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miércoles, 15 de abril de 2015

¿Cómo puedo ayudar a mi hija?

adolescencia, salud, miedos, problemas familiares,desmayos

Llega a consulta una madre con su hija de 15 años refiriendo que la adolescente es muy dependiente de ella, que está presentando muchos temores y preocupaciones por su salud y su estado físico. Que ya le han dado varios desmayos  y tiene mucho miedo de que le pase algo en la calle, pero que le han hecho todo tipo de estudios  y no encuentran una razón médica que justifique estos desmayos  por lo que le recomendaron ir a un psicólogo.

Refiere que esto comenzó hace aproximadamente 3 años a raíz del  fallecimiento de la abuela quien estuvo en la casa en estado terminal por varios meses, siendo este un periodo  muy fuerte para toda la familia que demandó mucho esfuerzo y dedicación a la madre por ser la principal cuidadora. A partir de esta fecha la hija comenzó a presentar los desmayos, el temor a salir a la calle pues no solo le preocupaba su salud, sino que también le daba mucha pena que esto le sucediera en público.  Está muy irritable y demanda mucho la compañía y atención de la madre.

Por lo que se pudo explorar en consulta esta adolescente ha presentado siempre dificultades para relacionarse con las personas , refiere que los demás la miran mal, que la creen pesada y que no cae bien, por lo que evita las relaciones. Refiere que se siente insegura, con poca confianza en sí misma y que se altera fácilmente cuando no puede hacer todo lo que quiere.  Sufre por no ser perfecta o alguien “grande” como desearía.  No tiene resultados satisfactorios en la escuela porque no está muy motivada  y no se esfuerza  en los estudios,  lo cual reconoce y refiere además tener varios novios lo cual la hace sentir muy importante y bella.

Que pienso:

Esta adolescente esta en un periodo muy importante del desarrollo psicológico, lo que pudiera justificar en alguna medida parte de los síntomas o comportamientos que preocupan a la madre que son propios de la adolescencia como la inseguridad, las dificultades en las relaciones interpersonales, la auto exigencia exagerada, la inestabilidad en las relaciones de pareja  y la dependencia.

Es importante tener en cuenta el momento de aparición de los desmayos  que coincide con la muerte de la abuela, lo cual puede ser un acontecimiento muy estresante y más aun si se valora el sobre estrés familiar mantenido durante el período final de la vida de la misma. Este espacio de tiempo hizo que la madre priorizara y derivara los cuidados y la atención hacia la abuela, lo cual puede haber sido percibido por la adolescente como un alejamiento afectivo o poca atención a ella y sus problemas por parte de la madre. Esto puede ser suficiente causa para que la adolescente de manera inconsciente busque en esos desmayos un mecanismo para llamar nuevamente la atención de la madre hacia su persona. 

 Esta muchacha, aunque aun es muy joven está muy inmadura todavía, lo que se observa en la necesidad de atención que busca en la madre y en las varias parejas que tiene como fuente de  auto afirmación. También se observa en las metas futuras ilusorias y vanas que se traza como ser alguien grande y ser perfecta y en la intolerancia que muestra ante las frustraciones, al alterarse cuando las cosas no salen como desea  o no puede hacer todo lo que quiere.

Que le aconsejaría a esta madre:

Ante todo reforzarle la idea de que la hija debe seguir un tratamiento psicoterapéutico para evitar que esta conducta se mantenga y se convierta en un síntoma ansioso que la lleve, en un futuro, a un trastorno de ansiedad mas estructurado.

Este tratamiento psicoterapéutico también iría encaminado a lograr una maduración personológica de la muchacha. Reforzando la confianza en sí misma, potenciando su independencia, enseñándole a ajustar sus expectativas futuras y a  fortalecerse ante las frustraciones de la vida.

La madre debe tratar de dar atención a la hija, sin mostrar mucha angustia por la situación para que no le demuestre que puede ser manipulada por ella, ni pueda interpretarlo como una ganancia secundaria. Debe atender sus necesidades materiales y afectivas de manera real pero sin desbordamiento y ayudarla a relacionarse mejor y a ser más estable  en sus relaciones de pareja, exigiéndole más dedicación a sus estudios.

Los hijos son una gran fuente de preocupación, a veces nos sentimos sin recursos para ayudarlos. Es muy válido en estos casos buscar ayuda especializada.  ¿Qué consejos le darían ustedes a esta mamá?

miércoles, 8 de abril de 2015

Han traumatizado a mi hijo

violencia infantil
 
En consulta veo a una mamá que trae a su niño de 4 años pues cree que el niño ha quedado traumatizado después de una situación de abuso lascivo que sufrió hace seis meses cuando una vecina lo puso a realizar juegos sexuales con una niña de cinco años, también vecina, mientras ella miraba lo que sucedía. La madre se enteró de esta situación pues el niño se lo contó e inmediatamente hizo una denuncia a la policía y a menores para que tomaran medidas con esta adulta. La situación conllevó que los niños fueran entrevistados por personal calificado en un centro  especializado de violencia infantil y la vecina fuera sancionada a 7 años de privación de libertad tras un juicio.

Los especialistas de dicho centro no le dieron seguimiento al niño pues según expresa la madre le explicaron que en ese momento no era necesario y que lo observara a ver si tras un tiempo el niño  presentaba algún problema y en ese caso lo atenderían.

Han trascurrido seis meses de la situación y la madre está muy preocupada pues el niño tiene ideas y juegos sexuales muy frecuentes, casi todo el día se lo pasa en esa actividad,  acosa a sus amiguitas y vecinas diciéndoles que son sus novias y les quiere dar besos en la boca. Se frota contra la pared y la besa, se manipula los genitales y busca que su hermanito de un año también lo haga en forma de juego.   Toda esta explicación la da la madre delante del niño quien se muestra en todo momento muy interesado en lo que están hablando de él. Le pregunté a la madre si esta preocupación sobre el niño la comentaban en la familia  o con otras personas delante del niño y dijo que sí, que todo el mundo estaba muy preocupado por eso y que en la casa ese era el tema central de conversación.

Que pienso:

Indiscutiblemente esta vivencia ha dejado una huella importante en este niño que le ha provocado un trastorno de las emociones y el comportamiento.

La constante conversación de la familia  y los vecinos sobre el tema no ha permitido que el niño olvide lo sucedido y lo mantenga aun fresco y vivo en su memoria.

No se puede dejar de tener en cuenta que esto sucedió a los 6 meses de nacido su nuevo hermano y le dio nuevamente la centralidad que había perdido con su nacimiento.

Que recomiendo:

La situación debe dejar de ser tratada constantemente y cuidarse mucho de que el niño escuche nuevos comentarios u opiniones sobre lo sucedido, para poder enfriar la situación y que vaya poco a poco perdiendo centralidad e importancia  a los ojos del niño.

Los padres deben darle mucha atención y afecto para que sienta que su familia lo apoya porque lo quiere y porque es muy importantes para ellos, pero no porque tienen lastima o están muy preocupados por lo que le pasó. Esto ayudaría a que no buscara centralidad con conductas llamativas. También ayudaría a que no se sienta desplazado por el nuevo hermano.

Hay que tratar de mostrarse indiferente y brindarle actividades más motivantes en los momentos que él está con estas conductas sexuales para desviarle la atención de la misma de una manera indirecta, sin regañarlo ni decirle que no haga eso y así evitar un reforzamiento de la misma.

Hay que brindar a este niño una estimulación activa, desarrollar nuevos intereses, buscar juegos y actividades nuevas que lo mantengan entusiasmado, entretenido y que le sirvan de aprendizaje de nuevas formas de distracción  e interacción  con otros niños y adultos.

En caso que el niño no mejore con lo orientado debe ser seguido por ese centro especializado para revertir el daño ocasionado en el desarrollo de su personalidad.