educadora le dijo a la madre que el niño había dado un “show” en el salón a la hora de dormir, poniéndose muy agitado, gritando, pataleando y despertando a todos los demás y a partir de ese día las represalias con el niño han sido mayores por lo que el niño se niega a asistir al círculo y le pide a la mamá haga algo con esta seño porque es muy mala, incluso le propuso llevarla a la policía.

En consulta mantuve una conversación con este niño de 4 años y muy sereno y claro me dijo, no sin llanto en los ojos, que su seño no lo dejaba jugar y que regañaba a sus amiguitos si hablaban con él, exigiéndoles dejarlo solo en un rincón del salón porque él era majadero y no dormía. El niño muy afligido me dice que ni a su amiguito, vecino del barrio, le permite jugar con él lo que hace que ya ni en el barrio este niño se le acerque. Que ella era mala porque no jugaba con los niños y que los maltrata, les da y les grita.

La mamá por supuesto eliminó el convenio que tenía con esta persona para cuidar al niño en horario extra y conversó con ella para que le explicara y eliminara esta situación, pero no logró que modificara su actitud. Por lo que acude a consulta para ser orientada por un psicólogo sobre cómo afrontar esta situación y valorar que daño psicológico puede estar presentando el niño producto de este manejo tan inadecuado.

En estudio realizado al niño se pudo apreciar que la madre también maltrata al niño pues este lo refiere diciendo  ̈que él se va a ir de su casa pues cuando su mamá se pone brava le pega muy duro ̈. En relación al padre se pudo conocer que el niño tiene adoración con éste pero no lo ve mucho pues él no viene nunca a verlo, aunque la madre lo justifica diciendole que está trabajando.

Que pienso:

Este niño tiene varias razones para estar atravesando un trastorno de sus emociones, hay violencia contra él en las áreas escolar y familiar y hay un déficit de afecto por parte de la figura paterna.

Esta “seño” está teniendo un manejo pedagógico muy inadecuado que amerita un análisis por parte de la dirección del centro llegando incluso a una sanción laboral o separación de la función de educación infantil.

Es probable que al darle la madre la tarea de cuidadora del niño en horario extra ella asumiera que tenía más poder de decisión sobre el mismo, lo que le daba más libertad de acción y presión sobre él, y que al tener más confianza con la madre podría asumir conductas mas coercitivas que hasta ahora no se permitía por solo ser la educadora. O sea, se sintió con más confianza para manejar al niño “a su manera”, sin tener en cuenta las reglamentaciones que como cuidador profesional debe respetar.

El niño reaccionó negativamente a este exceso de control de la educadora, comportándose de manera extrema, emocional y agitada, lo que provocó el supuesto “show” que tuvo como resultado la posterior represión y maltrato psicológico de que fue objeto.

Las formas de manejo utilizadas por la educadora y por la madre conllevan un maltrato infantil evidente y claro que no debe permitirse a ninguna persona hacia un menor, ni siquiera a sus padres, pues puede afectar grandemente su desarrollo psicológico.

Que le recomiendo a esta mamá:

Por el momento no llevar al niño a la institución pero sin decirle que es por esta situación, ella tomará una semana de vacaciones que aprovecharán para pasear y distraerse. Esto permitirá que el niño se distancie de la situación temida y mejore su estado emocional, pero a la vez evitará trasmitir al niño el aprendizaje de que ante situaciones desagradables la solución es evitarla o huir. Por eso la ausencia al círculo será explicada como descanso y no porque ante el problema es mejor no asistir.

Con relación al horario de sueño vespertino, considero que es necesario para un niño de esa edad y que por eso está estipulado en el horario de vida de las instituciones infantiles y se recomienda a los padres realizarlo. Sin embargo si el niño aunque no duerma hace reposo y se relaja durante ese tiempo será también adecuado, por lo que no debe exigírsele y crear un conflicto en relación a este horario que genere ansiedad en el niño y que le provoque un condicionamiento negativo hacia la actividad de sueño.

Acudir a la dirección de la institución infantil y declarar el hecho para que sea objeto de análisis con la educadora y se tomen las medidas pertinentes.
La madre también tiene que modular su conducta en el manejo del niño evitando violencia y maltratos en el hogar.
Se debe trabajar en función de acercar a ese papá al niño, logrando mayor interacción y un afecto real y más cercano.
Todos los que somos padres debemos tratar de educar a nuestros hijos lo mejor posible. Si además tenemos que vernos en la situación de dejarlos al cuidado de otras personas para poder trabajar, podemos vernos ante una situación semejante, es muy importante tener confianza en que nuestro niño va a estar bien cuidado y protegido, por eso pienso que esta historia les será común a muchos que estén en esa situación. ¿Qué opinan de esto? ¿Qué más le recomendarían a esa mamá?

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Soy un súper papá?



Acude a consulta un padre joven de 35 años que tiene gran preocupación por su niña de cinco años por que no quiere comer si no es con él , no quiere que nadie más la lleve a la escuela siempre está pegada a él , para dormir tiene que ser con él en su cama , sobre su brazo como almohada. A pesar de

que vive también con su mamá y su hermana más pequeña. Esta situación le preocupa, cree que no es normal, en ocasiones no sabe cómo manejar la situación, sin embargo la regaña con frecuencia, siente que la niña no le hace caso y solo le queda el remedio de regañarla fuerte o darle una nalgada y ha llegado a tener con la madre discusiones y hasta exabruptos violentos en presencia de la niña por no estar de acuerdo con la forma de crianza de esta, de quien refiere se pasa el día regañando a la niña.

La niña se relaciona bien con otros niños pero todos del entorno cercano, su hermana menor y los primitos que viven cerca, refiere el padre que es muy inquieta y juguetona en la casa pero no se relaciona bien con potros niños menos conocidos. Tampoco se relaciona con otras personas que no sean sus familiares conocidos, con lo que el padre está muy satisfecho pues considera que así está menos expuesta a los peligros que puedan traerle a una niña de cinco años este tipo de relaciones con adultos extraños.
En la escuela, donde comenzó hace 8 meses la adaptación fue muy mala, lloraba todos los días, vomitaba el desayuno antes de salir a la escuela, actualmente la maestra dice que no quiere participar, que habla muy bajito, que no juega con los otros niños y no quiere permanecer en la escuela, por

lo que el papá la recoge a medio día y la lleva para la casa.

En la consulta, durante el interrogatorio al padre, la niña se mantuvo todo el tiempo sentada sobre él, abrazada fuertemente a él y sin interactuar con más nadie, ni responder ninguna pregunta o comentario que se le realizara. La madre nunca ha acudido a consulta, según refiere el padre por estar en meses avanzados de su tercer embarazo y estar cuidando a la niña más pequeña.
El pregunta que hacer. Que si su niña tiene un problema y como la puede ayudar.
Que pienso:
Esta niñita de cinco años si puede estar presentando un problema emocional y dificultades importantes para socializar. Pero este problema es generado directamente por los métodos educativos que emplean sus padres.
El padre presenta una conducta extremadamente sobreprotectora e inconsistente pues aunque trata de proteger al máximo a su niña, a su vez la maltrata con manifestaciones de violencia como regaños fuertes, nalgadas y gritos. Y la expone a manifestaciones de violencia intrafamiliar al discutir  fuertemente con la madre atemorizando la niña.
El padre asume su rol paterno y de jefe de familia de forma extrema y absoluta no dejando espacio para que la madre asuma su rol, no confía en la capacidad de ésta para educar bien a las niñas. Ni considera necesario que ella acuda a consulta a recibir orientación, situación que además de hacer muy parcializada y rígida la educación, lo sobrecarga muchísimo y le estresa al punto de no poder controlar sus estados emocionales.


Que le recomiendo a este padre:
Ante todo debe saber que esta sobreprotección, para nada ayuda a su niña ni la protege. Esta sobreprotección es un recurso para protegerse él de la angustia que le genera el pensar que a la niña pueda pasarle algo. Esa es la esencia de la sobreprotección pues se brinda afecto con angustia.
Esta angustia es trasmitida a la niña quién al ver al padre tan temeroso de que le pase algo malo, considera al mundo como una constante amenaza ante la cual debe protegerse; y donde mejor que en los brazos de ese padre que tanto la cuida. Lo que provoca que no se relacione con nadie, limitando así las posibilidades de un desarrollo armónico de su personalidad. Y generándole una fuerte sensación de angustia ante personas y situaciones extrañas o nuevas. Que es precisamente lo que le está sucediendo con la escuela.
La verdadera educación no puede pretender mantener a los niños alejados de los riesgos, si no enseñarle donde están esos riesgos y como evitarlos. Solo así se logrará que tenga conocimientos que lo autoprotejan y le permitan tener control sobre las situaciones de vida que enfrenta y enfrentará.
La creencia del padre sobre la conveniencia de que no se relacione con extraños por que estos pueden ser fuente de violencia sexual hacia la niña, (como el mismo refirió) es completamente errónea. Está probado que las personas que cometen abuso sexual con menores en la mayoría de los casos son del entorno cercano al niño y no extraños.
La niña debe adaptarse a estar en la escuela el tiempo requerido, y no sacarla antes de hora reglamentada pues así no solo no aprenderá el contenido docente con efectividad, sino que tampoco le será posible lograr características necesarias para su desarrollo como tener auto control, desarrollar la voluntad, el respeto de las reglas, no sabrá afrontar las situaciones poco agradables, y no logrará una integración a la vida escolar favorable para su aprendizaje.
Es muy conveniente también que sea más coherente en su manejo y evite la violencia con la niña, esto solo hará que lo respete menos y por consiguiente le sea más difícil manejarla.
También es muy necesario que concilie con la madre los manejos evitando discrepancias que los desmoralicen como padres, permitiéndole a la madre mayor poder de decisión y respetando sus métodos educativos.
Este papá, en fin, creo que se pasa de preocupado, creo que es más angustiado que otra cosa y está transmitiendo esa angustia a la niña. Este papá por más que quiere lo mejor para su niña y la adora, le está haciendo mucho daño. Debe dejarla más libre, debe enseñarla a valerse por sí misma y a hacerse fuerte ante las situaciones que la vida nos depara a todos y por supuesto a ella también. Solo así la podrá ayudar a crecer.
¿Qué creen ustedes? ¿Qué otras cosas le aconsejarían a este papá?

domingo, 22 de junio de 2014

Mi hijo se fue de casa. ¿Qué hago?


Acude una madre de 45 años muy angustiada por su hijo adolescente quien se
ha ido de la casa a vivir con su maestra y no quiere regresar.
Este adolescente y su mamá llevan ya muchos años de mala comunicación, hay
agresividad verbal y física entre ellos. Desde el inicio de la adolescencia
él se ha caracterizado por ser muy impulsivo y voluntarioso, pero la madre
es muy parecida en cuanto a impulsividad y presenta además un alto contenido
de angustia y un gran sentimiento de descontrol que la ha llevado ya en
varias ocasiones a buscar ayuda especializada.
La situación familiar se ha caracterizado siempre por el contraste entre la
imposición de las reglas de manera violenta y la inconsistencia; pues el
esposo de esta señora ha mantenido siempre una conducta inmadura tratando de
hacer alianza con el adolescente, que no es su hijo, y contraviniendo las
exigencias de la madre, poniéndose a la altura del mismo y siendo muchas
veces más difícil de manejar que el propio adolescente, por su inmadurez y
poca colaboración. Este padrastro es también de carácter explosivo, al punto
de que la madre refirió tenerle miedo a sus arranques, pues cuando se
molestaba tenía conductas con gran nivel de agresividad donde no medía las
consecuencias de sus actos violentos. Actos que en muchas ocasiones tenían
lugar frente al hijo.
En procesos anteriores de terapia se les impuso sobre la necesidad de
cambiar los manejos educativos a lo que la madre no fue nunca muy receptiva,
insistiendo que los cambios debían provenir del adolescente y asumiendo el
proceso de terapia como un momento ideal para convencer al hijo de sus
errores. Esta madre siempre manifestó una visión de su hijo como alguien
bueno de sentimientos, pero con un trasfondo oscuro, malo, descontrolado,
incluso llego a temer que sería un futuro ¨monstruo¨. Refiere la madre que
actualmente el adolescente se muestra muy desconfiado hacia ella, muy
déspota y agresivo, quiere asumir el control de la casa e imponérsele de
manera muchas veces violenta.
El adolescente por su parte siempre se mantuvo receptivo, y rebatía cada
argumento que la madre emitía en su contra con razones muy convincentes. La
madre tenía un excesivo nivel de exigencia en cuanto al desempeño académico
del hijo. Muy preocupada por sus estudios, al punto de ser ésta la principal
problemática entre ellos pues él, aunque no tenía resultados
insatisfactorios, no ponía todo el empeño que ella consideraba necesario
para el éxito que debía alcanzar en la vida. Después de un tiempo se
abandonó la terapia, el matrimonio de la madre se rompió, con grandes
sufrimientos familiares, y la vida continuó con la misma dinámica. Hasta
que hace pocos días y tras una violenta discusión madre-hijo, éste se fue de
la casa. Posteriormente la madre supo que estaba en casa de su maestra quien
le sugirió que le diera un tiempo para que se calmara en su casa ya que
entre ellos había buena comunicación y afecto. A lo que la madre accedió
considerando que así él recapacitaría sobre todo lo malo que le había hecho
y cuánto la había agredido en esa discusión.
La permanencia del hijo en casa de la maestra se extiende más de lo que ella
considera correcto, pero éste no quiere regresar. Ella piensa que la maestra
lo está manipulando para que se ponga en contra de ella y considera que la
quiere suplantar en su rol de madre, tomándose atribuciones en el cuidado
del muchacho que no le competen y permitiéndole quedarse, aún cuando ella le
exige que lo eche de su casa para que no tenga más remedio que regresar a la
suya.
En estos momentos esta mujer está seriamente preocupada porque no sabe cómo
actuar. Reconoce y asume su responsabilidad como madre en la solución de
esta situación, pero tiene mucho temor de que exista una manipulación por
parte de la maestra en contra de ella que no le posibilite un reencuentro
con su hijo.
Que pienso sobre este caso:
Ante todo no se puede perder de vista dos elementos trascendentales:
La edad del hijo, que lo ubica en la etapa de adolescencia, donde comenzaron
los principales enfrentamientos, que de por sí se caracteriza por la
rebeldía, la tendencia a la imposición de sus criterios, el deseo de
independencia y los conflictos intergeneracionales.
El otro elemento es la importante presencia de conductas violentas e
impulsivas en este hogar que han ido creando un estereotipo de respuesta y
una comunicación donde predomina la agresividad.
Estos dos elementos combinados han sido causa de una situación donde el
manejo del adolescente se hace muy difícil pues se le han dado ejemplos de
agresión, se le ha agredido incluso físicamente, pero se le censura y
cuestiona la utilización de los mismos patrones hacia los padres. Ejemplo
claro de inconsistencia que los desmoraliza.
Hay que tener en cuenta que la agresividad es una conducta refleja, en la
misma medida que se recibe se tiende a dar, independientemente de que como
seres sociales podamos tener un mayor control sobre la misma. Control que a
un adolescente se le dificulta más que a un adulto.
En estos momentos el adolescente ha perdido la confianza y la comunicación
con la madre y le será muy difícil recuperarla si esta no establece una
estrategia de acercamiento gradual. Lo que no quiere decir que le permita
violar su autoridad. Pero tampoco que se lo imponga. La confianza es algo
que tarda mucho en conquistarse y un segundo en perderse.
Que le oriento a esta mamá:
La madre tiene que ir a conversar con su hijo y la maestra, convencerlo,
persuadirlo de regresar a la casa, no creo adecuada la idea de que esta lo
expulse , pues eso no garantizaría que él regresara a su casa y puede
quedarse sin un lugar donde sentirse seguro y protegido, empeorando con esto
la situación. Tampoco debe imponerse el regreso por la fuerza, aunque si
fuera necesario, hacerlo en última instancia dado que es un menor de edad y
debe acatar las decisiones de los mayores, más cuando su madre es su único
tutor.
Esta mamá debe cambiar su visión del hijo viéndolo más positivamente, no
culpabilizándolo de ser el responsable de las situaciones, no considerándolo
como un caso perdido. Ambos son responsables de lo que sucede, no solo él
hiere y agrede, no solo él tiene que recapacitar sobre cuánto es afectado el
otro en cada discusión.
La madre debe tener mucho control sobre sus impulsos, dar más confianza al
hijo, darle garantías de que la comunicación es posible mostrando afecto y
comprensión. No temer que su hijo pueda imponerse; si la jerarquía queda
clara el aceptará que ella es quien dirige la familia, solo que esto se debe
ser real, la madre estar segura de su rol y no ponerlo en duda en ningún
momento, siempre respetando los espacios del hijo y buscando más la
negociación y el dialogo que la imposición.
Con relación a la maestra en lugar de verla como enemiga, debería
convertirla en aliada, trabajar juntas en la educación de este adolescente
a quien evidentemente le faltan sistemas de apoyo y personas de confianza
que le brinden afecto, dado el abandono por parte del padre, la mala
relación con el padrastro y la incomunicación actual con la madre.
La adolescencia es muchas veces difícil de manejar, todos los que han
pasado por este momento en la vida de sus hijos han tenido que improvisar y
buscar recursos insospechados para afrontarla, unas veces con más éxitos que
otra, pero siempre a la larga se saca una gran experiencia de vida. 

Entonces los que han pasado por esto, ¿Qué le aconsejarían a esta madre? ¿Cómo
actuarían desde sus experiencias de vida?

¿Creen que soy una mala hija ?


Hoy les comienzo con una historia que conocí reciente, es una señora de 43 años que proviene de una familia donde su mamá es una profesional con gran éxito social y su papá una persona de baja cultura quien según sus propias palabras ¨era un bruto¨ muy fuerte y por lo general se manifestaba violento y poco razonable.
Esta persona siempre tuvo serias dificultad para comunicarse con su mama pues siempre la consideró hipócrita y manipuladora y no obstante la aparente rudeza del padre, este era su preferido.  
La relación con la madre fue siempre muy conflictiva, refiere que la madre la tildaba de “histérica”, siempre ha buscado sus defectos y tenía como preferido a su hermano mayor quien era el consentido y siempre apoyaba las ideas de la madre.
Ella hace ya años vive con su familia propia, esposo e hijos. La madre vivía con el papá pues el hermano también se había independizado.
Hace aproximadamente tres meses este padre falleció. Y ella se encuentra actualmente en una situación de gran estrés. La madre se quedó viviendo sola y ha comenzado a presentar problemas de salud muy diversos y a repetición. Esto ha provocado que la señora tenga que ir constantemente a casa de la madre, lo cual hace en contra de su voluntad pues considera que esta mamá la está manipulando y que lo que quiere es llamar la atención y no estar sola.
La señora se ha impuesto la tarea de ir todos los domingos a casa de la madre a limpiar, y estar con ella, lo que hace que no comparta este único día de descanso con su esposo e hijos, este a pesar de ser muy comprensivo, según refiere, ya se está quejando de que ella prioriza a su madre por sobre su familia. 
Esta señora acude a mi desesperada pues tiene una insatisfacción muy grande consigo misma pues manifiesta claramente no estar dispuesta a ocuparse de su madre, no querer hacerlo, que la relación con ella siempre ha sido mala, que si hubiese muerto la madre sería mejor, pues atendría con más gusto a su papa, y que la mama solo quiere seguir siendo el centro pues así la tenía el padre quien la admiraba mucho y hacia todo lo que ella quería, aun sin darse cuenta como era manipulado por ella hasta en las cosas más mínimas.
Sin embargo no encuentra cómo salir de esta situación, el hermano solo interviene económicamente y no se ocupa de la madre, tanto es así que la madre ni lo llama cuando tiene un problema o malestar sin embargo a ella la llama constantemente para todo y la mayor parte del tiempo salen fajadas en esas conversaciones.
Esta señora dice querer desaparecer, que si pudiera irse y dejarlo todo, lo haría, que a pesar de que no está dispuesta a responsabilizarse de la madre, también sabe que la quiere y en el fondo es su responsabilidad.

Que pienso puede hacer esta persona en tal conflicto :
Ante todo, ambas están atravesando un proceso de duelo por la pérdida del padre-esposo que aun no ha terminado, lo que genera toda una serie de actitudes y conductas de búsqueda de apoyo, de tristeza, de irritabilidad con los demás y consigo mismo.
Tienen que reconocer que la familia está pasando por un momento de crisis (la viudez de la madre) que necesita reorganización y reajustes. La familia tiene que reunirse, tomar acuerdos de cómo pueden integrarse ambos hermanos para ayudar a que esta situación se supere, hay que estar dispuestos al cambio, hay que pensar en conjunto.
La madre de esta señora necesita urgentemente una compañía, que no tiene que ser forzosamente la hija, teniendo en cuenta que, aunque se quieren, ambas sufren y se laceran en cada contacto por lo que sería aconsejable que se contratara a una persona que la acompañara al menos algunas horas al día. Y que se integrara a actividades sociales que le permitan la interacción con personas de su edad. 
La señora no tiene por que dedicar los domingos, único día de la semana que puede compartir con sus hijos y esposo. Puede visitar a la madre entre semanas, más aun en este caso que no tiene un compromiso laboral rígido y trabaja en su hogar.
Esta señora tiene un gran conflicto con su madre conocido como conflicto de aproximación evitación (la quiere y la odia) y tiene que superar este para lograr una mejor relación con su madre y sentirse mejor con ella misma.
Eso pienso yo, pero como todos tenemos algo de psicólogos:
¿Qué creen ustedes?
¿Qué le aconsejarían a esta persona?