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miércoles, 22 de abril de 2015

¡Qué vergüenza me da estar enfermo!


soledad, parkinson, adulto mayor, autoestima, calidad de vida,confianza, estres, falta de confianza, miedos, problemas familiares, vejez

Acude a mi consulta un adulto masculino de 68 años de edad, quien refiere estar muy afectado por su situación de vida, se siente muy triste, deprimido, refiere que se siente en una situación tan desfavorable y sin salida que  si no fuera una cobardía se quitaría la vida.

Me cuenta que  hace 3 años cuando se jubiló, con todas sus expectativas de disfrutar su vejez junto a su esposa y en plenas facultades físicas y mentales, se le presentó de pronto una situación de salud de su esposa que le generó tanto estrés que a partir de ese momento no pudo controlar más los temblores de las manos y pies, por lo que después de un tiempo decidió estudiarse el síntoma  y resultó un diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, por lo cual se atiende actualmente con el neurólogo.

Tiene varios hijos y nietos pero todos han emigrado a otro país y su esposa hace un año fue de visita a verlos y se quedó allá, por lo que ahora está solo, y se siente muy limitado por su enfermedad y sobre todo por su incapacidad genérica de hacer ninguna de las tareas de la casa como cocinarse, lavar y limpiar.  Esto lo ha dejado en una situación de desamparo, inutilidad y dependencia que le cuesta mucho trabajo asumir y afrontar. En sus planes está reunirse con su familia en el extranjero pero le han negado ya la visa en varias ocasiones y ahora debe esperar al menos un año para que su hijo logre la ciudadanía y lo reclame.

Su familia le manda una mesada económica, independientemente de su pensión de jubilación pero aún así le es insuficiente para contratar a alguien que le haga las tareas del hogar, sin embargo ha resuelto en parte este problema pues una pariente le hace comida  a veces para varios días y le lava la ropa y contrató a una persona para que le haga la limpieza en la casa. Sin embargo reconoce  que la enfermedad no lo limita para realizarlas, pero que él como hombre nunca aprendió a hacerlo y además no le gusta este tipo de tareas por lo que cada vez que termina una comida sufre pensando que tiene que hacer la próxima, pues él nunca se ha metido en la cocina porque eso es de hombres ¨cazueleros¨ y su esposa siempre lo ha tenido acostumbrado a no hacer nada de eso.  

Sin embargo lo que más le preocupa y lo atormenta es su enfermedad, en la casa se siente muy solo pero no quiere salir a ningún lado porque se avergüenza de sus temblores, le da pena que lo vean temblar, que se burlen de él  y que lo vean enfermo y frágil. Piensa que no ha podido disfrutar su jubilación pues enseguida se enfermó y ve la enfermedad, de la cual ya lleva 3 años de diagnosticado, como una desgracia de la cual  solo podrá salir con la muerte. 

Que pienso:

Esta persona adulta mayor tiene varios problemas que lo están afectando, ante todo la soledad. A esta edad la compañía es muy importante, y en su caso particular el estar alejado de su familia por causas ajenas a su voluntad  lo hacen sentirse más solo e impotente ante la situación.

El problema de la enfermedad es real, pero no lo incapacita tanto como sus prejuicios que le imponen mayor dependencia y minusvalía que la propia enfermedad.  Así como los complejos  que tiene de verse enfermo y sometido al que dirán de los demás.
 
Que le aconsejo a esta persona:

Ante todo que asuma la soledad como algo transitorio, que la futura reunificación con su familia no es algo inmediato pero si muy próximo, y que tiene por delante todo un cambio de vida rodeado de esposa, hijos y nietos. Visión de la que debe aferrarse para luchar y ver con optimismo el futuro.

Que la enfermedad,  al ser crónica lo acompañará por el resto de su vida y en esos casos la persona debe asumirla y adaptarse a ella tratando de mantener los tratamientos indicados y la salud compensada.  Que para nada debe avergonzarse por estar enfermo ya que por lo general las personas comprenden y no se burlan, y si así fuera, él tiene que pasar por encima de eso y pensar que esa persona que se burla es más infeliz que él y tiene más problemas al no ser capaz  ni de comportarse socialmente de una manera adecuada.

El debe dejar a un lado cualquier complejo con relación a sus temblores y salir a la calle, relacionarse con personas que le agraden, compartir actividades que lo relajen y motiven y así el tiempo pasará más rápido y con más calidad y satisfacción. Que nada de esto se lo impide su enfermedad, sólo su actitud y temor a la burla. 

Que muchas enfermedades crónicas empiezan en la tercera edad, como a él, pero muchas otras comienzan antes y que él ha podido tener una vida activa y fructífera disfrutando cada momento, que esto no debe detener su disfrute de la vida, pues solo debe mantener su tratamiento y cuidarse más, no limitarse.

Que aunque sus prejuicios de género lo han invalidado bastante, por ahora ha encontrado cierta solución a la realización de las tareas del hogar y que debe decidir si prefiere seguir así, aunque sea más dependiente de otras personas, o pasar por alto estos prejuicios machistas y asumir estas labores a su manera y logrando más independencia. 

Creo que estos prejuicios de género también están en la base de sus complejo por la enfermedad al exigirse como hombre la imagen de alguien siempre fuerte, invulnerable, y con control, haciéndolo sentir muy mal la vulnerabilidad que siente ahora, el poco control de sus extremidades, y la sensación de debilidad que proyecte a los que lo rodean, afectando la imagen de ¨hombre¨ con la que ha vivido. Tiene que comprender que ser hombre o mujer no exime de ser un ser humano y que ante todo debemos saber que somos vulnerables, que no siempre tenemos que ser fuertes, que tenemos derecho a mostrar debilidad, que no siempre hay que estar y mostrarse como  una columna  de mármol.

La enfermedad presupone la pérdida de la salud y ante toda pérdida se asume un proceso de duelo, sin embargo  hay que saber adaptarse a ella y sobrellevarla, no permitiendo que afecte  más de lo necesario y en ese proceso hay que tratar evitar que muchos otros factores como los miedos, los prejuicios y las circunstancias de la vida  incrementen los daños que la enfermedad pueda ocasionar. 

Todos estamos expuestos a padecer cualquier enfermedad. ¿Cómo la hemos asumido? ¿Cómo la asumiremos? Cada uno ha buscado sus recursos propios, a partir de ahí? ¿Qué podemos aportarle a esta persona que lo ayude a afrontar de manera más eficiente su enfermedad? ¿Qué le sugerirían?

miércoles, 15 de abril de 2015

¿Cómo puedo ayudar a mi hija?

adolescencia, salud, miedos, problemas familiares,desmayos

Llega a consulta una madre con su hija de 15 años refiriendo que la adolescente es muy dependiente de ella, que está presentando muchos temores y preocupaciones por su salud y su estado físico. Que ya le han dado varios desmayos  y tiene mucho miedo de que le pase algo en la calle, pero que le han hecho todo tipo de estudios  y no encuentran una razón médica que justifique estos desmayos  por lo que le recomendaron ir a un psicólogo.

Refiere que esto comenzó hace aproximadamente 3 años a raíz del  fallecimiento de la abuela quien estuvo en la casa en estado terminal por varios meses, siendo este un periodo  muy fuerte para toda la familia que demandó mucho esfuerzo y dedicación a la madre por ser la principal cuidadora. A partir de esta fecha la hija comenzó a presentar los desmayos, el temor a salir a la calle pues no solo le preocupaba su salud, sino que también le daba mucha pena que esto le sucediera en público.  Está muy irritable y demanda mucho la compañía y atención de la madre.

Por lo que se pudo explorar en consulta esta adolescente ha presentado siempre dificultades para relacionarse con las personas , refiere que los demás la miran mal, que la creen pesada y que no cae bien, por lo que evita las relaciones. Refiere que se siente insegura, con poca confianza en sí misma y que se altera fácilmente cuando no puede hacer todo lo que quiere.  Sufre por no ser perfecta o alguien “grande” como desearía.  No tiene resultados satisfactorios en la escuela porque no está muy motivada  y no se esfuerza  en los estudios,  lo cual reconoce y refiere además tener varios novios lo cual la hace sentir muy importante y bella.

Que pienso:

Esta adolescente esta en un periodo muy importante del desarrollo psicológico, lo que pudiera justificar en alguna medida parte de los síntomas o comportamientos que preocupan a la madre que son propios de la adolescencia como la inseguridad, las dificultades en las relaciones interpersonales, la auto exigencia exagerada, la inestabilidad en las relaciones de pareja  y la dependencia.

Es importante tener en cuenta el momento de aparición de los desmayos  que coincide con la muerte de la abuela, lo cual puede ser un acontecimiento muy estresante y más aun si se valora el sobre estrés familiar mantenido durante el período final de la vida de la misma. Este espacio de tiempo hizo que la madre priorizara y derivara los cuidados y la atención hacia la abuela, lo cual puede haber sido percibido por la adolescente como un alejamiento afectivo o poca atención a ella y sus problemas por parte de la madre. Esto puede ser suficiente causa para que la adolescente de manera inconsciente busque en esos desmayos un mecanismo para llamar nuevamente la atención de la madre hacia su persona. 

 Esta muchacha, aunque aun es muy joven está muy inmadura todavía, lo que se observa en la necesidad de atención que busca en la madre y en las varias parejas que tiene como fuente de  auto afirmación. También se observa en las metas futuras ilusorias y vanas que se traza como ser alguien grande y ser perfecta y en la intolerancia que muestra ante las frustraciones, al alterarse cuando las cosas no salen como desea  o no puede hacer todo lo que quiere.

Que le aconsejaría a esta madre:

Ante todo reforzarle la idea de que la hija debe seguir un tratamiento psicoterapéutico para evitar que esta conducta se mantenga y se convierta en un síntoma ansioso que la lleve, en un futuro, a un trastorno de ansiedad mas estructurado.

Este tratamiento psicoterapéutico también iría encaminado a lograr una maduración personológica de la muchacha. Reforzando la confianza en sí misma, potenciando su independencia, enseñándole a ajustar sus expectativas futuras y a  fortalecerse ante las frustraciones de la vida.

La madre debe tratar de dar atención a la hija, sin mostrar mucha angustia por la situación para que no le demuestre que puede ser manipulada por ella, ni pueda interpretarlo como una ganancia secundaria. Debe atender sus necesidades materiales y afectivas de manera real pero sin desbordamiento y ayudarla a relacionarse mejor y a ser más estable  en sus relaciones de pareja, exigiéndole más dedicación a sus estudios.

Los hijos son una gran fuente de preocupación, a veces nos sentimos sin recursos para ayudarlos. Es muy válido en estos casos buscar ayuda especializada.  ¿Qué consejos le darían ustedes a esta mamá?

miércoles, 25 de marzo de 2015

Dra., ¡Exíjale a mi hija que se ocupe de mí!

psicologia,adulto mayor, vejez satisfactoria

Asiste a consulta una señora de 65 años con evidente deterioro físico, y bastante descuidada refiriendo que está muy mal, que está enferma y no tiene quien la ayude, que ella viene a ver si la pueden ayudar a convencer a su hija, de 50 años, que se ocupe de ella. Que tiene pendientes muchos exámenes médicos para confirmarle un diagnóstico y ponerle un tratamiento pero que no ha podido realizarlos por no tener quien la acompañe.

Esta señora refiere que tuvo esta hija muy joven, a los 15 años producto de una violación, que la crió sola, con ayuda de su mamá y que lleva sus apellidos pues la persona que la violó, aunque era conocido, negó toda responsabilidad en el hecho y jamás se ocupó de esa niña. Esta señora se enorgullece contando que nunca ha trabajado, que toda su vida la ha dedicado al cuidado de otras personas, de una tía enferma, de su madre anciana hasta que falleció, y de algunos familiares que necesitaban de ella. Sin embargo lamenta que ahora que está vieja y enferma no tiene a nadie pues su hija no la quiere ayudar, se va varios días seguidos de la casa, no le quiere cocinar, solo está pendiente de la ropa de moda, los maridos y su negocio  y se muestra muy ambivalente con ella dándole afecto y besos en ocasiones y en otras dejándola totalmente desamparada. Ahora ha vendido los artículos electrodomésticos  de la casa pues refiere que le va mal en el negocio, ella no se explica en que gasta ese dinero, pues no trae, ni aporta nada para la casa.

Por lo que me explica se puede apreciar que la relación familiar siempre fue conflictiva entre estas tres mujeres (abuela-madre-hija) la casa la tienen dividida a la mitad para no chocar y cada una tiene su parte; la madre vivía con la abuela  a quien cuidaba y la hija vivía en el otro espacio con su pareja de turno, ésta nunca hizo familia,  ni tuvo hijos. La señora expresa de manera solapada un reproche a su hija diciendo que ya la perdonó, pero que ella teme que dejó morir a su abuela y muestra cierta sospecha de que no fue totalmente accidental, refiriendo que ella siempre la cuidaba y estaba bien pero tuvo que ausentarse tres días y la dejó al cuidado de la hija y cuando regresó ésta había fallecido. Refiere también que la hija expresaba en aquel momento que se alegraba que la abuela hubiese muerto pues era una carga muy grande e iba a acabar con ellas y que la odiaba mucho. Que ella no entiende por qué su hija actuaba de esa manera. También le reprocha el tener relaciones muy cercanas actualmente con su padre biológico, cuando él fue tan malo con ella y nunca les ayudó en su infancia, pero que también ya lo ha perdonado.

Indagando en otras posibles fuentes de apoyo la señora me refiere que es cristiana y que ha pedido ayuda a su congregación pero no la recibe por  lo que se ha distanciado de ellos. También refiere que las pocas amistades que tenía se han muerto o tienen sus propios problemas y no la pueden ayudar y que los vecinos todos son nuevos y no sienten ningún compromiso con ella como para ayudarla. Que quien único la puede ayudar es su hija y que ella quiere que yo la cite y la convenza de que tiene que hacerlo.

Al explorar las fuentes de ingreso refiere que tiene un seguro social que la ampara económicamente aunque es insuficiente. Le sugiero comenzar a hacer la gestión para que se le incorpore al hogar de ancianos de forma semipresencial,  asistiendo durante el día y regresando en la noche a la casa, donde le garantizan almuerzo, merienda, compañía  y actividades , pero se negó rotundamente alegando que allí solo hay viejos achacosos y que ella no puede estar entre esa gente. Así como también se negó a la idea de integrarse al grupo de abuelos de la comunidad, donde se realizan actividades frecuentes y hay mucha cohesión grupal y ayuda mutua, refiriendo que todo eso le quedaba muy lejos de su casa.
 
Que pienso:

Esta señora aunque aparenta un deterioro físico grande y mucha más edad de la que tiene, solo tiene 65 años por lo que, aunque es adulta mayor, aun tiene vida por delante y posibilidades de valerse por sí misma.

Ella tiene una dependencia muy grande de la hija, al parecer siempre fue dependiente de alguien, nunca trabajo,  no hizo una vida propia, siempre se dedicó a otras personas principalmente a la madre. Y ahora no halla un soporte, al no encontrar en su hija la conducta que ella considera adecuada, dedicándole la vida a ella.

Esta señora niega toda posibilidad de ayuda de otras personas, al considerar que es obligación de su hija hacerlo, limitándose así las  posibilidades de apoyo social que tanto necesita. Y quiere lograr esta ayuda, aunque sea imponiéndoselo y acudiendo a  otras personas y profesionales para que se lo exijan.

La señora está centrada en la única idea de que su hija es la responsable de ocuparse de ella. Renunciando a la toma de una postura activa en su auto cuidado y desechando todas las alternativas que le ofrece la comunidad para ayudarla. Es posible que sea esta característica de dominancia, imposición y rigidez en la forma de pensar lo que haya deteriorado desde mucho antes las relaciones madre –hija.

Que le sugerí a esta señora:

Ante todo  le expliqué que el cariño no se exige, que los profesionales de la salud poco derecho tenemos a exigirle a su hija esa dedicación que ella desea y no ha sabido o podido cultivar. Que trataría de hablar con su hija para comprender mejor la situación y escuchar su punto de vista, aunque no podía exigirle lo que ella deseaba.

Que realmente considero que necesita ayuda, pues está muy carente de apoyo social, pero que tiene que tratar  de buscar nuevas redes para esto y no depositar todas las expectativas en su hija. Por lo que debe reconsiderar la posibilidad de integrarse a algunas de las opciones que se le ofrecieron  en la comunidad para tener un nuevo entorno, otras personas a su alrededor y muchas de sus necesidades de compañía, afecto e incluso alimentación cubiertas de esta manera. Que no debe cerrarse a esa posibilidad pues estas opciones mejorarían mucho su calidad de vida.

Que deje de observarse en posición de víctima y asuma una postura más activa e independiente, responsabilizándose con su vida, acercándose nuevamente a su congregación religiosa,  interactuando con los vecinos, buscando nuevas personas que puedan darle cierta ayuda, para poder prescindir de la ayuda de su hija como único recurso.

Llegar a la vejez no es un problema, es un éxito. La familia es una importantísima fuente de apoyo en cualquier etapa de la vida y en la adultez mayor se potencia su importancia. Sin embargo debemos recurrir a todas las fuentes de apoyo posibles para obtener en estas edades una vida con la mayor calidad y disfrute posible.  ¿Qué piensan de este caso? ¿Esta situación podría resolverse de otras maneras? ¿Qué le sugerirían a esta señora?