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sábado, 21 de marzo de 2015

Mi esposo me engaña, ¿ como lo supero ?


Acude a consulta una señora de 64 años muy apenada diciendo que a su edad no está para esta bobería y que acude al psicólogo por la insistencia de una amiga, pero que le da mucha vergüenza hacerlo.

Comenta que tras un matrimonio de 42 años de relación, hace dos años comenzó a sospechar  de que su esposo de 67 años la estaba engañando, todo comenzó con mentiras que le decía  por banalidades, comportamientos muy inusuales sobre todo en su arreglo personal y presencia para irse al trabajo y comentarios que le hacían amistades y conocidos que posteriormente  la llevaron al convencimiento que su esposo estaba en un romance con una mujer a quien veía todos los días, que era más joven que él y la cual se complacía en decir a los conocidos que tenía que cuidar al “viejito del dinero”.

Por supuesto él niega totalmente que exista otra relación, le dice que son inventos suyos y que está loca, pero ella refiere que el trato hacia ella ha cambiado sustancialmente, que ya no es tan cariñoso como antes, ya no tiene atenciones con ella e incluso le ha encontrado comprobantes de compra de objetos caros de mujer que nunca han sido para ella, que él le ha arrebatado de las manos y roto en pedazos cuando ella trató de mostrárselos. Y finalmente los ha visto juntos conversando en varias ocasiones.

Ella está muy afectada por esta situación, muy dolida y frustrada, dice que él es el amor de su vida pero que no está dispuesta a rebajarse y ser humillada, que actualmente todo lo que siente por él es ira, rabia y un asco terrible por lo que no le permite ni acercársele, ni besarla y que ante cualquier discusión  lo agrede, incluso físicamente, o  le tira lo que tenga en la mano en ese momento.

Que pienso

Es lógico que esta señora esté muy descompensada emocionalmente pues ha sufrido una frustración importante que ha derrumbado la relación de muchos años y sobre todo la imagen del hombre con quien ha compartido toda su vida.

La ira y la irritabilidad que muestra no son más que la respuesta emocional a esta situación que la hace sentirse engañada, burlada, relegada y donde además tiene que soportar que la traten de loca y le nieguen abiertamente un hecho ya confirmado por ella.

Como todo momento de pérdida debe transitar por un proceso de duelo, donde la tristeza y la irritabilidad son emociones presentes, sin embargo este duelo no ha podido transitar normalmente hasta llegar a la aceptación, pues continúan viviendo juntos y  hay discusiones por esta causa cada día. Convirtiéndose la convivencia en una dinámica totalmente disfuncional  que incrementa y mantiene latente el estrés de la situación y sus efectos.

Este es un hecho aunque ella lo considere muy vergonzoso a su edad es muy propio de esta etapa de la vida, donde las personas que están envejeciendo (y principalmente los hombres) tratan de buscar nuevas experiencias que le permitan probarse a sí mismos que la vida no se acaba y que pueden renacer y sentirse nuevamente jóvenes con nuevas relaciones y emociones. Lo que es causa de muchas rupturas matrimoniales en esta edad cuando el matrimonio se siente como una monotonía y no brinda a los miembros de la pareja vivencias que los mantengan unidos y gratificados en la relación.

Que recomiendo

Ante todo hay que ayudar a esta señora a tener un mayor control de sus emociones, tratando de reevaluar la situación de modo que se le haga menos frustrante y buscar una forma de afrontamiento más adecuada a la  misma.

 Hay que tratar de acompañarla en este proceso de duelo de manera que pueda transitar finalmente hacia la aceptación y para ello sería muy adecuado lograr un  dialogo en otros términos con la pareja y la toma de decisiones con relación al futuro de la relación de manera consensada.

Es necesario que se logre un cierre del evento, ya sea por que se separen definitivamente o se renueve la relación (lo que actualmente veo bastante difícil) pero es importante no seguir viviendo cada día esta situación conflictiva pues solo así  se podrá lograr una  paulatina adaptación y la disminución de la intensidad de la respuesta emocional.
Ella debe saber que su vida no acaba con esta ruptura, pues puede incorporarse a otras actividades, mantener y aprovechar sus amistades para mantenerse activa, y evitar por todos los medios caer en la rutina y la soledad.  Debe buscar nuevos proyectos de vida que la estimulen y le permitan disfrutar la vida una vez superada esta gran frustración.

viernes, 7 de noviembre de 2014

La maternidad me ha desquiciado

Acude a consulta una muchacha de 23 años que lleva 28 días de haber dado a luz acompañada por su madre quien refiere que han decidido solicitar la ayuda psicológica pues ve a la hija muy deprimida y estresada desde el parto lo cual manifiesta con llanto frecuente e inmotivado , irritabilidad y gran susceptibilidad ante cualquier situación cotidiana de la convivencia.
La muchacha refiere que el embarazo no fue planificado pues le habían diagnosticado infertilidad por enfermedad crónica de  los ovarios, ante lo cual había desechado cualquier proyecto de maternidad y tanto ella como su pareja se habían adaptado tanto a la idea  que no le afectaba e incluso le choqueo la noticia del embarazo, el cual al principio tendió a rechazar por no estar en sus proyectos de vida. Sin embargo ya a los pocos meses de embarazo estaba muy feliz con el mismo.
Refiere que se siente muy sobrecargada, la mayor parte de las veces no sabe qué hacer, cree que esta situación de la maternidad le queda muy grande, se siente incapaz y sin recursos para afrontarla, cualquier detalle del niño la afecta y preocupa mucho. Además está actualmente viviendo nuevamente con sus padres, después de muchos años de convivir sola con su pareja, lo cual le ha traído problemas en la convivencia y siente que todo el tiempo tiene que estar de mediadora entre los padres y su pareja, aunque de manera general las relaciones familiares no son malas y la madre le brinda una gran ayuda con el niño recién nacido. 

Que pienso:
Esta muchacha está atravesando una etapa llamada puerperio en que las mujeres son muy susceptibles y tienen muchas veces inestabilidad en sus emociones, además en este momento de la vida se siente una sensación de responsabilidad inmensa que a la mayoría de las madres asusta,  mucho más  si se es primeriza y se enfrenta por primera vez a un niño recién nacido con toda la carga real de tareas y responsabilidades que esto representa.
En estos momentos esta pareja está atravesando una crisis familiar conocida como nacimiento del primer hijo que exige una gran cantidad de reajustes, cambios, asunción de nuevos roles y tareas que genera indiscutiblemente un momento de tensión, no necesariamente negativo.
En este caso hay que tener en cuenta la situación de convivencia con la familia de origen, no deseada por la pareja, lo cual aunque puede servir de ayuda en el manejo del niño  les impide sentirse independientes y les genera conflictos en la interacción familiar. 

Que le aconsejo:
Tener en cuenta que esas sensaciones de inseguridad, incapacidad, insuficiencia de recursos para ser mamá, no es algo real, que es una sensación que experimentan todas las madres principalmente las primerizas. Que ella tiene recursos suficientes, pues en su vida lo ha comprobado,  para asumir este momento como un  reto más de la vida,  que es un momento muy hermoso y que poco a poco va a ir cogiendo soltura y adiestramiento en el manejo de su hijo.
Debe pensar que la gran sensación de angustia y responsabilidad que siente y el temor y los deseos de distanciamiento ante la misma no está basada en un rechazo a su hijo, por lo que no  debe evaluarse como mala madre por ello. Esta es debida estar frente  a una situación muy novedosa, que es muy significativa para ella y que como todas las madres tienen que ir aprendiendo a enfrentar poco a poco en el propio proceso  de crecimiento y desarrollo de su hijo.
Que serán muchas las veces que no sepa cómo actuar, esto es común a todos los padres en el proceso de educación y crianza de sus hijos, que confié en sus recursos y busque orientación en personas más calificadas y/o experimentadas.
Por último le aconseje que en la medida de sus posibilidades tratara de volver a vivir de forma independiente, con su esposo e hijo, lo cual le aliviaría mucho la tensión por los problemas de mediación y convivencia; y le permitirían educar a su hijo a su manera y sin mucha intervención de los abuelos, que  aunque son una fuente de apoyo tienden a ser sobre protectores y a interferir en los métodos educativos de los padres propiciando muchas veces inconsistencias en la educación.
Toda mujer que  ha sido madre por primera vez ha sentido ese peso y esa responsabilidad, y por  lo general ha salido airosa de esa tarea. ¿Qué le pueden sugerir a esta muchacha para que se sienta más segura en su nuevo rol de mamá?, ¿Cómo afrontar el novedoso momento del nacimiento del primer hijo?

jueves, 2 de octubre de 2014

Que podrá mas el amor o los celos



Acude a consulta una mujer de 56 años muy compungida y alterada refiriendo que está muy preocupada pues después de un buen tiempo sin pareja había comenzado hace 6 meses una nueva relación con un  hombre que  siempre le había gustado y  donde le va muy bien. Están viviendo juntos, él se ocupa mucho de ella, la ayuda económicamente muchísimo, la lleva a pasear a lugares muy hermosos y caros y la hace sentir muy bien en todos los sentidos; sin embargo ella está atravesando ahora una crisis de celos que no puede controlar y siente que lo va a perder si sigue así, pues él ya le ha dicho que si para ella es un problema la relación él se verá obligado a irse  de la casa. 
Esta señora ha tenido una vida bastante libre, ha tenido varias parejas, siempre fue muy tiposa, con mucha chispa, segura de sí  y luchadora. Aún a su edad se mantiene  muy agradable, bonita y con buen cuerpo. No sabe porque ésta crisis de celos, le revisa el teléfono, piensa que esta con otras mujeres, le pelea y le da escándalos por suposiciones de ella, sin prueba alguna. Cree que esto se incrementó desde que una pariente de él le comentó que era muy mujeriego.
Ante esta situación el hombre se fue de la casa y ella salió a buscarlo desesperada pues no lo quiere perder y por eso decidió pedir ayuda al psicólogo. 

Que pienso:
Esta señora tiene la oportunidad de vivir un nuevo amor, lo que  puede ser muy grato y sin embargo no lo está disfrutando preocupada por celos que no puede controlar y para los cuales no tiene más fundamento que el comentario de una persona, quien sabe con cuales intenciones.
Los celos constituyen una respuesta emocional que  la mayoría de las veces no responde a razones reales y afecta mucho a la persona que lo siente haciéndolo muy infeliz e impidiéndole disfrutar de los momentos hermosos de la relación
Ella siempre ha sido una persona segura de sí y ahora evidentemente está bajando mucho su auto estima y dudando de sus encantos y de la posibilidad de ser atractiva para su pareja,  lo que la hace temer mas una posible traición y comportarse de manera tal que propicie la ruptura de la relación por esta causa y no  por la presencia de una tercera persona.

Que le recomiendo:
Ante todo debe recuperar la confianza en sí misma. Sentirse segura, si este hombre está con ella no es precisamente por alguna ganancia o beneficio que obtenga en la relación, pues la mayoría de los aportes los está haciendo él, entonces debe reconocer que algo encuentra en ella que lo atrae y lo mantiene a su lado. 
Debe tener y mostrar  confianza en su pareja, respetar los  espacios de él, no querer posesionarse totalmente de su vida y controlarlo.  Esto lo asfixiará y hará que no se sienta a gusto en la relación e incluso buscar momentos propios sin incluirla.
Nunca debe dejarse provocar por comentarios sobre su pareja, la mayor parte de las veces son mal intencionadas. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡¿Mi papá va a matar a mi mamá?¡


En consulta aparece una madre con su hijo de 11 años portando una remisión al psicólogo por parte del médico  de la familia, donde se hace constar que el padre solicita ayuda  para su hijo pues hace una semana la madre se separó de él y se fue de la casa llevándose al niño. Que todo fue muy rápido y que el niño está  mal, que llora muchísimo, está muy distante y callado y que en la escuela está aislado de los otros niños y  que se ha orinado en el aula.
En entrevista a la madre esta refiere que realmente decidió irse de la casa y está viviendo en casa de una amiga en otra provincia porque le tiene terror al padre del niño, que éste la maltrata mucho física y psicológicamente, que la amenaza con cortarle la cabeza e incluso una vez le puso un machete en el cuello,  que es muy autoritario y dominante lo que también le trajo problemas con sus relaciones anteriores.  Estos maltratos y agresiones él los realiza sin importarle la presencia del niño, quien ante la situación se pone muy nervioso, ha llegado a orinarse y defecarse en los pantalones y no puede dormir después por varios días.
Refiere la madre que el padre no era muy comunicativo ni afectuoso con el niño y no se ocupaba mucho tampoco de las necesidades económicas, sin embargo desde que ella se fue de la casa ha estrechado sus relaciones con el hijo, mostrándose muy solícito y preocupado por él.

Que pienso:

Que en esta familia hay una severa disfunción que está provocando en el niño  un importante trastorno emocional.
Las relaciones de esta pareja son muy conflictivas, hay presencia de violencia intrafamiliar y hay acusaciones mutuas queriendo responsabilizar ambos al otro padre de los problemas que está presentando el niño. La violencia intrafamiliar es una fuente incuestionable de afectación psicológica en los miembros de la familia y más en los niños que viven en ella.
Los padres deben tratar de relacionarse solo en función del hijo, dejar a un lado los intereses de pareja y las deudas relacionales y apoyar al niño,  que en estos momentos necesita unión, armonía, comprensión y afecto. Y ambos padres están en la obligación de brindárselo, aunque estén separados.
 Esta conducta del padre de buscar acercamiento con el niño y de llevarlo al psicólogo impresiona una  manipulación para aparentar interés por al niño, dar la imagen de preocupado y lograr que la madre regrese por lo afectado que está el niño “ por la separación” cuando en realidad la afectación proviene de la dinámica familiar disfuncional. 

Que recomiendo:

Esta situación de violencia intrafamiliar debe detenerse aunque sea a costo de la separación matrimonial.  Es preferible ver a los padres separados que fajados, aunque ninguna de las dos cosas son positivas.
Ese papá necesita acudir a una terapia para control de la violencia y la agresividad pues no es la primera vez que se afectan sus relaciones de pareja por eso; y ahora está afectando también la salud mental de su hijo. La mejor forma de mostrar afecto es someterse a un tratamiento para ello, más que buscar un tratamiento para el niño.
La madre puede mantener la distancia del padre,  aunque no por eso tiene derecho a alejarlo del niño quien necesita de ambas figuras para su desarrollo, por lo que debe posibilitar la relación entre ellos.
Este niño necesita de una intervención terapéutica para ayudarlo a sobrellevar la separación de sus padres y para disminuir el estrés que le ha provocado presenciar la violencia entre ellos.

De la violencia intrafamiliar pocas veces de habla. Muchas veces el mismo temor a la persona violenta impide pedir ayuda, aunque es una situación muy frecuente que hay que combatir.  ¿Qué piensan ustedes de este caso? ¿Qué soluciones le pueden aportar a esta familia? ¿Cómo ayudar a este niño?

viernes, 1 de agosto de 2014

¡Qué fácil sería todo si yo desapareciera!





Acude a consulta una joven de 22 años con una cara muy compungida refiriendo que no sabe por dónde comenzar a hablar y diciendo que le ha dado por tomar pastillas para matarse. Que ya lo ha hecho en varias ocasiones y que también se le ocurrió tirarse delante de un coche en marcha.

Cuenta esta joven que ya ha tenido tres impulsos suicidas, uno hace 4 años cuando ante un error laboral fue reprendida delante de sus amigos y compañeros, lo cual le generó gran vergüenza y depresión y que ante esa situación se tomó varias pastillas, delante de una amiga refiriéndole que eran para el dolor de cabeza, pero mostrándole la mano llena de píldoras.  La reacción de la amiga fue hacerla vomitar y así evitaron  males mayores.

La segunda ocasión (hace tres meses) fue debido a una discusión insignificante con su novio pero él se puso muy bravo y le dijo que no saldría más con ella,  por lo que una vez en su casa y a la hora de dormir se tomó tres pastillas de somníferos. Refiriendo que pensó que lo quería era “dormir y no despertar más, no morirse” y  al amanecer del otro día se levanto normal, algo somnolienta y sin sufrimiento por la discusión con el novio, pero le contó lo sucedido a un amigo de éste, según refiere “porque tenía que conversarlo con alguien”.

La última vez, muy reciente,  refiere que tras una discusión también muy superficial con el padre se puso a pensar que la culpa de estas discusiones era de ella y que lo mejor que podía hacer era morirse para que su papá no peleara más. Por lo que estando en compañía de una amiga se abalanzó delante de un carro al cruzar la calle y que solo comprendió lo que hacia cuando el carro frenó y la amiga le dio un grito de alerta, trayéndola nuevamente a la realidad.

Esta joven se acaba de graduar de ingeniería en la universidad y enfrenta un futuro laboral prometedor. Tiene una hermana  10 años mayor que no se le enfrenta al padre y ella lo hace por ambas, aunque refiere que por lo general en la casa hay armonía y la madre asume como mediadora en estas discusiones con el padre. Actualmente lleva 10 meses de relación con este novio, quien cambió y reconsideró la idea de dejarla tras conocer de su intento suicida.

Que pienso:

Muchas personas, y esta joven es una de ellas, utilizan la conducta suicida como un juego de manipulación para lograr mover el comportamiento o juicio de las demás personas a su favor, o para tratar de dar solución a problemáticas que no saben enfrentar. Pero realmente no se quieren morir, por lo que asumen métodos muy blandos o en presencia de otras personas que puedan evitar que se complete el acto suicida.

Este tipo de manejo es un riesgo importante, porque a pesar de ser una conducta manipuladora puede llevar por error a la muerte, no deseada en realidad, o puede establecerse como patrón de afrontamiento inadecuado ante las situaciones de vida, hasta el día que falle y ya realmente no haya solución posible.

Este tipo de conducta, por muy manipuladora que parezca, hay que tenerla en cuenta, hay que tratar de modificarla, y hay que evitar que se siga repitiendo como medida de prevención de un acto suicida.

Que le sugiero a la muchacha:


Ante todo debe saber que la muerte no es para nada una forma de resolver los problemas, es una forma de evadirlos y estas no es la mejor manera de afrontar la vida. Hay que fortalecerse y aprender a comunicarse y negociar.

Hay que hacerle comprender su real mecanismo de acción donde ella lo que desea es lograr cambios en otras personas, pero no quiere morirse y hacerle ver el riesgo real que esto puede representar para su vida.

Debe aprender a comunicarse pues es  más posible lograr cambios en otras personas de manera directa,  hablando, planteando lo que molesta y como quisiera que cambiaran las cosas, que dar mensajes indirectos con esta conducta para que las personas “supongan” que ella se siente mal y cambien. Además es mucho más seguro para su vida.

La conducta suicida no es una solución y menos una forma de controlar a los que nos rodean. Es un gran riesgo y hay que tratar de evitarla. ¿Qué le sugieren a esta muchacha? ¿Que otros consejos le pueden dar?



Lecturas recomendadas:


viernes, 11 de julio de 2014

¿Cómo mi novio me soporta?



Hoy vi en consulta a una muchacha de 24 años que no es la primera vez que viene, de hecho esta acudiendo de manera recurrente desde que tenía 19 años, aunque al final siempre abandona el tratamiento y solo regresa cuando se siente muy alterada.

Ella refiere desde la primera consulta que se siente muy mal pues está muy triste y siempre está de mal humor, se molesta por todo, cambia frecuentemente de ánimo, todo la irita y se muestra agresiva con las pocas personas con que se relaciona. Le cuesta trabajo dormir, concentrarse en sus tareas, la mayor parte del tiempo se siente cansada y sin ánimo. Lo que más le preocupa es su novio, con quien lleva ya 8 años de una relación estable, pero que no sabe por qué la aguanta, porque ella reconoce ser insoportable, peleona, aburrida, y sobre todo celosa, al extremo de no dejarlo vivir, le revisa el teléfono cada vez que llega del trabajo para ver llamadas y mensajes hechos, quiere controlarle las relaciones y las actividades, sospecha siempre que la está engañando y en ocasiones ha llegado hasta a agredirlo físicamente en ataques de ira que refiere  no puede controlar.

Esta muchacha es muy poco sociable, tiene problemas por esto en la vecindad, de quienes no se fía y refiere que  están en contra de ella.   Tiene en su patio árboles frutales y cuando su novio llama a los niños del barrio y reparte frutas ella se pone muy brava con él diciéndole que es muy bueno  y que la gente no amerita esa acción. No saluda a la mayoría y se molesta con las personas que le piden favores a su novio y les dice, delante de él,  que se busquen a otra persona y no usen a su hombre, refiriendo que lo suyo nadie se lo toca. Mostrándose así  de posesiva en esto y otras muchas cosas, lo que molesta enormemente a su novio. Él ha hablado mucho con ella para que cambie y ella sabe que tiene razón en lo que le dice, pero a la larga se sigue comportando igual.

Ella sufre mucho por su forma de ser, refiere tener deseos de cambiar, siente que su futuro será un fracaso si sigue así, sin embargo es muy testaruda, caprichosa, se aferra a sus puntos de vista y no asume realmente la necesidad de cambio, pues en el fondo, aunque sufre,  no acepta ser de otra manera, es muy soberbia, defiende mucho sus posiciones y muestra un pensamiento muy rígido.

Es una buena muchacha,  trabajadora, cuidadosa de las cosas del hogar, pero su carácter, según refiere, es su perdición. Siente que no se puede controlar, que es muy impulsiva que es realmente insoportable y que no sabe por qué él la aguanta, por lo que siempre piensa que la engaña o que pronto se aburrirá de ella y la dejará. 

Refiere que esta forma de ser le está dando problemas desde niña y que ya a la edad de 8 ó 10 años la mamá la llevaba al psicólogo por presentar problemas en la escuela, en sus relaciones y en su participación en las actividades escolares.

Que pienso:

Esta muchacha tiene un problema importante en su carácter que puede estar bordeando un trastorno de personalidad. Por lo que es bastante difícil que cambie, aunque su forma de ser no le guste.

Ella tiene también grandes dificultades en su auto estima, valorándose siempre en negativo, viendo solo sus defectos, considerándose poco atractiva y  poco inteligente. Esta auto estima tan baja es lo que provoca que se muestre tan insegura y celosa en la relación, pues considera que siempre habrá alguien mucho mejor que ella y que su novio la sustituirá pronto.

En este caso también se pueden apreciar déficits en habilidades sociales como el establecimiento y manejo de  las relaciones interpersonales  y el control de los impulsos.

Ella tiende a depositar los problemas en las demás personas y responsabilizarles por su actitud. Justificando su forma de actuar y asumiendo los comentarios y consejos que se le hacen según su conveniencia y coincidencia o no con su forma de pensar.  Mostrando muy poca receptividad ante aquello con lo que no concuerda.

Que le recomiendo a esta muchacha:

Ante todo explicarle lo estable que se hacen a estas edades las características de personalidad para reajustar sus expectativas de cambio, ella debe saber que no le será fácil cambiar, aunque se lo proponga, aunque en realidad no lo ha hecho. Ella debe conocerse y aceptarse tal y como es y tratar de asumir su forma de ser. Aprendiendo a controlar sus impulsos y a aceptar otros puntos de vista.

Debe valorar con más profundidad sus aspectos positivos, que tiene muchos, hay que insistir en que busque sus cualidades y no centrarse tanto en sus defectos. Posiblemente su pareja le vea más cualidades de las que ella misma es capaz de verse. Además ella es una joven bonita, cuidadosa de su imagen, responsable y trabajadora. Una relación de ocho años  no se sustenta si no se encuentra en la persona que tenemos al lado suficientes aspectos favorables que palien sus defectos. Todos tenemos defectos hay que aceptarlos y saber lidiar con ellos.

Dentro de los aspectos que debe trabajar para cambiar está esa necesidad de control sobre su novio, debe tener más confianza en que si llevan ocho años de relación ha de haber algo que lo ata. Que si no encontrara en ella algo gratificante no mantendría la relación. Pues no hay ninguna ganancia de otro tipo, ni más compromiso que el deseo de llevar un proyecto de vida en común y él es un joven con sus virtudes que muy bien encontraría una nueva relación si se lo propusiera.

Ella debe ser más receptiva a las recomendaciones e indicaciones de los profesionales pues es la única manera de lograr mayor control sobre sus impulsos y emociones y de lograr desarrollar las habilidades sociales que necesita, que son  posibles de lograr si realmente asume la necesidad de cambio y deja de justificar su conducta. Debe asumir con más responsabilidad su propio cambio, no atribuyendo las causas de lo que pasa a los que la rodean.

A veces sufrimos en la vida porque no aceptamos como somos, a veces sufrimos porque queremos cambiar pero no hacemos mucho por lograrlo. Los celos y la inseguridad lejos de ayudarnos nos afectan y esta muchacha sufre, pero en el fondo se mantiene igual porque rígidamente considera que tiene la razón en su forma de pensar y actuar. ¿Quién no ha tropezado de cerca con personas así? ¿Qué mas orientarle para ayudarla?