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miércoles, 25 de marzo de 2015

Dra., ¡Exíjale a mi hija que se ocupe de mí!

psicologia,adulto mayor, vejez satisfactoria

Asiste a consulta una señora de 65 años con evidente deterioro físico, y bastante descuidada refiriendo que está muy mal, que está enferma y no tiene quien la ayude, que ella viene a ver si la pueden ayudar a convencer a su hija, de 50 años, que se ocupe de ella. Que tiene pendientes muchos exámenes médicos para confirmarle un diagnóstico y ponerle un tratamiento pero que no ha podido realizarlos por no tener quien la acompañe.

Esta señora refiere que tuvo esta hija muy joven, a los 15 años producto de una violación, que la crió sola, con ayuda de su mamá y que lleva sus apellidos pues la persona que la violó, aunque era conocido, negó toda responsabilidad en el hecho y jamás se ocupó de esa niña. Esta señora se enorgullece contando que nunca ha trabajado, que toda su vida la ha dedicado al cuidado de otras personas, de una tía enferma, de su madre anciana hasta que falleció, y de algunos familiares que necesitaban de ella. Sin embargo lamenta que ahora que está vieja y enferma no tiene a nadie pues su hija no la quiere ayudar, se va varios días seguidos de la casa, no le quiere cocinar, solo está pendiente de la ropa de moda, los maridos y su negocio  y se muestra muy ambivalente con ella dándole afecto y besos en ocasiones y en otras dejándola totalmente desamparada. Ahora ha vendido los artículos electrodomésticos  de la casa pues refiere que le va mal en el negocio, ella no se explica en que gasta ese dinero, pues no trae, ni aporta nada para la casa.

Por lo que me explica se puede apreciar que la relación familiar siempre fue conflictiva entre estas tres mujeres (abuela-madre-hija) la casa la tienen dividida a la mitad para no chocar y cada una tiene su parte; la madre vivía con la abuela  a quien cuidaba y la hija vivía en el otro espacio con su pareja de turno, ésta nunca hizo familia,  ni tuvo hijos. La señora expresa de manera solapada un reproche a su hija diciendo que ya la perdonó, pero que ella teme que dejó morir a su abuela y muestra cierta sospecha de que no fue totalmente accidental, refiriendo que ella siempre la cuidaba y estaba bien pero tuvo que ausentarse tres días y la dejó al cuidado de la hija y cuando regresó ésta había fallecido. Refiere también que la hija expresaba en aquel momento que se alegraba que la abuela hubiese muerto pues era una carga muy grande e iba a acabar con ellas y que la odiaba mucho. Que ella no entiende por qué su hija actuaba de esa manera. También le reprocha el tener relaciones muy cercanas actualmente con su padre biológico, cuando él fue tan malo con ella y nunca les ayudó en su infancia, pero que también ya lo ha perdonado.

Indagando en otras posibles fuentes de apoyo la señora me refiere que es cristiana y que ha pedido ayuda a su congregación pero no la recibe por  lo que se ha distanciado de ellos. También refiere que las pocas amistades que tenía se han muerto o tienen sus propios problemas y no la pueden ayudar y que los vecinos todos son nuevos y no sienten ningún compromiso con ella como para ayudarla. Que quien único la puede ayudar es su hija y que ella quiere que yo la cite y la convenza de que tiene que hacerlo.

Al explorar las fuentes de ingreso refiere que tiene un seguro social que la ampara económicamente aunque es insuficiente. Le sugiero comenzar a hacer la gestión para que se le incorpore al hogar de ancianos de forma semipresencial,  asistiendo durante el día y regresando en la noche a la casa, donde le garantizan almuerzo, merienda, compañía  y actividades , pero se negó rotundamente alegando que allí solo hay viejos achacosos y que ella no puede estar entre esa gente. Así como también se negó a la idea de integrarse al grupo de abuelos de la comunidad, donde se realizan actividades frecuentes y hay mucha cohesión grupal y ayuda mutua, refiriendo que todo eso le quedaba muy lejos de su casa.
 
Que pienso:

Esta señora aunque aparenta un deterioro físico grande y mucha más edad de la que tiene, solo tiene 65 años por lo que, aunque es adulta mayor, aun tiene vida por delante y posibilidades de valerse por sí misma.

Ella tiene una dependencia muy grande de la hija, al parecer siempre fue dependiente de alguien, nunca trabajo,  no hizo una vida propia, siempre se dedicó a otras personas principalmente a la madre. Y ahora no halla un soporte, al no encontrar en su hija la conducta que ella considera adecuada, dedicándole la vida a ella.

Esta señora niega toda posibilidad de ayuda de otras personas, al considerar que es obligación de su hija hacerlo, limitándose así las  posibilidades de apoyo social que tanto necesita. Y quiere lograr esta ayuda, aunque sea imponiéndoselo y acudiendo a  otras personas y profesionales para que se lo exijan.

La señora está centrada en la única idea de que su hija es la responsable de ocuparse de ella. Renunciando a la toma de una postura activa en su auto cuidado y desechando todas las alternativas que le ofrece la comunidad para ayudarla. Es posible que sea esta característica de dominancia, imposición y rigidez en la forma de pensar lo que haya deteriorado desde mucho antes las relaciones madre –hija.

Que le sugerí a esta señora:

Ante todo  le expliqué que el cariño no se exige, que los profesionales de la salud poco derecho tenemos a exigirle a su hija esa dedicación que ella desea y no ha sabido o podido cultivar. Que trataría de hablar con su hija para comprender mejor la situación y escuchar su punto de vista, aunque no podía exigirle lo que ella deseaba.

Que realmente considero que necesita ayuda, pues está muy carente de apoyo social, pero que tiene que tratar  de buscar nuevas redes para esto y no depositar todas las expectativas en su hija. Por lo que debe reconsiderar la posibilidad de integrarse a algunas de las opciones que se le ofrecieron  en la comunidad para tener un nuevo entorno, otras personas a su alrededor y muchas de sus necesidades de compañía, afecto e incluso alimentación cubiertas de esta manera. Que no debe cerrarse a esa posibilidad pues estas opciones mejorarían mucho su calidad de vida.

Que deje de observarse en posición de víctima y asuma una postura más activa e independiente, responsabilizándose con su vida, acercándose nuevamente a su congregación religiosa,  interactuando con los vecinos, buscando nuevas personas que puedan darle cierta ayuda, para poder prescindir de la ayuda de su hija como único recurso.

Llegar a la vejez no es un problema, es un éxito. La familia es una importantísima fuente de apoyo en cualquier etapa de la vida y en la adultez mayor se potencia su importancia. Sin embargo debemos recurrir a todas las fuentes de apoyo posibles para obtener en estas edades una vida con la mayor calidad y disfrute posible.  ¿Qué piensan de este caso? ¿Esta situación podría resolverse de otras maneras? ¿Qué le sugerirían a esta señora?

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi papá se fue por que ya no me quiere



Acude a consulta una mujer joven quien refiere que hace un año el esposo, padre de su hijo de 6 años emigró de manera rápida , sin mucha preparación familiar, sin darle ninguna explicación al niño, ni despedirse, refiriendo no tener valor para ello.

Este viaje era una alternativa pensada por ellos como pareja y necesaria para el desarrollo del esposo que se había aplazado por no resolverse en su momento,  pero repentinamente se había facilitado la solución, por lo que el esposo en una semana había preparado el viaje que sería definitivo, sin regreso, con la esperanza de una reunificación familiar futura.

A la mañana siguiente de la salida del padre la mamá le dijo al niño que su papá se había ido y que no volvería, que en algún momento ellos irían para donde estaba él. Aparentemente el niño no reaccionó de manera importante a la noticia. Sin embargo a los pocos meses comenzó a notarse un cambio en su comportamiento en la escuela, se mostraba desinteresado, distraído, le costaba trabajo relacionarse con los amiguitos. Comenzó a presentar miedos en la noche y a manifestar a su maestra que tiene ganas de morirse.

Aunque la madre refiere que no es así normalmente; en consulta se observa que el niño está muy retraído y expresa que teme que su papá no lo quiera más a él, ni a su mamá, que él quiere estar ya con su papá  y que su mamá le lea cuentos antes de dormir. Se observa un niño muy ansioso y angustiado, muy cerrado en sí mismo y con grandes preocupaciones por la salud de su mamá.


Que pienso:


A este niño no lo prepararon adecuadamente para asumir un cambio tan importante como la separación de su papá. Tuvo que enfrentar la situación de manera brusca y sin mucha explicación, no pudiendo realizar un duelo anticipado a la misma.

Ante la vivencia de la soledad y el distanciamiento imprevisto de la figura paterna el niño está presentando una reacción de adaptación, lo cual lo ha desestabilizado emocionalmente y ante lo cual siente una gran carencia afectiva.

El sentir que ha perdido al padre, le ha generado gran preocupación por la salud de la madre temiendo quedarse solo si la pierde a ella también.


Que le recomiendo a esta mamá:


Debe buscar mayor acercamiento a su hijo en estos momentos, ya que él incluso lo demanda abiertamente deseando que su mama le lea cuentos y esté más tiempo a su lado. La madre debe buscar un espacio diario para compartir con el niño y suplir esta necesidad afectiva que quedó insatisfecha por la ausencia del padre.

Al niño hay que explicarle bien las expectativas futuras y no dejarle abierta e imprecisa la posibilidad de reunificación, pues esta incertidumbre genera mayor ansiedad en él, deseando que ésta se produzca de manera inmediata, lo cual no va a suceder así.

Hay que darle una medida palpable del tiempo que trascurrirá de la manera más real posible y la posibilidad de un marcador para que él solo pueda ir evaluando el paso del tiempo y la distancia que media aún para reunificarse. O sea, decirle por ejemplo que cuando termine los dos cursos escolares siguientes y termine el 3er grado ya es más probable esta reunificación. Esto evitará una mantenida frustración de expectativas.

De ser posible mantener un contacto cercano con el padre con llamadas telefónicas frecuentes para que no sienta que el afecto se pierde y probar que su papá lo sigue queriendo. Y darle garantías de que la madre no tiene ningún problema de salud y que nunca le va a faltar, ni lo abandonará.

A los adultos nos es difícil separarnos de los hijos pequeños, a veces no pensamos que a ellos les es muy difícil también, creemos que no lo notarán, que no sufrirán tanto la distancia. Sin embargo esa es una mirada muy estrecha. Si la vida impone esta separación, por la cusa que sea, hay que velar por preparar bien a los hijos para que puedan adaptarse mejor al cambio y a la carencia de apoyo y afecto que esto les presupone, independientemente de que queden bajo la protección del otro padre.
Muchos son los casos que vemos de conflictos familiares por problemas migratorios. ¿Como lo han enfrentado otras personas? ¿Como lo ha enfrentado usted si lo ha vivido? ¿Qué podría recomendarle a esta mamá?

viernes, 4 de julio de 2014

¡Si se entera mi abuela, me mata!



Acude a consulta una mujer de 48 años quien trae a su hija de 22 por haber realizado un intento suicida. Todos en la casa están muy preocupados por esta situación. La madre no se lo explica y teme que vuelva a intentarlo y refiere que la abuela ha asumido una actitud de “ofendida” rompiendo las relaciones con la nieta y manteniéndose distante.
La muchacha de 22 años me comenta que ella se siente bien. Que no tiene intenciones de repetirlo de nuevo, que se ofuscó. Que realizó este acto por que estaba desesperada y confundida y no veía salidas a su situación.
Refiere que estudia en la universidad el primer año de la carrera de filosofía. Que es la única en la familia que ha logrado tener alto nivel educativo y que es el orgullo de su abuela, que fue quien la crió, pues aunque ha vivido siempre con su mamá, la abuela la suplantó en el rol de madre desde que nació y ésta se ha dejado hacer a un lado, sin permitírsele casi ni intervenir en la educación de su hija. La abuela no permite que la madre oriente a la muchacha ninguna labor doméstica alegando que su único deber es estudiar y que no está ahí para ser la “sirvienta” de la casa, que sea la madre la que realice todas esas funciones y le exige dejar a la muchacha tranquila. Lo cual es causa de conflictos familiares y discusiones.
A su vez esta abuela, que es maestra de profesión, es muy controladora de toda la familia,  inmiscuyéndose en todo lo concerniente a la vida de la muchacha a quien, aún con 22 años, le restringe las salidas y las amistades. A la madre no le da participación en la toma de decisiones familiares y le impone sus criterios.
La muchacha siempre tuvo mucha disposición a los estudios y buenos resultados académicos y refiere que comenzó su carrera de filosofía porque era lo que siempre le había gustado, que comenzó muy bien, pero que tropezó con un maestro que no la dejaba avanzar y que siempre la calificaba de mal por más que ella se esforzara, quien además había hecho comentarios negativos sobre ella alegando que no la dejaría aprobar esa asignatura. Esta frustración fue socavando la motivación de la muchacha, quien no veía gratificados sus esfuerzos por estudiar y encontraba en este profesor una gran barrera. Poco a poco fue disminuyendo su rendimiento y terminó suspendiendo casi todas las asignaturas y por tanto ya era seguro que iba a perder el semestre y el año de estudio y por tanto la posibilidad de seguir en la universidad.
Ya a estas alturas comenzó incluso a cuestionarse la carrera en sí misma y su motivación por ella , planteándose que era una carrera muy teórica , que no tenia mas salida ocupacional que el magisterio y que ella se había equivocado al escogerla. Esta situación la tenía en un gran conflicto , por supuesto que ni por un momento en su casa supieron nada de esto , ella seguía asistiendo a la universidad, pero ya no estudiaba , ni se esforzaba , cada vez su carrera iba más en picada. No sabía cómo enfrentar esto con su familia y sobre todo con su abuela, pues estaba segura que no entendería y la recriminaría
fuertemente. Y además estaba muy frustrada consigo misma por haber perdido la posibilidad de terminar una carrera universitaria. Todo esto la fue llevando a un estado depresivo muy grande, considerándose en una situación sin salida, donde se veía atrapada. Sin poder conversarlo con nadie, sin saber cómo solucionar el problema y sin saber qué hacer, ni a quién acudir. 
Y estos sentimientos de desesperanza la llevaron a tomar la decisión de quitarse la vida. Lo cual hizo de manera bastante efectiva y gracias a la casual y eficaz intervención de la madre lograron salvarle la vida después de varios días de ingreso en un hospital. 

Que pienso al respecto:

Esta muchacha tiene una presión muy fuerte por parte de esta abuela y a su vez grandes problemas en la comunicación con ella. Esta abuela es muy exigente y no permite que las cosas sean de manera diferente a como ella las planifica, lo que hizo que la muchacha se sintiera acorralada y sin salida al no poder hablar con ella y explicarle la situación. Esta comunicación con la abuela es muy difícil, tanto que ante la noticia del intento suicida de la nieta, en lugar de apoyarla y ayudarla a salir de la situación, se ofendió grandemente con ella por haber hecho esto y le negó el habla y el afecto. Lo que en lugar de ayudar, perjudica grandemente la recuperación emocional de ésta.
La disfunción tan grande que existe en esta familia no permite que la muchacha vea en su madre una fuente de apoyo , pues esta se encuentra tan desmoralizada que su opinión y criterio no se tiene en cuenta, por lo tanto no podría salir en su defensa y brindarle una ayuda efectiva ante la abuela.
La alta exigencia y metas impuestas a la muchacha por la abuela y también por ella misma, han provocado una expectativa muy alta y al ver afectadas las posibilidades de alcanzar estas metas se generó una alta frustración en ella. Y una reacción emocional fuerte en respuesta a esta frustración.
No se puede dejar de tener en cuenta que la conducta suicida es una conducta siempre relacionada a la comunicación interpersonal, la mayor parte de las veces se genera por impotencia al no poder expresar lo que se desea, porque por lo general implica contenidos de alta conflictividad que cuesta trabajo decir a otra persona por lo que se utiliza el intento suicida como mensaje indirecto de que algo no me gusta de lo que estoy viviendo.

Que le recomiendo:

Ante todo en la vida es mejor hablar y decir a alguien algo muy fuerte y muy difícil que tratar de hacerlo llegar de manera indirecta con un intento suicida. Tanto es así que si esta conducta se hace efectiva y la persona fallece nunca llegará el mensaje que quiso trasmitir. Siempre, sea lo que sea y por difícil que parezca, es mucho mejor solución hablar y salir de eso por una vía más rápida y segura. ¿Qué puede pasar? ¿Qué consecuencia puede ser peor que la muerte que la persona misma se impone con el acto suicida? Que siempre hay que buscar alternativas de solución, siempre habrá alguna, más buena, menos buena, pero siempre hay más alternativas de solución a los problemas, la vida está llena de ellos y hay que saber darles solución, pues en definitiva la muerte no solucionará nunca nada.
Esta muchacha puede pedir una licencia de matrícula en la universidad y comenzar el próximo año y una vez comenzado un nuevo curso puede cambiar la carrera escogida por otra a la que encuentre más perspectivas futuras para su desempeño profesional. Ella siempre ha sido buena estudiante. Es una persona inteligente y tiene todas las posibilidades de seguir y terminar su carrera universitaria con éxito.
En cuanto a las relaciones familiares se impone primero un trabajo directo con la muchacha con el fin de independizarse poco a poco de esta abuela, ya tiene suficiente edad para ser más independiente y no seguir los ejemplos y caminos de la madre que no ha tenido vida propia, siempre dominada por esta abuela tan controladora.
Hay que tratar de trabajar también con esta abuela para tratar de mejorar y restablecer las relaciones afectivas con esta nieta pues su posición actual es contraproducente para la recuperación emocional de la muchacha. 
Se debe fortalecer también la relación de la muchacha con la madre y lograr que esta sea realmente una fuente de apoyo. Hay que defender la imagen de esta madre, darle más valor jerárquico.
La comunicación familiar debe ser objeto de terapia, para lograr una mejoría en la misma y posibilitar la expresión de mensajes de manera clara y directa, sin que los miembros de la familia se vean imposibilitados de expresar sus opiniones y que todos tangan la posibilidad de ser tenidos en
cuenta y tomar decisiones conjuntas.
Todos nos hemos visto alguna vez en un callejón sin salida. Pero no todos asumimos la conducta suicida como solución. ¿Por qué? ¿En qué nos apoyamos para ver otras salidas? ¿Qué pueden aconsejar a esta muchacha para que no repita nunca esta conducta? ¡Ayudémosla entre todos!

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Soy un súper papá?



Acude a consulta un padre joven de 35 años que tiene gran preocupación por su niña de cinco años por que no quiere comer si no es con él , no quiere que nadie más la lleve a la escuela siempre está pegada a él , para dormir tiene que ser con él en su cama , sobre su brazo como almohada. A pesar de

que vive también con su mamá y su hermana más pequeña. Esta situación le preocupa, cree que no es normal, en ocasiones no sabe cómo manejar la situación, sin embargo la regaña con frecuencia, siente que la niña no le hace caso y solo le queda el remedio de regañarla fuerte o darle una nalgada y ha llegado a tener con la madre discusiones y hasta exabruptos violentos en presencia de la niña por no estar de acuerdo con la forma de crianza de esta, de quien refiere se pasa el día regañando a la niña.

La niña se relaciona bien con otros niños pero todos del entorno cercano, su hermana menor y los primitos que viven cerca, refiere el padre que es muy inquieta y juguetona en la casa pero no se relaciona bien con potros niños menos conocidos. Tampoco se relaciona con otras personas que no sean sus familiares conocidos, con lo que el padre está muy satisfecho pues considera que así está menos expuesta a los peligros que puedan traerle a una niña de cinco años este tipo de relaciones con adultos extraños.
En la escuela, donde comenzó hace 8 meses la adaptación fue muy mala, lloraba todos los días, vomitaba el desayuno antes de salir a la escuela, actualmente la maestra dice que no quiere participar, que habla muy bajito, que no juega con los otros niños y no quiere permanecer en la escuela, por

lo que el papá la recoge a medio día y la lleva para la casa.

En la consulta, durante el interrogatorio al padre, la niña se mantuvo todo el tiempo sentada sobre él, abrazada fuertemente a él y sin interactuar con más nadie, ni responder ninguna pregunta o comentario que se le realizara. La madre nunca ha acudido a consulta, según refiere el padre por estar en meses avanzados de su tercer embarazo y estar cuidando a la niña más pequeña.
El pregunta que hacer. Que si su niña tiene un problema y como la puede ayudar.
Que pienso:
Esta niñita de cinco años si puede estar presentando un problema emocional y dificultades importantes para socializar. Pero este problema es generado directamente por los métodos educativos que emplean sus padres.
El padre presenta una conducta extremadamente sobreprotectora e inconsistente pues aunque trata de proteger al máximo a su niña, a su vez la maltrata con manifestaciones de violencia como regaños fuertes, nalgadas y gritos. Y la expone a manifestaciones de violencia intrafamiliar al discutir  fuertemente con la madre atemorizando la niña.
El padre asume su rol paterno y de jefe de familia de forma extrema y absoluta no dejando espacio para que la madre asuma su rol, no confía en la capacidad de ésta para educar bien a las niñas. Ni considera necesario que ella acuda a consulta a recibir orientación, situación que además de hacer muy parcializada y rígida la educación, lo sobrecarga muchísimo y le estresa al punto de no poder controlar sus estados emocionales.


Que le recomiendo a este padre:
Ante todo debe saber que esta sobreprotección, para nada ayuda a su niña ni la protege. Esta sobreprotección es un recurso para protegerse él de la angustia que le genera el pensar que a la niña pueda pasarle algo. Esa es la esencia de la sobreprotección pues se brinda afecto con angustia.
Esta angustia es trasmitida a la niña quién al ver al padre tan temeroso de que le pase algo malo, considera al mundo como una constante amenaza ante la cual debe protegerse; y donde mejor que en los brazos de ese padre que tanto la cuida. Lo que provoca que no se relacione con nadie, limitando así las posibilidades de un desarrollo armónico de su personalidad. Y generándole una fuerte sensación de angustia ante personas y situaciones extrañas o nuevas. Que es precisamente lo que le está sucediendo con la escuela.
La verdadera educación no puede pretender mantener a los niños alejados de los riesgos, si no enseñarle donde están esos riesgos y como evitarlos. Solo así se logrará que tenga conocimientos que lo autoprotejan y le permitan tener control sobre las situaciones de vida que enfrenta y enfrentará.
La creencia del padre sobre la conveniencia de que no se relacione con extraños por que estos pueden ser fuente de violencia sexual hacia la niña, (como el mismo refirió) es completamente errónea. Está probado que las personas que cometen abuso sexual con menores en la mayoría de los casos son del entorno cercano al niño y no extraños.
La niña debe adaptarse a estar en la escuela el tiempo requerido, y no sacarla antes de hora reglamentada pues así no solo no aprenderá el contenido docente con efectividad, sino que tampoco le será posible lograr características necesarias para su desarrollo como tener auto control, desarrollar la voluntad, el respeto de las reglas, no sabrá afrontar las situaciones poco agradables, y no logrará una integración a la vida escolar favorable para su aprendizaje.
Es muy conveniente también que sea más coherente en su manejo y evite la violencia con la niña, esto solo hará que lo respete menos y por consiguiente le sea más difícil manejarla.
También es muy necesario que concilie con la madre los manejos evitando discrepancias que los desmoralicen como padres, permitiéndole a la madre mayor poder de decisión y respetando sus métodos educativos.
Este papá, en fin, creo que se pasa de preocupado, creo que es más angustiado que otra cosa y está transmitiendo esa angustia a la niña. Este papá por más que quiere lo mejor para su niña y la adora, le está haciendo mucho daño. Debe dejarla más libre, debe enseñarla a valerse por sí misma y a hacerse fuerte ante las situaciones que la vida nos depara a todos y por supuesto a ella también. Solo así la podrá ayudar a crecer.
¿Qué creen ustedes? ¿Qué otras cosas le aconsejarían a este papá?