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miércoles, 15 de abril de 2015

¿Cómo puedo ayudar a mi hija?

adolescencia, salud, miedos, problemas familiares,desmayos

Llega a consulta una madre con su hija de 15 años refiriendo que la adolescente es muy dependiente de ella, que está presentando muchos temores y preocupaciones por su salud y su estado físico. Que ya le han dado varios desmayos  y tiene mucho miedo de que le pase algo en la calle, pero que le han hecho todo tipo de estudios  y no encuentran una razón médica que justifique estos desmayos  por lo que le recomendaron ir a un psicólogo.

Refiere que esto comenzó hace aproximadamente 3 años a raíz del  fallecimiento de la abuela quien estuvo en la casa en estado terminal por varios meses, siendo este un periodo  muy fuerte para toda la familia que demandó mucho esfuerzo y dedicación a la madre por ser la principal cuidadora. A partir de esta fecha la hija comenzó a presentar los desmayos, el temor a salir a la calle pues no solo le preocupaba su salud, sino que también le daba mucha pena que esto le sucediera en público.  Está muy irritable y demanda mucho la compañía y atención de la madre.

Por lo que se pudo explorar en consulta esta adolescente ha presentado siempre dificultades para relacionarse con las personas , refiere que los demás la miran mal, que la creen pesada y que no cae bien, por lo que evita las relaciones. Refiere que se siente insegura, con poca confianza en sí misma y que se altera fácilmente cuando no puede hacer todo lo que quiere.  Sufre por no ser perfecta o alguien “grande” como desearía.  No tiene resultados satisfactorios en la escuela porque no está muy motivada  y no se esfuerza  en los estudios,  lo cual reconoce y refiere además tener varios novios lo cual la hace sentir muy importante y bella.

Que pienso:

Esta adolescente esta en un periodo muy importante del desarrollo psicológico, lo que pudiera justificar en alguna medida parte de los síntomas o comportamientos que preocupan a la madre que son propios de la adolescencia como la inseguridad, las dificultades en las relaciones interpersonales, la auto exigencia exagerada, la inestabilidad en las relaciones de pareja  y la dependencia.

Es importante tener en cuenta el momento de aparición de los desmayos  que coincide con la muerte de la abuela, lo cual puede ser un acontecimiento muy estresante y más aun si se valora el sobre estrés familiar mantenido durante el período final de la vida de la misma. Este espacio de tiempo hizo que la madre priorizara y derivara los cuidados y la atención hacia la abuela, lo cual puede haber sido percibido por la adolescente como un alejamiento afectivo o poca atención a ella y sus problemas por parte de la madre. Esto puede ser suficiente causa para que la adolescente de manera inconsciente busque en esos desmayos un mecanismo para llamar nuevamente la atención de la madre hacia su persona. 

 Esta muchacha, aunque aun es muy joven está muy inmadura todavía, lo que se observa en la necesidad de atención que busca en la madre y en las varias parejas que tiene como fuente de  auto afirmación. También se observa en las metas futuras ilusorias y vanas que se traza como ser alguien grande y ser perfecta y en la intolerancia que muestra ante las frustraciones, al alterarse cuando las cosas no salen como desea  o no puede hacer todo lo que quiere.

Que le aconsejaría a esta madre:

Ante todo reforzarle la idea de que la hija debe seguir un tratamiento psicoterapéutico para evitar que esta conducta se mantenga y se convierta en un síntoma ansioso que la lleve, en un futuro, a un trastorno de ansiedad mas estructurado.

Este tratamiento psicoterapéutico también iría encaminado a lograr una maduración personológica de la muchacha. Reforzando la confianza en sí misma, potenciando su independencia, enseñándole a ajustar sus expectativas futuras y a  fortalecerse ante las frustraciones de la vida.

La madre debe tratar de dar atención a la hija, sin mostrar mucha angustia por la situación para que no le demuestre que puede ser manipulada por ella, ni pueda interpretarlo como una ganancia secundaria. Debe atender sus necesidades materiales y afectivas de manera real pero sin desbordamiento y ayudarla a relacionarse mejor y a ser más estable  en sus relaciones de pareja, exigiéndole más dedicación a sus estudios.

Los hijos son una gran fuente de preocupación, a veces nos sentimos sin recursos para ayudarlos. Es muy válido en estos casos buscar ayuda especializada.  ¿Qué consejos le darían ustedes a esta mamá?

miércoles, 1 de abril de 2015

Dice mi abuela que yo soy homosexual


adolescencia, homosexualidad, problemas familiares, confianza

Viene a consulta una señora refiriendo que su nieta de 8 años hace más o menos 15 días está presentando una gran desmotivación hacia la escuela, no quiere ir a la escuela, se muestra distante en el aula, no quiere participar en las actividades y está muy intranquila. A la niña siempre le había gustado la escuela, y no había presentado ningún problema de rechazo nunca. Vive con su abuela desde los 3 años cuando sus padres se divorciaron y cada uno formó una nueva familia.

También relató la abuela que en la escuela una niña la llamo aparte y le dijo que su nieta era novia de otra niña del aula y que se había besado en la boca con ella. Pero que esta situación ella la había resuelto hablando con la maestra y llamando a los padres de la otra niña para  una reunión en la escuela, con este tema como punto central. (A partir de lo cual la situación se hizo de dominio público y todos los niños del aula la manejan).

En entrevista con la niña se observa el tema de la sexualidad es algo muy motivante para ella, refiere que sabe que está en el psicólogo por la situación que se dio de “hacer el amor con otra niña” pero que lo había hecho obligada porque esa niña era más gorda que ella y la amenazó con pegarle.  La niña se mantuvo todo el tiempo muy motivada a hablar del tema de la sexualidad y que ella sabia como se hacía porque una amiguita había visto a sus padres y le contó y que ella también había visto a su mamá hacerlo; además porque ella veía películas donde salía la gente desnuda y haciendo el amor, pero que primero había que ponerse un condón para no tener hijos. 

 Al preguntarle que era hacer el amor, ella no supo responder y dijo que eso de besar a otra niña era hacer el amor, que ella lo hacía desde el circulo infantil (o guardería) y sus amiguitos tambien, que se escondían en el baño y a veces algunas niñas hasta se quitaban la ropa, pero ella no y que en el círculo ella lo hacía con hembras, pero también con varones por lo que no le gustaba que sus amiguitos le dijeran “tortillera” y que por eso no quería ir a la escuela

La niña comentó que su abuela le había regañado y explicado que hacer eso era ser “homosexual” y además no la dejaba hablar de esas cosas, ni que su prima, que ya había tenido su primera menstruación, le explicara qué era eso pues ella era muy niña aun para saber esas cosas. 

La madre expresó que lo que más le preocupaba era que lo hiciera con niñas y no con niños y que realmente fuera homosexual y negó que la niña la hubiera visto nunca en esa situación. 

Que pienso: 

Ha habido manejo inadecuado de la situación  lo que avergonzó a  la niña y generó que fuera objeto de burla, evaluación y crítica de sus compañeritos de aula.

Los familiares tienen muchos prejuicios con el tema de la sexualidad que les impide dar una adecuada orientación sexual a la niña, provocando mayor motivación y morbo hacia estos temas. Además  de no protegerla de contenidos televisivos inadecuados para su edad.
La niña realmente no tiene una desmotivación hacia los estudios, sino que esta rechazando la interacción social con estos compañeros que la ofenden y se burlan de ella y no sabe cómo afrontar esta situación tan bochornosa.

Que recomiendo: 

Ante todo hay que trabajar con esa familia para que sean capaces de darle una adecuada orientación sexual, posibilitar la comunicación sobre estos temas y eliminar muchos prejuicios y desconocimientos que pudieran afectar la futura vida sexual de la niña.

La familia debe saber que la conducta manifestada por la niña no es una respuesta a su orientación sexual sino un juego, más agradable por ser prohibido, pero que en el fondo no es más que una imitación de la conducta adulta propia del juego infantil a estas edades. 

Que la orientación sexual no se definirá hasta que haya un mayor desarrollo de su personalidad, pero que ante todo deben evitar confundirla metiendo en su cabeza que es homosexual o dándole tanta relevancia al asunto. Aunque si en un futuro lo fuera habría que aceptar su orientación sexual y ayudarla a ser feliz , pero que los acontecimientos actuales no apuntaban necesariamente a esto.

La niña debe saber que no ha hecho nada malo y que no tiene nada de que avergonzarse pero que debe evitar volver a hacerlo dado sus amiguitos se seguirían burlando de ella si esto sucede y que es mal visto.

A la niña se le explicó todo esto y se le dieron recursos para evitar ser importunada por sus amiguitos, sobre todo no mostrándose molesta, ni responder a estas provocaciones infantiles pues ellos están equivocados en sus acusaciones.

Deben velar por los contenidos de las películas y materiales que la niña ve en la televisión y evitar exponerla a situaciones de adultos.

viernes, 1 de agosto de 2014

¡Qué fácil sería todo si yo desapareciera!





Acude a consulta una joven de 22 años con una cara muy compungida refiriendo que no sabe por dónde comenzar a hablar y diciendo que le ha dado por tomar pastillas para matarse. Que ya lo ha hecho en varias ocasiones y que también se le ocurrió tirarse delante de un coche en marcha.

Cuenta esta joven que ya ha tenido tres impulsos suicidas, uno hace 4 años cuando ante un error laboral fue reprendida delante de sus amigos y compañeros, lo cual le generó gran vergüenza y depresión y que ante esa situación se tomó varias pastillas, delante de una amiga refiriéndole que eran para el dolor de cabeza, pero mostrándole la mano llena de píldoras.  La reacción de la amiga fue hacerla vomitar y así evitaron  males mayores.

La segunda ocasión (hace tres meses) fue debido a una discusión insignificante con su novio pero él se puso muy bravo y le dijo que no saldría más con ella,  por lo que una vez en su casa y a la hora de dormir se tomó tres pastillas de somníferos. Refiriendo que pensó que lo quería era “dormir y no despertar más, no morirse” y  al amanecer del otro día se levanto normal, algo somnolienta y sin sufrimiento por la discusión con el novio, pero le contó lo sucedido a un amigo de éste, según refiere “porque tenía que conversarlo con alguien”.

La última vez, muy reciente,  refiere que tras una discusión también muy superficial con el padre se puso a pensar que la culpa de estas discusiones era de ella y que lo mejor que podía hacer era morirse para que su papá no peleara más. Por lo que estando en compañía de una amiga se abalanzó delante de un carro al cruzar la calle y que solo comprendió lo que hacia cuando el carro frenó y la amiga le dio un grito de alerta, trayéndola nuevamente a la realidad.

Esta joven se acaba de graduar de ingeniería en la universidad y enfrenta un futuro laboral prometedor. Tiene una hermana  10 años mayor que no se le enfrenta al padre y ella lo hace por ambas, aunque refiere que por lo general en la casa hay armonía y la madre asume como mediadora en estas discusiones con el padre. Actualmente lleva 10 meses de relación con este novio, quien cambió y reconsideró la idea de dejarla tras conocer de su intento suicida.

Que pienso:

Muchas personas, y esta joven es una de ellas, utilizan la conducta suicida como un juego de manipulación para lograr mover el comportamiento o juicio de las demás personas a su favor, o para tratar de dar solución a problemáticas que no saben enfrentar. Pero realmente no se quieren morir, por lo que asumen métodos muy blandos o en presencia de otras personas que puedan evitar que se complete el acto suicida.

Este tipo de manejo es un riesgo importante, porque a pesar de ser una conducta manipuladora puede llevar por error a la muerte, no deseada en realidad, o puede establecerse como patrón de afrontamiento inadecuado ante las situaciones de vida, hasta el día que falle y ya realmente no haya solución posible.

Este tipo de conducta, por muy manipuladora que parezca, hay que tenerla en cuenta, hay que tratar de modificarla, y hay que evitar que se siga repitiendo como medida de prevención de un acto suicida.

Que le sugiero a la muchacha:


Ante todo debe saber que la muerte no es para nada una forma de resolver los problemas, es una forma de evadirlos y estas no es la mejor manera de afrontar la vida. Hay que fortalecerse y aprender a comunicarse y negociar.

Hay que hacerle comprender su real mecanismo de acción donde ella lo que desea es lograr cambios en otras personas, pero no quiere morirse y hacerle ver el riesgo real que esto puede representar para su vida.

Debe aprender a comunicarse pues es  más posible lograr cambios en otras personas de manera directa,  hablando, planteando lo que molesta y como quisiera que cambiaran las cosas, que dar mensajes indirectos con esta conducta para que las personas “supongan” que ella se siente mal y cambien. Además es mucho más seguro para su vida.

La conducta suicida no es una solución y menos una forma de controlar a los que nos rodean. Es un gran riesgo y hay que tratar de evitarla. ¿Qué le sugieren a esta muchacha? ¿Que otros consejos le pueden dar?



Lecturas recomendadas:


jueves, 24 de julio de 2014

El miedo me controla, no logro dormir


En consulta aparece un adolescente de 15 años que viene por decisión propia solicitando ayuda pues tiene mucho miedo en las noches y no puede dormir , realmente este miedo lo ha tenido siempre, desde pequeño, pero ahora siente que se ha incrementado y no logra controlarlo , cree que se va a volver loco , si no lo está ya.

Refiere que no puede dormir solo, tiene que hacerlo acompañado y esto no le es suficiente pues necesita la cercanía física de la otra persona, aunque esté en el mismo cuarto si no está abrazada a él también siente miedo.

Refiere que cuando está solo y trata de dormir siente una  ̈ presencia ̈ que no puede definir es como un  ̈algo  ̈ que lo observa y que trata de tocarlo. Y que solo logra controlar el temor que esto le causa cubriéndose con la sábana y la almohada desde la cabeza, hasta los pies pues si no lo hace teme que esa  ̈presencia ̈ le corte un pie o una mano si la deja afuera. Refiere que se pasa la noche abriendo los ojos para comprobar si hay alguien o no y ya no sabe distinguir si lo que siente es real o si lo está soñando. Relata que una noche sintió la presencia y se tapo como acostumbra, pero seguía con los ojos abiertos por lo que consideraba que no estaba dormido, y sintió que lo tocaban por la espalda , y se la recorrían, pero que trató de no hacerle caso y esa sensación táctil cesó, él se destapó a ver si había alguien y como siempre no había nada, por supuesto esta vivencia no le permitió dormir mas en toda la noche del susto que tenía.

Tratando de profundizar más en la experiencia y el objeto de temor le pido me defina bien si visualiza esta presencia, si tiene una imagen definida de ella, si es un extra terrestre, un fantasma o un muerto, y él me dice que no es nada de eso, que él no teme a estas cosas, que la presencia por lo general puede ser cualquier persona real, viva, pero casi siempre con alguna mutilación o ausencia de un miembro preferentemente las piernas. Y que por lo general está en silla de ruedas. Tiende a ser una mujer mayor, cualquiera, a veces incluso su abuela, que no necesariamente es una vieja fea ni tipo bruja, podría ser normal, pero lo que más le atemoriza es que se le queda observando, o al menos él siente que lo está observando, aunque esta visión o sensación solo dura segundos. También puede ser un hombre que lo observa desde el pasillo.

Este muchacho se caracteriza por ser muy asustadizo, incluso las bromas de la hermana cuando se pone crema y se le presenta como fantasma, pues ya sabe de su temor, le da mucho miedo aunque sabe que es ella, pero trata de hacerle ver que no lo asusta aunque le cuesta gran esfuerzo, y así logra que ella lo deje tranquilo. También cuando está oyendo música o trabajando en la PC, y alguien se le acerca por atrás y lo toca para llamar su atención, le genera gran sobresalto.

Profundizando en el origen de estos sueños , vivencias, o sensaciones que provocan su miedo recordó que cuando era pequeño un amiguito lo invitó a su casa y al llegar le impactó mucho ver al padre de éste en una silla de ruedas pues le faltaba una pierna, nunca había visto una persona así, sin piernas y desde esa noche comenzó a tener estas sensaciones y un miedo inmenso a las personas discapacitadas y mutiladas que le dura hasta el día de hoy y que hace que cuando por casualidad topa con alguien así en la calle no pueda mirarlo y trate de evadir su cercanía. El dice que sabe que nada de esto es real y que comprueba constante mente que no hay nadie cuando esto sucede pero no puede evitar temerle.

Explorando la presencia de creencias místicas o religiosas que puedan fundamentar este tipo de visiones, el adolescente refiere no tener creencias de ningún tipo, y que en su familia tampoco las hay. También refiere haber sido adicto a películas de terror en un tiempo pero que ya no las veía precisamente por el miedo que estas le causaban.

Que pienso:

Este muchacho está presentando un trastorno fóbico que cada vez involucra mas con su fantasía y le está provocando importantes trastornos en el sueño.

Es una persona muy temerosa, susceptible e impresionable que ha creado una fantasía muy estructurada que cada vez elabora mas, llegando a mantenerla como foco persistente en el pensamiento, lo cual no solo le genera gran ansiedad, sino que le hace tener sueños recurrentes con el tema, que interpreta como vivencias y en ocasiones no logra distinguir estos sueños de la realidad.

La huella psicotraumática que le ocasiono la visión de aquella persona mutilada fue muy fuerte y le generó este gran temor que cada día ha ido tomando más y más fuerza por la constante reiteración del tema en el pensamiento y la extensión que le ha dado en sus fantasías.

Que le sugerí a este muchacho:

Ante todo explicarle que los miedos son irracionales, que aunque uno sepa que no son reales esto no basta para eliminarlos. Que existen tratamientos para superar los miedos que son muy efectivos, que todas las personas tienen algún tipo de temor y que esto no los hace ni más ni menos cobardes.

Que no debe pensar que está enfermo de los nervios o  ̈loco  ̈ como teme, que el tener miedos es una conducta muy común en los humanos e incluso en los animales pues es parte de la conducta de auto protección e instinto de conservación.

Que los miedos se pueden enfrentar y que esta es la mejor forma de controlarlos, que hay que ir acercándose poco a poco a el objeto de temor y sobre todo ir rebajando la carga de ansiedad que este representa, lo que se logra minimizando la importancia que se le da y restándole centralidad a la situación temida.

Para lograr este acercamiento paulatino le recomendé dos tareas; la primera fue dibujar a esa imagen que se representa como  ̈presencia ̈ en todas sus posibles manifestaciones con el objetivo de posteriormente irse familiarizando con estas figuras e irles perdiendo el respeto poco a poco. La segunda tarea que le recomendé fue tratar de interactuar con estas presencias, que en lugar de esconderse y taparse, les diera el mismo tratamiento que da a su hermana cuando esta trata de asustarlo y al evitar que ella se de cuenta de su miedo ella desiste. O sea lo que le sugerí fue que le hiciera la misma señal de OK a la persona que siente que lo observa e incluso le pregunte que quiere y si puede ayudarlo en algo. Esta última tarea aunque puede parecer algo rara y más irracional aún que el propio miedo, es precisamente una forma de combatir lo irracional con lo irracional e ir desvirtuando la magnitud y seriedad que le asigna a esta fantasía.

Le sugerí también trabajar con otras formas de terapia de desensibilización progresiva en consulta y con técnicas de relajación 

¿Quién no ha sentido miedo? 
Es algo tan común que a veces ni reparamos en ello. En ocasiones no logramos controlarnos ante la ansiedad que la situación temida nos genera, o le tememos tanto que se convierte en una avalancha que nos reduce a casi nada, nos paraliza. 
Entonces, ante el miedo hay que actuar. Hay que enfrentarse y veremos como poco a poco este se va reduciendo. 
¿Qué recursos han utilizado ustedes para enfrentar sus miedos?
¿Hay algo que le puedan recomendar a este muchacho?


viernes, 4 de julio de 2014

¡Si se entera mi abuela, me mata!



Acude a consulta una mujer de 48 años quien trae a su hija de 22 por haber realizado un intento suicida. Todos en la casa están muy preocupados por esta situación. La madre no se lo explica y teme que vuelva a intentarlo y refiere que la abuela ha asumido una actitud de “ofendida” rompiendo las relaciones con la nieta y manteniéndose distante.
La muchacha de 22 años me comenta que ella se siente bien. Que no tiene intenciones de repetirlo de nuevo, que se ofuscó. Que realizó este acto por que estaba desesperada y confundida y no veía salidas a su situación.
Refiere que estudia en la universidad el primer año de la carrera de filosofía. Que es la única en la familia que ha logrado tener alto nivel educativo y que es el orgullo de su abuela, que fue quien la crió, pues aunque ha vivido siempre con su mamá, la abuela la suplantó en el rol de madre desde que nació y ésta se ha dejado hacer a un lado, sin permitírsele casi ni intervenir en la educación de su hija. La abuela no permite que la madre oriente a la muchacha ninguna labor doméstica alegando que su único deber es estudiar y que no está ahí para ser la “sirvienta” de la casa, que sea la madre la que realice todas esas funciones y le exige dejar a la muchacha tranquila. Lo cual es causa de conflictos familiares y discusiones.
A su vez esta abuela, que es maestra de profesión, es muy controladora de toda la familia,  inmiscuyéndose en todo lo concerniente a la vida de la muchacha a quien, aún con 22 años, le restringe las salidas y las amistades. A la madre no le da participación en la toma de decisiones familiares y le impone sus criterios.
La muchacha siempre tuvo mucha disposición a los estudios y buenos resultados académicos y refiere que comenzó su carrera de filosofía porque era lo que siempre le había gustado, que comenzó muy bien, pero que tropezó con un maestro que no la dejaba avanzar y que siempre la calificaba de mal por más que ella se esforzara, quien además había hecho comentarios negativos sobre ella alegando que no la dejaría aprobar esa asignatura. Esta frustración fue socavando la motivación de la muchacha, quien no veía gratificados sus esfuerzos por estudiar y encontraba en este profesor una gran barrera. Poco a poco fue disminuyendo su rendimiento y terminó suspendiendo casi todas las asignaturas y por tanto ya era seguro que iba a perder el semestre y el año de estudio y por tanto la posibilidad de seguir en la universidad.
Ya a estas alturas comenzó incluso a cuestionarse la carrera en sí misma y su motivación por ella , planteándose que era una carrera muy teórica , que no tenia mas salida ocupacional que el magisterio y que ella se había equivocado al escogerla. Esta situación la tenía en un gran conflicto , por supuesto que ni por un momento en su casa supieron nada de esto , ella seguía asistiendo a la universidad, pero ya no estudiaba , ni se esforzaba , cada vez su carrera iba más en picada. No sabía cómo enfrentar esto con su familia y sobre todo con su abuela, pues estaba segura que no entendería y la recriminaría
fuertemente. Y además estaba muy frustrada consigo misma por haber perdido la posibilidad de terminar una carrera universitaria. Todo esto la fue llevando a un estado depresivo muy grande, considerándose en una situación sin salida, donde se veía atrapada. Sin poder conversarlo con nadie, sin saber cómo solucionar el problema y sin saber qué hacer, ni a quién acudir. 
Y estos sentimientos de desesperanza la llevaron a tomar la decisión de quitarse la vida. Lo cual hizo de manera bastante efectiva y gracias a la casual y eficaz intervención de la madre lograron salvarle la vida después de varios días de ingreso en un hospital. 

Que pienso al respecto:

Esta muchacha tiene una presión muy fuerte por parte de esta abuela y a su vez grandes problemas en la comunicación con ella. Esta abuela es muy exigente y no permite que las cosas sean de manera diferente a como ella las planifica, lo que hizo que la muchacha se sintiera acorralada y sin salida al no poder hablar con ella y explicarle la situación. Esta comunicación con la abuela es muy difícil, tanto que ante la noticia del intento suicida de la nieta, en lugar de apoyarla y ayudarla a salir de la situación, se ofendió grandemente con ella por haber hecho esto y le negó el habla y el afecto. Lo que en lugar de ayudar, perjudica grandemente la recuperación emocional de ésta.
La disfunción tan grande que existe en esta familia no permite que la muchacha vea en su madre una fuente de apoyo , pues esta se encuentra tan desmoralizada que su opinión y criterio no se tiene en cuenta, por lo tanto no podría salir en su defensa y brindarle una ayuda efectiva ante la abuela.
La alta exigencia y metas impuestas a la muchacha por la abuela y también por ella misma, han provocado una expectativa muy alta y al ver afectadas las posibilidades de alcanzar estas metas se generó una alta frustración en ella. Y una reacción emocional fuerte en respuesta a esta frustración.
No se puede dejar de tener en cuenta que la conducta suicida es una conducta siempre relacionada a la comunicación interpersonal, la mayor parte de las veces se genera por impotencia al no poder expresar lo que se desea, porque por lo general implica contenidos de alta conflictividad que cuesta trabajo decir a otra persona por lo que se utiliza el intento suicida como mensaje indirecto de que algo no me gusta de lo que estoy viviendo.

Que le recomiendo:

Ante todo en la vida es mejor hablar y decir a alguien algo muy fuerte y muy difícil que tratar de hacerlo llegar de manera indirecta con un intento suicida. Tanto es así que si esta conducta se hace efectiva y la persona fallece nunca llegará el mensaje que quiso trasmitir. Siempre, sea lo que sea y por difícil que parezca, es mucho mejor solución hablar y salir de eso por una vía más rápida y segura. ¿Qué puede pasar? ¿Qué consecuencia puede ser peor que la muerte que la persona misma se impone con el acto suicida? Que siempre hay que buscar alternativas de solución, siempre habrá alguna, más buena, menos buena, pero siempre hay más alternativas de solución a los problemas, la vida está llena de ellos y hay que saber darles solución, pues en definitiva la muerte no solucionará nunca nada.
Esta muchacha puede pedir una licencia de matrícula en la universidad y comenzar el próximo año y una vez comenzado un nuevo curso puede cambiar la carrera escogida por otra a la que encuentre más perspectivas futuras para su desempeño profesional. Ella siempre ha sido buena estudiante. Es una persona inteligente y tiene todas las posibilidades de seguir y terminar su carrera universitaria con éxito.
En cuanto a las relaciones familiares se impone primero un trabajo directo con la muchacha con el fin de independizarse poco a poco de esta abuela, ya tiene suficiente edad para ser más independiente y no seguir los ejemplos y caminos de la madre que no ha tenido vida propia, siempre dominada por esta abuela tan controladora.
Hay que tratar de trabajar también con esta abuela para tratar de mejorar y restablecer las relaciones afectivas con esta nieta pues su posición actual es contraproducente para la recuperación emocional de la muchacha. 
Se debe fortalecer también la relación de la muchacha con la madre y lograr que esta sea realmente una fuente de apoyo. Hay que defender la imagen de esta madre, darle más valor jerárquico.
La comunicación familiar debe ser objeto de terapia, para lograr una mejoría en la misma y posibilitar la expresión de mensajes de manera clara y directa, sin que los miembros de la familia se vean imposibilitados de expresar sus opiniones y que todos tangan la posibilidad de ser tenidos en
cuenta y tomar decisiones conjuntas.
Todos nos hemos visto alguna vez en un callejón sin salida. Pero no todos asumimos la conducta suicida como solución. ¿Por qué? ¿En qué nos apoyamos para ver otras salidas? ¿Qué pueden aconsejar a esta muchacha para que no repita nunca esta conducta? ¡Ayudémosla entre todos!

domingo, 22 de junio de 2014

Mi hijo se fue de casa. ¿Qué hago?


Acude una madre de 45 años muy angustiada por su hijo adolescente quien se
ha ido de la casa a vivir con su maestra y no quiere regresar.
Este adolescente y su mamá llevan ya muchos años de mala comunicación, hay
agresividad verbal y física entre ellos. Desde el inicio de la adolescencia
él se ha caracterizado por ser muy impulsivo y voluntarioso, pero la madre
es muy parecida en cuanto a impulsividad y presenta además un alto contenido
de angustia y un gran sentimiento de descontrol que la ha llevado ya en
varias ocasiones a buscar ayuda especializada.
La situación familiar se ha caracterizado siempre por el contraste entre la
imposición de las reglas de manera violenta y la inconsistencia; pues el
esposo de esta señora ha mantenido siempre una conducta inmadura tratando de
hacer alianza con el adolescente, que no es su hijo, y contraviniendo las
exigencias de la madre, poniéndose a la altura del mismo y siendo muchas
veces más difícil de manejar que el propio adolescente, por su inmadurez y
poca colaboración. Este padrastro es también de carácter explosivo, al punto
de que la madre refirió tenerle miedo a sus arranques, pues cuando se
molestaba tenía conductas con gran nivel de agresividad donde no medía las
consecuencias de sus actos violentos. Actos que en muchas ocasiones tenían
lugar frente al hijo.
En procesos anteriores de terapia se les impuso sobre la necesidad de
cambiar los manejos educativos a lo que la madre no fue nunca muy receptiva,
insistiendo que los cambios debían provenir del adolescente y asumiendo el
proceso de terapia como un momento ideal para convencer al hijo de sus
errores. Esta madre siempre manifestó una visión de su hijo como alguien
bueno de sentimientos, pero con un trasfondo oscuro, malo, descontrolado,
incluso llego a temer que sería un futuro ¨monstruo¨. Refiere la madre que
actualmente el adolescente se muestra muy desconfiado hacia ella, muy
déspota y agresivo, quiere asumir el control de la casa e imponérsele de
manera muchas veces violenta.
El adolescente por su parte siempre se mantuvo receptivo, y rebatía cada
argumento que la madre emitía en su contra con razones muy convincentes. La
madre tenía un excesivo nivel de exigencia en cuanto al desempeño académico
del hijo. Muy preocupada por sus estudios, al punto de ser ésta la principal
problemática entre ellos pues él, aunque no tenía resultados
insatisfactorios, no ponía todo el empeño que ella consideraba necesario
para el éxito que debía alcanzar en la vida. Después de un tiempo se
abandonó la terapia, el matrimonio de la madre se rompió, con grandes
sufrimientos familiares, y la vida continuó con la misma dinámica. Hasta
que hace pocos días y tras una violenta discusión madre-hijo, éste se fue de
la casa. Posteriormente la madre supo que estaba en casa de su maestra quien
le sugirió que le diera un tiempo para que se calmara en su casa ya que
entre ellos había buena comunicación y afecto. A lo que la madre accedió
considerando que así él recapacitaría sobre todo lo malo que le había hecho
y cuánto la había agredido en esa discusión.
La permanencia del hijo en casa de la maestra se extiende más de lo que ella
considera correcto, pero éste no quiere regresar. Ella piensa que la maestra
lo está manipulando para que se ponga en contra de ella y considera que la
quiere suplantar en su rol de madre, tomándose atribuciones en el cuidado
del muchacho que no le competen y permitiéndole quedarse, aún cuando ella le
exige que lo eche de su casa para que no tenga más remedio que regresar a la
suya.
En estos momentos esta mujer está seriamente preocupada porque no sabe cómo
actuar. Reconoce y asume su responsabilidad como madre en la solución de
esta situación, pero tiene mucho temor de que exista una manipulación por
parte de la maestra en contra de ella que no le posibilite un reencuentro
con su hijo.
Que pienso sobre este caso:
Ante todo no se puede perder de vista dos elementos trascendentales:
La edad del hijo, que lo ubica en la etapa de adolescencia, donde comenzaron
los principales enfrentamientos, que de por sí se caracteriza por la
rebeldía, la tendencia a la imposición de sus criterios, el deseo de
independencia y los conflictos intergeneracionales.
El otro elemento es la importante presencia de conductas violentas e
impulsivas en este hogar que han ido creando un estereotipo de respuesta y
una comunicación donde predomina la agresividad.
Estos dos elementos combinados han sido causa de una situación donde el
manejo del adolescente se hace muy difícil pues se le han dado ejemplos de
agresión, se le ha agredido incluso físicamente, pero se le censura y
cuestiona la utilización de los mismos patrones hacia los padres. Ejemplo
claro de inconsistencia que los desmoraliza.
Hay que tener en cuenta que la agresividad es una conducta refleja, en la
misma medida que se recibe se tiende a dar, independientemente de que como
seres sociales podamos tener un mayor control sobre la misma. Control que a
un adolescente se le dificulta más que a un adulto.
En estos momentos el adolescente ha perdido la confianza y la comunicación
con la madre y le será muy difícil recuperarla si esta no establece una
estrategia de acercamiento gradual. Lo que no quiere decir que le permita
violar su autoridad. Pero tampoco que se lo imponga. La confianza es algo
que tarda mucho en conquistarse y un segundo en perderse.
Que le oriento a esta mamá:
La madre tiene que ir a conversar con su hijo y la maestra, convencerlo,
persuadirlo de regresar a la casa, no creo adecuada la idea de que esta lo
expulse , pues eso no garantizaría que él regresara a su casa y puede
quedarse sin un lugar donde sentirse seguro y protegido, empeorando con esto
la situación. Tampoco debe imponerse el regreso por la fuerza, aunque si
fuera necesario, hacerlo en última instancia dado que es un menor de edad y
debe acatar las decisiones de los mayores, más cuando su madre es su único
tutor.
Esta mamá debe cambiar su visión del hijo viéndolo más positivamente, no
culpabilizándolo de ser el responsable de las situaciones, no considerándolo
como un caso perdido. Ambos son responsables de lo que sucede, no solo él
hiere y agrede, no solo él tiene que recapacitar sobre cuánto es afectado el
otro en cada discusión.
La madre debe tener mucho control sobre sus impulsos, dar más confianza al
hijo, darle garantías de que la comunicación es posible mostrando afecto y
comprensión. No temer que su hijo pueda imponerse; si la jerarquía queda
clara el aceptará que ella es quien dirige la familia, solo que esto se debe
ser real, la madre estar segura de su rol y no ponerlo en duda en ningún
momento, siempre respetando los espacios del hijo y buscando más la
negociación y el dialogo que la imposición.
Con relación a la maestra en lugar de verla como enemiga, debería
convertirla en aliada, trabajar juntas en la educación de este adolescente
a quien evidentemente le faltan sistemas de apoyo y personas de confianza
que le brinden afecto, dado el abandono por parte del padre, la mala
relación con el padrastro y la incomunicación actual con la madre.
La adolescencia es muchas veces difícil de manejar, todos los que han
pasado por este momento en la vida de sus hijos han tenido que improvisar y
buscar recursos insospechados para afrontarla, unas veces con más éxitos que
otra, pero siempre a la larga se saca una gran experiencia de vida. 

Entonces los que han pasado por esto, ¿Qué le aconsejarían a esta madre? ¿Cómo
actuarían desde sus experiencias de vida?